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24.2.15

Pollo asado al limón

Esta es una de esas recetas que siempre había querido preparar en casa, pero que nunca encontraba la ocasión, y después del último pollo asado comprado por ahí, que no podía estar más crudo y tener más grasa, me decidí por fin a hacerlo un domingo para comer. Y es de esas ocasiones en las que mi primer pensamiento fue que era tonta por no haberlo hecho antes, y mi segundo pensamiento fue que nunca más lo iba a comprar hecho. Sencillamente no hay color.


Pollo asado al limón

1 pollo de corral de aproximadamente 1,5 kilo
1 limón
1 cabeza de ajos
200 mililitros de vino blanco
1 rama de tomillo fresco
4 patatas medianas, cortadas en gajos
Sal y pimienta
4-6 cucharadas de caldo de pollo

Lava el limón, dale un corte, y reserva. Separa los dientes de ajo, sin pelarlos, y reserva. Sala el pollo por dentro e introduce el limón en su interior. Brida el pollo con hilo de cocina o en su defecto cierra la abertura del vientre con unos palillos para mantener dentro el limón. Pon el pollo en una fuente de horno grande, donde quede sitio para las patatas. Agrega los dientes de ajos sin pelar, el vino blanco, la sal y el tomillo. Calienta el horno a 180 grados y asa el pollo sin tapar alrededor de hora y media, dándole la vuelta cada 30 minutos, y rociándolo con su salsa cada vez. Pasado ese tiempo dispón las patatas cortadas en gajos en la fuente, salpimiéntalas, y si estuviera algo seco el pollo, rocía el conjunto con 4-6 cucharadas de caldo de pollo. Después hornea 40 minutos más. Una vez finalizado el tiempo de horneado, deja reposar 5 minutos antes de trinchar y servir.

El limón, el ajo y el tomillo son importantísimos y recomiendo no prescindir de ellos porque le confieren al asado un aroma de campo delicioso.


El resultado es una carne tierna y jugosa con una piel crujiente y tostada, sin más misterio más que una buena materia prima y un tiempo de asado correcto, porque no hay cosa peor que un pollo crudo o reseco.

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28.11.14

Bizcocho de limón y moras

Pues con la cantidad de moras que cogimos a finales del verano y que congelé para momentos como éste, sigo haciendo combinaciones, hoy con limón y en forma de riquísimo bizcocho para desayunar o merendar. Dulce, pero con toques ácidos; simplemente delicioso...


Bizcocho de limón y moras

225 gramos de azúcar
2 huevos
2 yogures naturales
La piel rallada de 1 limón
50 gramos de harina de almendra o almendras molidas
100 gramos de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
150 gramos de moras

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde de bizcocho. En un bol bate el azúcar y los huevos durante unos 5 minutos, hasta obtener una mezcla pálida y aireada. Añade los yogures, la piel rallada del limón y un pellizco de sal, y envuelve con una espátula. Incorpora las almendras molidas, la harina y la levadura, envolviendo hasta combinar. Añade las moras y vierte la masa en el molde. Hornea durante unos 50-60 minutos, y haz la prueba del palillo para comprobar que está listo. Retira el molde del horno y deja enfriar sobre una rejilla antes de desmoldar.

Pequeño consejo: es mejor poner en la masa las moras congeladas para evitar que éstas se vayan al fondo durante el horneado, y para evitar, en la medida de lo posible, teñir el bizcocho de color morado.


Reserva unas moras para el momento de servir y espolvorea con un poco de azúcar glass, y tendrás un bizcocho de lujo.
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19.9.14

Tartaleta de limón y moras silvestres

Y llegó el cumpleaños de la mujer que más quiero en el mundo, y como seguía teniendo una cantidad ingente de moras de la última recolección, decidí hacer esta tartaleta de masa quebrada, curd de limón, coulis de moras, merengue tostado y moras frescas, que sé que suena algo complicada pero no tiene mucho secreto y resulta deliciosa.



Tartaleta de limón y moras silvestres

Ingredientes para la masa quebrada, aquí
Para el curd de limón: 8 yemas de huevo, 140 g de azúcar, 60 de azúcar avainillada, el zumo de 1 limón, la ralladura de 1 limón, 1 cucharada de mantequilla
Para el coulis de moras: 125 gramos de moras silvestres, 60 g de azúcar, 2 cucharadas de agua, el zumo de ¼ de limón
Para el merengue: 10 gramos de azúcar normal, 2 claras de huevo, 1 chorrito de vinagre, 1 pellizco de sal, 50 gramos de azúcar normal, 50 gramos de azúcar glas
Para decorar: rodajas de limón, moras silvestres

Empieza por hacer la masa quebrada, siguiendo esta receta. Después prepara el curd de limón, batiendo las yemas con el azúcar; añade el zumo y la ralladura de limón, y pon en un cazo pequeño. Cuece a fuego lento hasta que espese sin dejar de remover durante unos minutos. Retira del fuego, añade la mantequilla, remueve de nuevo y deja enfriar por completo. Para preparar el coulis de moras, pon en una cacerola todos los ingredientes. Deja hervir a fuego lento durante 20 minutos aproximadamente. Pasa por el pasapurés y después por un colador para que no quede ninguna pepita. Prepara ahora el merengue, poniendo en el vaso de la batidora las claras de huevo. Bate 5 minutos a baja velocidad, y luego sube al máximo. Cuando estén casi montadas añade los 10 gramos de azúcar normal, la sal y el vinagre.
 Mezcla en un bol los 50 gramos de azúcar normal y los otros 50 gramos de azúcar glas, y añade de forma envolvente con la ayuda de una espátula.
 Para montar y decorar la tartaleta, una vez enfriada por completo la masa quebrada, pinta la base con el coulis de moras, deja secar y rellena la masa con el curd de limón. Decora la superficie con el merengue, unas rodajas de limón y unas moras; si tienes un soplete de cocina, tuesta ligeramente el merengue. Refrigera un mínimo de dos horas antes de servir.

Como ya podréis imaginar, la combinación es riquísima, con la potencia de las moras, el punto ácido del limón y la dulzura esponjosa y ligera del merengue tostado. Ni que decir tiene que cayó en el mismo día y no sobraron ni las migas, vamos, como de costumbre...


No sé a vosotros, pero a mí el sabor de las moras tiene el poder de retrotraerme a excursiones en la sierra durante largas y cálidas tardes de finales de verano, recolectando como una loca, comiéndome una de cada tres, y acabando con dolor de tripa, agotada y feliz.

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28.2.14

Bizcocho esponjoso de limón

Dentro de mi pasión por los bizcochos, este es sin duda mi debilidad, por estar repleto de fuertes notas cítricas, casi picantes, y por ser un bizcocho muy jugoso, gracias al sirope que lo cala, ya que estaréis de acuerdo conmigo en que no hay nada peor que un bizcocho reseco. Ya lo he hecho en varias ocasiones y siempre, siempre, sale delicioso, y es que, literalmente, se deshace en la boca. Se trata de un bizcocho perfecto para desayunar o merendar, acompañado de una taza de te, e incluso como postre si le añadimos una bola de helado de vainilla y unos frutos rojos. Ya aviso que requiere mucha disciplina comer sólo un trozo.


Bizcocho esponjoso de limón

180 gramos de harina
1 cucharada de Maicena
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pellizco de bicarbonato
1 pellizco de sal
250 gramos de azúcar
4 huevos, a temperatura ambiente
La ralladura de la piel de 2 limones
30 mililitros de zumo de limón
165 gramos de mantequilla, derretida
1 cucharadita de extracto de vainilla
60 gramos de creme fraiche
40 gramos de azúcar y 40 mililitros de zumo de limón, para el sirope
Azúcar glass para decorar

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde grande para bizcocho. En un bol mediano mezcla la harina, la Maicena, la levadura, el bicarbonato y la sal. En un bol grande y con una minipimer bate el azúcar junto con los huevos, la ralladura de la piel y el zumo de limón. Mientras sigues batiendo, añade despacio la mantequilla derretida. Ahora añádele el extracto de vainilla y la creme fraiche, y con una espátula incorpora estos últimos ingredientes sólo hasta que se mezclen, sin batir de más. A esta mezcla añádele los ingredientes secos, en 3 veces, sólo hasta que se mezclen, sin mover demasiado. Vierte esta masa en el molde y hornea durante 20 minutos; entonces, reduce la temperatura del horno a 160 grados y hornea otros 25-30 minutos, o hasta que al introducir un palillo en el centro del bizcocho éste salga limpio y seco. Sácalo del horno y déjalo enfriar en su molde, sobre una rejilla, durante 30 minutos. Mientras tanto, prepara el sirope, disolviendo el azúcar en el zumo de limón, calentado previamente en el microondas. Desmolda el bizcocho, pincha la superficie con un palillo, y cepilla el bizcocho con el sirope varias veces para que se cuele por los agujeritos y cale el bizcocho. Deja enfriar del todo sobre la rejilla. Espolvorea con azúcar glass, y ya está listo para servir.

Supuestamente esta receta procede de los años 20, del salón de té del Hotel Ritz; no sé si será verdad, pero le confiere un glamour extra a una receta ciertamente perfecta. Si queréis hacerlo más pequeño no tenéis más que dividir los ingredientes de la receta entre dos y utilizar un molde rectangular para bizcocho.



Este bizcocho está más rico hecho de un día para otro, ya que se acentúa la combinación del limón y el azúcar. Se puede congelar calado durante 6 semanas. Ya glaseado, el bizcocho aguanta 4 días bien envuelto en papel film, a temperatura ambiente.

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17.2.14

Pollo al horno con limón y tomillo

Plato súper rápido, fácil y baratito donde los haya. Del horno emanan unos aromas deliciosos de tomillo y limón, a puro campo. Te recomiendo que prepares el pan porque la salsa está de muerte.




Pollo al horno con limón y tomillo

4 contramuslos y 4 jamoncitos de pollo, sin piel
3 patatas medianas, peladas y cortadas en rodajas finas
2 limones, lavados y cortados en cuartos
1 cabeza de ajos
2 hojas de laurel
4 ramitas de tomillo fresco
1 copa de vino blanco
Aceite de oliva virgen, pimienta entera, sal
1 pastilla de caldo de pollo

Precalienta el horno a 180 grados. En una fuente de horno dispón un lecho con las rodajas de patata. Reparte los trozos de pollo, los cuartos de limón, los dientes de ajo sin pelar, las hojas de laurel y las ramitas de tomillo. Sazona a tu gusto. Rocía el pollo con el vino blanco. Por último, y justo antes de meter la fuente en el horno, desmenuza una pastilla de caldo de pollo y rocía con un chorro de aceite de oliva. Hornea durante 1 hora aproximadamente o hasta que el pollo esté muy dorado, remojándolo con la salsa de vez en cuando. Listo para servir.

Yo he escogido contramuslos y jamoncitos porque son las piezas más jugosas, pero obviamente es cuestión de gustos, y también quedará buenísimo con pechugas, muslos o alitas. En cualquier caso, como ya sabéis, el pollo es una carne magra, con poca grasa y con un aporte bajo de calorías.



Acompañado de una ensalada de tomate bien aliñada, ya tienes una comida ligera, rica y sana para 4 personas.

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