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2.10.15

Crema de queso con albaricoques y crujiente de almendras

Esta es una de esas recetas básicas y recurrentes en mi casa, cuando da pereza preparar un postre muy historiado. En esta ocasión lo he hecho con unos albaricoques en almíbar caseros que hice ya hace algunas semanas, pero funciona igual de bien con otras frutas como cerezas, melocotones, higos, etc., en forma de compota o en almíbar. Estas frutas contrastan a la perfección con el queso feta, que es el ingrediente sorpresa de esta receta y con el que se consigue un equilibrio perfecto entre dulce y salado. El toque crujiente lo aporta el crujiente de almendras, al que te aseguro encontrarás muchos usos acompañando a helados o para espolvorear sobre bizcochos o muffins. Esta receta es para 4-6 raciones.



Crema de queso con albaricoques y crujiente de almendras

100 gramos de queso feta
300 gramos de queso crema
40 gramos de azúcar
La piel rallada de 1/2 limón
130 mililitros de nata para montar
100 gramos de almendras, troceadas toscamente
50 gramos de mantequilla fría, en dados
75 gramos de harina
50 gramos de azúcar morena
Un pellizco de sal
Albaricoques en almíbar

Con una espátula rompe el queso feta para dejarlo lo más suave y liso posible. Añádele y bate el queso crema, el azúcar y la piel rallada de limón. Pon la nata en un bol separado y monta hasta formar picos suaves. Incorpora con cuidado la mitad de la nata montada a la mezcla de queso crema y feta, y después la otra mitad. Refrigera y reserva en la nevera entre 2 horas y toda la noche. Precalienta el horno a 180 grados. Pon las almendras, la harina y el azúcar en un bol grande, y con las manos incorpora la mantequilla en dados hasta alcanzar una consistencia de migas. Añade y mezcla el azúcar y la sal. Extiende esta mezcla sobre una bandeja de horno y hornea durante 12 minutos, hasta dorar, y reserva. 
 Para el montaje, pon una porción grande de crema de queso, cubre con crujiente de almendras, y finalmente corona con los albaricoques en almíbar.


La crema base se prepara en un santiamén y se conserva perfecta en la nevera durante 3 días. Conviene tomar este postre lo más frío posible.

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13.6.14

Bizcocho de albaricoque y almendra

Este bizcocho es el resultado de un impulso. Para hacer la historia breve, en el lugar donde trabajo hay un albaricoquero maravilloso que a finales de mayo produjo kilos y kilos de fruta. Tanta, que una vez madura, empezó a caer al suelo, poniéndolo todo perdido y representando un peligro de caída muy serio para los que a diario pasábamos por allí. Por este motivo los jardineros decidieron recoger las cantidades ingentes de albaricoques que habían caído y varear los que estaban a punto de caer, y los ofrecieron a quienes los quisieran. Como no, ya pensando en las maravillas que iba a cocinar con ellos, ni corta ni perezosa me llevé una barbaridad a casa, tantos que aún después de seleccionar los mejores, tuve problemas para almacenarlos en la nevera.



Bizcocho de albaricoque y almendra

60 gramos de mantequilla
110 gramos de azúcar
2 huevos
120 gramos de yogur natural
240 gramos de albaricoques frescos, cortados en dados (unos 6)
125 gramos de harina de repostería
50 gramos de almendras molidas
1/2 cucharadita de levadura en polvo
1/2 cucharadita de bicarbonato
1 pellizco de sal
2-3 gotas de extracto de almendra
Mermelada de albaricoque

Precalienta el horno a 170 grados. En un bol pequeño mezcla la harina con las almendras molidas, la levadura, la sal y el bicarbonato, y reserva. Cubre los dados de albaricoque con 2 cucharadas de la mezcla de harina y reserva. En un recipiente grande, bate la mantequilla con el azúcar hasta que esté esponjoso y ligero. Añade los dos huevos, uno a uno, y bate durante un minuto. Incorpora el yogur y bate ligeramente. Añade el extracto de almendra y da un par de vueltas. A ésta mezcla incorpórale la mezcla de harina, y combina bien hasta obtener una masa homogénea. Agrega los dados de albaricoque y da un par de vueltas con cuidado. Vierte la masa en un molde previamente engrasado y hornea durante unos 35-45 minutos, o hasta que al clavar un palillo éste salga limpio y seco. Saca el bizcocho del horno y deja enfriar en el molde unos 10 minutos. Pinta el bizcocho enfriado con la mermelada de albaricoque.

Y como suele pasar, uno hace mentalmente sus planes, pero la vida tiene otros distintos, y el caso es que pasaban los días y nunca tenía tiempo para cocinar, o era muy tarde, o estaba muy cansada. Un día me dio un ataque de remordimiento y agobio de que se estropearan, y preparé 8 frascos de mermelada del tirón (una de mis frutas preferidas, sí, pero al fin y al cabo ¡8 frascos!), y la receta más rápida que pude pensar, que fue este bizcocho de albaricoque y almendra. Total, que una vez que terminé de cocinar, absolutamente agotada por cierto, me quedé chafadísima pensando que vaya birria para tanta fruta.


Bueno, pues craso error, porque fue probar la mermelada y el bizcocho, y cambiar radicalmente de opinión: la mermelada casera ha quedado espectacular, nada que ver con la industrial, y no puede ser más fácil de hacer; y el bizcocho es esponjoso y tierno, con toda la dulzura natural de la fruta, una auténtica sorpresa.

Para acompañar al bizcocho o simplemente para tomar en una deliciosa tostada, os dejo la receta de mermelada de albaricoque casera, un auténtico placer que podemos disfrutar desde finales de mayo hasta finales de agosto. Con esta proporción obtendrás 2 frascos de 370 gramos.

1 kg de albaricoques, 500 gr de azúcar aproximadamente y el zumo de medio limón.

Lava los albaricoques y cuécelos unos 5 minutos hasta que estén blandos. Escúrrelos, déjalos enfriar, y quítales los huesos. Pesa el total de la pulpa ( mí me salieron unos 500 gramos más o menos) y añádele la misma cantidad de azúcar y el zumo de limón. Cubre con agua y cuece a fuego medio, removiendo de cuando en cuando con una cuchara de madera, hasta que veas que empieza a espesar y que la mermelada se pega ligeramente a la cuchara. En ese momento retira la cacerola del fuego y vierte en frascos de cristal destapados hasta que se enfríe por completo. Si piensas que vas a tardar en consumir la mermelada, esteriliza previamente los frascos.

Para acabar con la historia, por si acaso no fuera suficiente, y como aún me sobraban unos cuantos albaricoques, me lié la manta a la cabeza, y todavía me dio tiempo a hornear una tartaleta, que os mostraré en breve; como véis, la cosa se me fue completamente de las manos...


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4.4.14

Bizcocho de cerezas confitadas y almendras

Tengo una rara fijación con las cerezas confitadas: me parecen preciosas y siempre pienso que eso es suficiente para que me resulten deliciosas, cuando la realidad es que me las dejo siempre en el roscón o cuando me la ponen como decoración de un helado. Dicho esto, tengo que reconocer que tenía un paquete de cerezas confitadas muerto de risa en la nevera hace siglos, y buscaba la receta perfecta para usarlas, pero ninguna me convencía (¿será porque realmente no me gustan?…). Y he aquí el descubrimiento que ha cambiado por completo mi opinión sobre las cerezas confitadas. Esta es una receta-joya, en primer lugar porque es una de esas recetas que sin haberla hecho nunca y mientras la estás preparando, ya intuyes que va a ser estupenda, y en segundo lugar, porque una vez hecha, cuando lo pruebas, descubres que es sencillamente fabulosa. Es de esas que sabes que ha venido para quedarse y formar parte de tu recetario habitual. Y lo mejor es que es muy simple en cuanto a ingredientes y a tiempos, con un resultado que supera toda expectativa. Mira que me gustan todos los bizcochos, pero este es algo muy especial, con cierto aire vintage y elegante, perfecto para acompañar a una taza de té.



Bizcocho de cerezas confitadas y almendras

200 gramos de cerezas confitadas
250 gramos de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pellizco de sal
225 gramos de mantequilla, ablandada
175 gramos de azúcar
3 huevos grandes, batidos
3-4 gotas de aroma de almendras
6 cucharadas de leche
100 gramos de almendras fileteadas

Precalienta el horno a 180 grados. Lava y seca las cerezas para quitarles el exceso de almíbar; córtalas por la mitad y reserva. Bate la mantequilla junto con el azúcar hasta obtener una crema ligera. Gradualmente añade los huevos batidos y el aroma de almendra. En un bol aparte mezcla la harina, la levadura, la sal y las almendras fileteadas. A esta mezcla añádele la anterior, y con una espátula integra ambas con cuidado de no batir en exceso. Añade las cerezas y la leche, y vierte la mezcla resultante en un molde de bizcocho previamente engrasado. Hornea durante unos 45-60 minutos a 180 grados, hasta que al introducir un palillo en el centro éste salga limpio y seco. Saca el bizcocho del horno y déjalo enfriar sobre una rejilla antes de desmoldar.

Como sé perfectamente que lo voy a repetir en breve, creo que al siguiente le voy a añadir un par de cucharadas de azúcar y de almendras fileteadas por encima antes de meterlo en el horno, para coronarlo con una capa tostada y crujiente que le va a ir fenomenal.


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26.1.14

Bizcocho de naranja, miel y almendras

Y después de dos recetas sanísimas y saladas seguidas, un poco de dulce, lleno de sabor y vitaminas, para aprovechar al máximo las naranjas, que están en plena temporada. Esta receta está inspirada por un regalo de una persona que me encargó recientemente una tarta de cumpleaños: un tarro de miel artesana, procedente directamente de la colmena. Me hizo muchísima ilusión y enseguida pensé en una receta apetecible, a la altura de un detalle tan rico y saludable, y que por cierto además me está ayudando a curar mi pobre garganta, que no termina de estar nunca bien.



Bizcocho de naranja, miel y almendras

165 gramos de harina
1 cucharadita de levadura en polvo y 1/4 de cucharadita de bicarbonato
80 gramos de azúcar morena
75 mililitros de leche
La ralladura de la piel de una naranja y el zumo de una naranja
115 gramos de mantequilla, pomada
80 gramos de miel
1 cucharadita de extracto de vainilla
2 huevos
Un puñado de almendras fileteadas
Para el sirope: dos cucharadas de miel y el zumo de una naranja

Precalienta el horno a 160 grados. En un bol mezcla con una cuchara de madera el azúcar, la mantequilla, la miel, el extracto de vainilla, la leche, la ralladura, y el zumo de la naranja, hasta obtener una mezcla esponjosa y ligera. En otro bol mezcla la harina, la sal, y el bicarbonato. Rompe los huevos y bátelos en la mezcla de la mantequilla, y poco a poco une esta mezcla a la de los ingredientes secos hasta que resulte una mezcla homogénea. Viértela en un molde engrasado y alisa la superficie con una espátula, y espolvorea las almendras fileteadas. Hornea unos 35 minutos o hasta que el bizcocho se dore, y comprueba que al introducir un palillo en el centro éste sale limpio y seco. Sácalo del horno y con un cuchillo haz varios cortes en la superficie del bizcocho, y a continuación vierte sobre él el sirope hecho con la miel y el zumo de naranja. Déjalo enfriar en su molde y sírvelo al día siguiente.

Se trata de un bizcocho básico en el que el método de batir muy ligeramente los ingredientes le confiere una textura ligera y esponjosa. Es una masa sencilla y rápida de preparar, que se puede usar también para hacer cupcakes, tartas, etc.



Una vez empapado el bizcocho con el sirope de zumo de naranja y miel, cuanto más tiempo lo dejes reposar, más rico estará. Es perfecto por sí solo, pero también va muy bien con nata montada o una bola de helado. ¡Espero que os guste!
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