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5.11.15

Mini rollos de canela

El rollo de canela en un bollito glaseado con forma de espiral que procede de Suecia, extendido a gran parte del norte de Europa, y cómo no, una de las grandes especialidades de la repostería de Estados Unidos, gracias a la emigración. A mí me encanta su sabor dulce con ese toque picante de la canela, y qué decir del aroma que perfuma toda la casa…, me hace pensar en Navidad. Esta receta es para 24 mini rollos.


Mini rollos de canela

Para la masa:
400 gramos de harina de fuerza
20 gramos de levadura fresca de panadería
50 mililitros de agua
100 mililitros de leche entera
50 gramos de mantequilla
1 huevo
30 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de aroma de vainilla

Para el relleno:
100 gramos de mantequilla, ablandada
60 gramos de azúcar
1 y 1/2 cucharadas de canela en polvo

Para el glaseado:
2 cucharadas de mantequilla, ablandada
60 gramos de queso crema, ablandado
1 cucharadita de esencia de vainilla
350 gramos de azúcar glass
Leche entera

En un bol mezcla los ingredientes para la masa y amasa enérgicamente durante 10 minutos, formando una bola. Deja reposar la bola de masa en un bol engrasado y tapado con film de plástico hasta que doble su volumen, 1 hora y media. Con un rodillo estira la masa sobre una superficie enharinada, formando un rectángulo. Con un pincel de cocina extiende la mantequilla ablandada y espolvorea el rectángulo con la canela en polvo y el azúcar. Enrolla la plancha de masa bien apretada por el lado largo, corta con un cuchillo muy afilado los bordes, y corta el rollo en 24 partes iguales. Pon cada pieza en cada hueco del molde previamente engrasado. Con el horno previamente caliente a 180 grados, hornea los rollitos durante unos 8-10 minutos, hasta que estén bien dorados. Mientras se hornean, prepara el glaseado. Bate la mantequilla y el queso crema. Incorpora la vainilla. Gradualmente añade el azúcar glass y mezcla todo hasta combinar. Añade la leche cucharada a cucharada hasta que el glaseado alcance la consistencia deseada. Cuando los rollitos estén horneados, vierte un hilo de glaseado sobre ellos y sirve templados.

La receta original, que es ésta, puede resultar algo laboriosa pero no difícil, más que nada porque la masa requiere reposo, pero os animo a prepararla ya que el resultado es excelente y merece la pena. Quedan esponjosos, y muy jugosos.


Te recomiendo comerlos recién hechos o calentarlos antes. Se pueden congelar, y calentar en el microondas en cuestión de segundos. Ya te aviso de que son adictivos, te garantizo que no podrás comer solo uno.

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2.1.15

Bundt navideño de chocolate

Cocinar con niños en Navidad puede ser, cuanto menos, todo un reto. Para esas largas tardes de vacaciones en casa, aquí va una receta sencilla que les divertirá hacer contigo, y de la que disfrutaréis todos después, porque este sencillo bizcocho de chocolate está riquísimo como merienda o desayuno.


Bundt navideño de chocolate

200 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
300 gramos de harina
110 gramos de cacao en polvo
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pellizco de sal
125 mililitros de leche
125 mililitros de yogur griego
300 gramos de azúcar
4 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
225 gramos de chocolate blanco, troceado
1 cucharada de leche

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa el molde y reserva. En un bol mezcla la harina, el cacao, la levadura y sal, y reserva. En otro bol bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema, y añade los huevos uno a uno, batiendo bien. Agrega la vainilla, el yogur y la leche e incorpora por completo. Añade la mezcla de ingredientes secos a la mezcla de ingredientes húmedos de forma alterna, empezando y terminando con los secos. Vierte la masa en el molde e introduce en el horno durante 50 minutos. Una vez pasado el tiempo, comprueba que el bundt está hecho. Deja reposar el bizcocho en el molde durante unos 10 minutos. Desmolda y deja enfriar por completo sobre una rejilla. Mientras tanto haz el glaseado combinando el chocolate blanco y la leche en un bol pequeño e introduce en el microondas a media potencia durante 50 segundos; remueve. Vuelve a meter en el microondas a intervalos de 30 segundos a media potencia hasta que los trozos de chocolate se hayan derretido por completo, removiendo bien después de cada intervalo. Un vez obtenida una crema lisa y homogénea, vierte la glasa sobre el bunt y deja secar durante media hora. Decora a tu gusto y sirve.

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19.12.14

Tronco de Navidad

El tronco de Navidad o bûche de Noël es el postre clásico por excelencia de estas fiestas en Europa, y es originario de Francia. Cuenta la tradición que en las casas se elegía un tronco grande, se decoraba en familia, y se dejaba que ardiera durante el día de Navidad. Alguien tuvo la idea de trasladarlo al mundo de la repostería que dio como resultado este postre espectacular. Para entender su elaboración, se trata de un brazo de gitano relleno de diferentes ingredientes, cubierto de chocolate, y finalmente decorado a nuestro gusto.



Tronco de Navidad

Para el relleno:
400 mililitros de nata para cocinar, 80 gramos de azúcar glass, 2 cucharadas de queso mascarpone, 1 cucharada de extracto de vainilla, mermelada de fresa.

Para el bizcocho de chocolate:
5 cucharadas de mantequilla, 75 gramos de harina, 40 gramos de cacao en polvo y algo más para espolvorear, un pellizco de bicarbonato de soda, 6 huevos grandes, 150 gramos de azúcar, 2 cucharaditas de extracto de vainilla.

Para la cobertura de ganaché:
250 g de chocolate de repostería, 250 ml de nata líquida.

Para las decoraciones:
Decoraciones ya compradas o hechas a mano de fondant o mazapán.

Preparación del relleno: monta la nata con el azúcar glass, el extracto de vainilla y el queso. Cubre y guarda en la nevera.

Preparación del bizcocho: mezcla la harina, el cacao y el bicarbonato en un bol y reserva. Derrite la mantequilla y reserva. En un bol mediano bate enérgicamente los huevos y el azúcar durante unos minutos y añade la vainilla, y bate un par de minutos más. En tres veces añade los ingredientes secos a la mezcla de huevo y con movimientos suaves y envolventes, mezcla ambas. Finalmente añade la mantequilla a la mezcla e incorpora. Engrasa una bandeja de horno rectangular, forra con papel de horno, engrasa el papel de horno y vierte y extiende la masa de forma igualada en la bandeja, quitando posibles burbujas. Hornea a 190 grados el bizcocho durante 15 minutos. No hornees de más o se partirá al enrollarlo. Deja enfriar sólo un poco en su bandeja sobre una rejilla, lo suficiente para trabajar sin quemarte, pero aún caliente para evitar que se parta al enrollar. Prepara una superficie de trabajo con un paño húmedo espolvoreado con una generosa cantidad de cacao en polvo. Vuelca la tarta sobre la superficie, y despega el papel con cuidado; espolvorea también este lado con cacao. Corta los lados del bizcocho si se han endurecido con el horneado. Empezando por uno de los lados largos, comienza a enrollar el bizcocho en el trapo ; el paño debe quedar enrollado dentro de la tarta. Deja enfriar del todo sobre una rejilla, por lo menos 30 minutos.

Preparación de la cobertura de ganaché: hierve la nata, trocea en un bol el chocolate, y vierte la nata caliente sobre los trozos, removiendo hasta que se forme una crema lisa y brillante. Deja enfriar y refrigera un rato para que adquiera consistencia.

Montaje: con cuidado desenrolla la tarta del paño. Abre la tarta del todo. Extiende primero la mermelada de fresa y encima de ella el relleno, dejando libres unos 5 cm. de los lados largos. Vuelve a enrollar la tarta con mucho cuidado, envuelve en papel film, y refrigera durante una hora hasta que esté firme. Pon la tarta, con la “costura” hacia abajo en la fuente de presentación, poniendo papel de plata debajo para mantenerlo limpio mientras la decoras. Corta dos trozos pequeños de los extremos del tronco en sentido diagonal que usaremos para hacer las ramas, y reserva. Cubre el tronco con la ganaché. Pega las dos ramas en diagonal con una cucharada de ganaché. Cubre el resto de la tarta y con una espátula o tenedor, haz las líneas. Dispón las decoraciones. Refrigera la tarta tapada pero sin tocar, hasta que esté todo firme y la vayas a servir.

Este tronco lo hice hace 2 años y como iba a haber muchos niños, quise rellenar el tronco de vainilla y fresa para hacer algo así como un “Tigretón” gigante, que sabía que les iba a encantar. En cuanto a las decoraciones, algunas las compré ya hechas como las rocas de chocolate, las piedras de caramelo y los champiñones pequeños de merengue, y otras las hice yo misma, como las setas de sombrerillo rojo, las setas medianas, las piñas de mazapán y almendras, el azúcar teñido de verde a modo de hierba, y las bellotas de fondant. Los animalitos del bosque (conejos, erizos, ardillas) los compré en los puestos navideños de la Plaza Mayor de Madrid.




Aunque es entretenido de hacer, es mucho más sencillo de lo que parece y como véis el resultado no puede ser mas espectacular. No os asustéis por lo largo de la explicación; realmente sólo hay que seguir unos sencillos pasos, y planificarse con un poco de tiempo… et voilá.

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18.12.14

Decálogo para celebrar en casa sin agobios

¿Este año invitas en tu casa? Olvídate del estrés de última hora, siguiendo estos sencillos pasos para planificar cada detalle y no dejar nada para última hora. Disfruta de tu propia cena o fiesta; aunque no lo creas, ¡es posible!

Paso 1. Diez días antes de la fecha elegida, en lugar de tenerlo todo en la cabeza, escribe tu planning diario, desde hoy hasta el mismo día de la celebración del evento. Haz la lista de invitados y piensa en alergias, filias y fobias. Planifica el menú, los vinos y alcoholes, y piensa cómo quieres decorar la mesa. Recopila y entiende las recetas. Haz la lista de la compra. Si vas a encargar algo de postre o catering, hazlo ya para evitar sorpresas de última hora. Si tienes que usar un ingrediente difícil de conseguir, búscalo o encárgalo ya. Si vas a encargar alguna decoración para la mesa (flores, velas, centros navideños, etc.), hazlo ya; si lo vas a preparar tú, recopila fotos o dibuja tu propio diseño y piensa dónde y cuándo debes comprar o recolectar los elementos.


Paso 2. Una semana antes haz la compra general. Deja la compra de los ingredientes frescos para el día anterior.

Paso 3. Durante la semana ve preparando y adelantando el mayor número posible de ingredientes y comidas, y guárdalos en la nevera, bien cubiertos y si es necesario, rotulados.

Paso 4. Cuatro días antes compueba que el mantel y las servilletas están limpios y plánchalos; limpia la vajilla, las copas y los cubiertos.

Paso 5. Tres días antes, es una buena idea poner la mesa para comprobar que no falta nada en cuanto a vajilla, cubertería, cristalería, o accesorios, incluidas fuentes, paneras, cubiertos de servir, platitos para el pan, jarras, cubiteras, tazas de café, etc. Si no puedes dejar la mesa puesta durante tres días porque la utilizas a diario, hay niños peligrosos, etc., haz un dibujo y comprueba que no te falta ningún elemento. No es una tontería poner un post-it en cada fuente con el plato que lo ocupará, te aseguro que te ahorrará mucho tiempo en el último minuto.


Paso 6. El día D, pon el lavaplatos por última vez y vacíalo para que esté preparado y listo para recoger una vez acabe la fiesta. Termina todos los platos que no pudieron dejarse hechos con antelación. Decora la mesa. Esa mañana no te olvides de comprar el pan.

Paso 7. Come ligero y échate la siesta un rato sí o sí. Lo vas a agradecer después.

Paso 8. Ten preparado el bar y todos sus accesorios para cuando toquen las copas. Que sólo te falte poner el hielo en la cubitera y cortar las limas o limones en el último momento. 



Paso 9. Ten preparado todo lo relativo al café y los postres en algún sitio que no moleste para sólo tener que sacar cuando llegue el momento.

Paso 10. Disfruta de tu fiesta sin preocuparte de más. Mañana será otro día.

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17.12.14

La mesa de Navidad perfecta

Como si pensar, organizar y preparar los menús navideños no fuera lo suficientemente estresante, decidir sobre qué, en qué, junto a qué o dentro de qué los servimos, puede resultar aún más agotador. No os voy a descubrir nada nuevo, pero detrás del sencillo acto de montar una mesa para invitados, hay mucho más que dónde va la pala de pescado o la copa de vino, y sobre todo, hay detalles que a veces se nos escapan y son los que marcan la auténtica diferencia. Invitar a nuestra casa nunca es tan especial como durante estas fiestas, momento en que queremos que cada celebración sea acogedora y cálida. En cada mesa hay detalles que nos recuerdan el espíritu de la temporada y que los anfitriones se han tomado muchas molestias para que nos sintamos a gusto. Estos son algunos trucos y ejemplos inspiradores para triunfar:

Este año, estilo rústico o entrégate al blanco: también la decoración de mesas tiene sus modas y este año el estilo rústico o el blanco dominan en la mesa, en el plato, y en las decoraciones… Si no te atreves con el rústico o no te pega nada en tu casa, apuesta por colores neutros y deja el toque de color para las decoraciones o aporta un destello de brillo con plata o dorado viejo; así no fallarás seguro.


Inspírate en la naturaleza: compra o busca ramas y bayas, helechos y piñas, frutas, verduras o frutos secos, que aporten un toque natural a tu mesa; son una estupenda alternativa al clásico centro floral. Si además pones unas velas neutras conseguirás esa atmósfera cálida e intimista. En cualquier caso, no pongas nunca nada alto, que impida que los invitados puedan verse las caras al hablar.


Manteles únicos: no tiene que ser necesariamente un mantel formal; quizá tienes una tela preciosa, un sari o una manta de cuadros escoceses lo suficientemente grande para hacer las veces de mantel.

Siempre servilletas de tela: tus invitados se merecen lo mejor y por tanto sería una pena deslucir una bonita mesa con un buen mantel poniendo unas servilletas de papel. Sí, las hay preciosas, pero una noche es una noche, y aunque luego toque lavarlas, no es lo mismo.


Mix & match: no te preocupes si no tienes una vajilla de Limoges o cubiertos de plata herencia de la abuelita. En este momento se lleva TODO y cuando más mezclado o desconjuntado mejor. Mezcla sin miedo copas y vasos, platos de aquí y de allá, nuevo y antiguo, siguiendo el dictado de tu propia personalidad. Si tienes alguna pieza especial, este es el momento de usarla, no habrá mejor ocasión. Tu mesa será única e irrepetible y no parecerá una mesa de restaurante o de hotel.

Da un toque fresco a las piezas tradicionales: ¿Que no tienes una fuente enorme de alpaca para sacar un asado a la mesa? No hay problema; una tabla de madera hará el mismo servicio y rebajará el nivel de etiqueta. ¿Que el mantel de tartán te parece muy formal con las servilletas a juego? Pues le pones otras distintas, lisas o estampadas, e incluso de rayas, toile de jouy o de otros cuadros distintos, para modernizar el conjunto.


Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio: si no tienes claro el orden y el lugar de cada pieza, mira en Internet. Hay cientos de webs que te explicarán cómo, dónde y de qué forma colocar todo en la mesa.

Un poco de salero, por favor: no te olvides de poner salero y pimentero en la mesa, porque no todos tenemos el mismo gusto, y no hay cosa que desluzca más una mesa que tener que sacar de repente el salero de la cocina, aunque estemos en confianza.

Personaliza: confecciona tus propios menús, haz tus propios servilleteros, o deja un detallito para cada invitado en su sitio. A todos nos gusta sentirnos especiales y a todos nos encanta cotillear qué han preparado nuestros anfitriones.


Orden y concierto: sirve las bebidas y los aperitivos en otro lugar antes de sentarse a la mesa, y así reducirás las posibilidades de tener la mesa hecha un asco desde el momento uno y para el resto de la cena.

Los últimos serán los primeros: ten preparado todo lo relativo a cafés y postres en algún sitio que no moleste, para sólo tener que sacarlo cuando llegue el momento, sin líos ni demoras.

Preparados, listos, ya: ten la mesa completamente lista para cuando lleguen tus invitados. No hay nada más estresante que ver a los anfitriones sin parar un momento, sacando cosas de los sitios más inverosímiles, y sin poderse sentar a disfrutar.

No caigas en la tentación de ponerte a recoger y fregar de forma compulsiva mientras tus invitados siguen sentados a la mesa; sí, lo sé, es un deseo irrefenable, pero hay que contenerse porque da la sensación de estar echando a la gente. Todo eso puede esperar.


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16.12.14

Timbales de salmón ahumado

Sencillísimos y rápidos de hacer, estos elegantes timbales de salmón ahumado rellenos de mousse de salmón, queso crema y alcaparras, son el perfecto entrante para una comida o cena festiva. Aunque no lo parezca, estos timbales son bastante contundentes, por lo que uno por persona es suficiente como primer plato o entrante, acompañado de pan tostado o algún tipo de galleta salada. Esta receta es para 4 timbales.


Timbales de salmón ahumado

200 gramos de salmón ahumado, en lonchas finas
60 mililitros de mayonesa
120 gramos de queso crema
1 cucharada de alcaparras, lavadas, escurridas y picadas
1 cucharada de cebolla roja, picada
2 cucharaditas de zumo de limón
1 cucharadita de tabasco
120 gramos de salmón ahumado, cortado en trocitos, toscamente
1 cucharada de cebollino picado
Para decorar: 1 cucharada de huevas de lumpo, brotes verdes y rodajas de limón

Prepara los moldes forrándolos con papel film, y cubriéndolos con las lonchas de salmón, de forma que sobresalgan por los lados, ya que será lo que nos permita cerrar por debajo los timbales; reserva. En la minipimer mezcla la mayonesa, el queso crema, las alcaparras, la cebolla, el zumo de limón, el tabasco y el salmón cortado durante unos segundos, hasta obtener una crema tipo mousse, sin llegar a licuar en exceso. Añade el cebollino picado y mezcla. Rellena los moldes con la mousse y cierra con los laterales de salmón. Cierra los paquetitos con el papel film y refrigera al menos durante 2 horas, dentro de los moldes. Extrae los paquetitos de los moldes, quita con cuidado el papel film y dispón los timbales en el plato de presentación. Decóralos con cebollino picado y huevas. Decora los platos con brotes verdes y rodajas de limón.

La máxima ventaja de esta receta es que puedes prepararla el día anterior y ahorrarte el estrés de última hora, sin necesidad de horno, cocción o manchar la cocina.


También puedes hacerlos en versión mini, usando por ejemplo un molde para mini cupcakes, y en cuestión de minutos tendrás resuelto un estiloso aperitivo.

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12.12.14

Naranjas confitadas con chocolate

Vamos a ir abriendo boca con estas delicias tan típicas de las fechas festivas. Perfectas como dulce navideño por sí solas, como fruslería para tomar con el café, como acompañamiento de helados o postres, o como decoración de tartas y bizcochos, y en estas fechas, para decorar el roscón. Si te sobra almíbar de naranja, puedes guardarlo para calar una tarta o pintar un bizcocho. Esta receta es para 12 rodajas de naranja.


Naranjas confitadas con chocolate

2 naranjas de mesa
Agua para la primera cocción
1 litro de agua
300 gramos de azúcar
200 gramos de chocolate al 70%
1 chorro de nata

Lava y seca bien las naranja. Dejando la piel, corta las naranjas en rodajas de 1 centímetro aproximadamente y reserva. En una cacerola grande pon agua suficiente para cubrir las rodajas y lleva a ebullición a fuego medio-alto. Una vez rompa a hervir introduce las rodajas y déjalas cocer una hora, sin tocar demasiado para que no se rompan. La prueba para saber que están listas es que la piel se haya ablandado. Entonces retira la cacerola del fuego y deja reposar unos 10 minutos antes de sacarlas y escurrirlas. Llena la cacerola con el litro de agua y el azúcar, y calienta a fuego medio-alto, comprobando que el azúcar se disuelve por completo. Una vez que el almíbar rompe a hervir, incorpora con cuidado las rodajas cocidas y deja así hasta que el almíbar se empiece a espesar. Cuando el almíbar alcance el punto de hebra (para esto se coge un poco de almíbar entre los dedos previamente mojados en agua fría y se comprueba que al separar los dedos se forman finos hilos de caramelo), retira la cacerola del fuego y saca las rodajas escurriéndolas y dejándolas secar sobre una bandeja forrada con papel de horno y se enfríen. Cuando están completamente secas, prepara el chocolate fundiéndolo con la nata en una cacerola. Entonces moja las rodajas en el chocolate hasta la mitad, deja que escurra el chocolate sobrante, y coloca sobre una bandeja forrada con papel de horno. Una vez que hayas bañado todas, déjalas secar durante unos minutos a temperatura ambiente y después introduce la bandeja en la nevera para que el chocolate termine de endurecerse.

Poco más se puede decir sobre la clásica combinación de naranja y chocolate, más que es una delicia que gusta a todos. Si en vez de naranjas quieres hacer bastoncillos, corta las rodajas de naranja, parte por la mitad y elimina completamente la pulpa de la naranja, antes de mojar en el chocolate.


Atrévete a probar con otros cítricos menos convencionales como limones, limas, pomelos, naranjas sanguinas, o kumquats.
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9.12.14

Crema de hongos con aceite de trufa

Elegante y muy especial, esta crema cargada de sabor es un entrante perfecto para una comida o cena de fiesta. Las setas combinan de maravilla con el delicado y característico aroma de la trufa, y su sabor no dejará a nadie indiferente. Esta receta es para 4 personas.


Crema de hongos con aceite de trufa

500 gramos de setas y hongos variados
1 cebolla, picada
1 litro de caldo de pollo
75 mililitros de nata
Sal y pimienta
Aceite de trufa

En una cacerola pocha la cebolla hasta que empiece a transparentar y entonces añade las setas y hongos, dejando unos cuantos para decorar. Saltea y salpimienta. Añade el caldo y deja que cueza diez minutos a fuego alto para que el caldo se evapore y se concentren los sabores. Traslada el contenido de la cacerola al vaso de la batidora, quitando la mayor parte del líquido para poder triturar la crema, sin que quede demasiado líquida. Poco a poco añade el caldo reservado en la cantidad que sea necesaria para que la crema tenga la densidad adecuada, que ha de ser como la de un puré ligero. Vuelve a pasar la crema a la cacerola y añade la nata, dejando que se integre todo y espese un poco, dejando que hierva unos cinco minutos. Decora con las setas reservadas y añade unas gotas de aceite de trufa. Sirve inmediatamente.

Para hacer esta crema puedes usar hongos y setas frescas, desecadas, o como yo, al natural. Las mías son de la marca Deluxe de Lidl, y tienen diversos frascos: setas variadas, shitake, boletus, etc. Mi aceite de trufa es de La Chinata y es exquisito, pero hay muchas otras marcas en el mercado que seguro que también son estupendas.


Extremadamente fácil y rápida de preparar, esta crema se puede dejar hecha con antelación, tan sólo a falta de decorar.
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2.12.14

Londres para "foodies"

Esto de la escapada pre-navideña se está convirtiendo en un hábito y en esta ocasión la ciudad elegida ha sido Londres. En buena compañía y sin ver una gota de lluvia en cuatro días, allá nos lanzamos a patearnos de la mañana a la noche las calles de una ciudad que aunque se haya visitado en anteriores ocasiones, nunca deja de sorprender. El otoño le sienta bien a la ciudad, que de día luce todos los posibles colores de la estación en parques y jardines, y de noche se ilumina para hacernos sentir el gusanillo de la ya próxima Navidad en todos los escaparates y decoraciones que engalanan la ciudad. Y como para mí no sería un viaje completo si no incluyese un periplo gastronómico, previamente habíamos preparado nuestro itinerario con esmero y cariño. Atrás quedaron los tiempos en que la escena gastronómica de Londres dejaba bastante que desear. Hoy en día la capital británica es reconocida como uno de los mejores destinos del mundo para "foodies", desde restaurantes galardonados con estrellas Michelín, hasta humildes puestos callejeros, pasando por una miríada de restaurantes de las más diversas especialidades y etnias. Además es una de las ciudades del mundo en la que hay un mayor número de mercados de comida internacional por metro cuadrado, o un sinfín de pequeñas tiendas de productos locales orgánicos en cada esquina. Obviamente en una ciudad tan viva como esta, cada día se abren nuevas direcciones interesantes y a distancia es difícil estar al día, pero por si tenéis planeado un viaje próximo, os propongo una mini-guía gourmet actualizada y testada de mis últimos descubrimientos o re-descubrimientos. Por supuesto la gracia de estas recomendaciones es que se trata de sitios económicos o cuando menos asequibles, porque todos sabemos comer bien gastándonos una pasta, pero lo difícil es hacerlo gastando poco, lo cual en esta ciudad es difícil pero no imposible.

Supermercado Whole Foods. Cadena de supermercados de alimentos naturales y orgánicos, de origen norteamericano, con tiendas también en el Reino Unido. Tienen absolutamente de todo, y además una sección de comida para llevar muy apetecible. Varias direcciones.

Harrod’s Food Hall. Sólo dar un paseo entre sus expositores y vitrinas ya es capaz de hacer la boca agua a cualquiera. No es barato, pero aunque no se compre nada, es un placer para los sentidos. 87-135 Brompton Road (Knightsbridge).

Delicatessen "take-away" Ottolenghi. Propiedad de un chef israelí, sus tiendas con comida para llevar tienen sus raíces en la cocina de Oriente Medio que consigue fusionar con la cocina mediterránea y asiática, dando lugar a una variedad de platos vibrantes, sanos y deliciosos. Los postres son tan ricos como estéticos. En la ciudad hay varias direcciones, entre ellas 63 Ledbury Road (Notting Hill). En una versión más económica L’Eto, en varias direcciones, entre ellas 149 King’s Road (Chelsea), tiene buenas y variadas ensaladas, sándwiches recién hechos, tartas y postres a precios más asequibles, eso sí, no tan exóticos.

Restaurante Nopi. Convenientemntemente ubicado en el Soho, Nopi es el restaurante del chef israelí Ottolenghi, (con el mismo espítiru y filosofía de sus delicatessens con comida para llevar), que para mí ha sido el descubrimiento del viaje, por distinto y especial. Tiene dos zonas: arriba, para comidas más formales; y abajo, con dos mesas comunales frente a la cocina abierta, donde yo comí y caí rendida ante sólo 2 platos que me transportaron directamente al cielo. Imprescindible reservar. 21-22 Warwick Street (Soho).

Café, panadería/pastelería y tienda gourmet Albion en el edificio del moderno hotel The Boundary, en Shoreditch, el barrio hipster por excelencia. Ya el nombre del local nos hace adivinar que los productos van a ser obviamente ingleses. Está abierto todo el día para desayunar, comer, picar o cenar. El ambiente y la decoración están cuidadísimos, como no podía ser de otra manera, siendo uno de los propietarios el diseñador Sir Terence Conran. 2-4 Boundary Street, (Shoreditch).

Carnicería Allens. En el elegante barrio de Mayfair, en una pintoresca calle de tiendecitas independientes y junto a un precioso jardín, esta carnicería de estilo victoriano que lleva abierta 120 años, es toda una institución en la ciudad. Aunque posiblemente no compres nada, es una delicia de tienda, que además tiene la curiosidad de que imparte clases de carnicería. 117 Mount Street (Mayfair)

Quesería Androuet. El paraíso de los amantes del queso. Una coqueta tienda con gran variedad de quesos locales e internacionales. 107b Commercial Street, Old Spitalfields Market.

Productos British en supermercados Sainsbury y Marks & Spencer Food, para compras básicas y no tan básicas como té, scones, mermeladas, curds, curries, quesos, etc.. Varias direcciones.

Mercado tradicional Borough Market. A la sombra de un gran puente por el que pasan las vías del tren, en la ribera sur del Támesis, este mercado de productos frescos, el más antiguo de Londres y templo de peregrinación de cualquier amante de la comida, es una sucesión de puestos de todo tipo de alimentos, rodeado por pubs, tiendas y restaurantes. Lo más divertido es comprarse alguna de las exquisiteces que se venden en la variedad de puestos y comer directamente en las zonas cubiertas habilitadas en el mercado, o si el tiempo acompaña, hacer un improvisado picnic en el cercano jardín de la catedral de Southwark con cualquiera de las deliciosas comidas callejeras que se venden en el vecino Green Market. 8 Southwark Street (Southbank).

Para tomar el té (y aquí es difícil que sea barato, si queremos experimentar la quintaesencia del "afternoon high tea") he elegido dos lugares en absoluto tradicionales para una costumbre tan arraigada y sacrosanta: el ultra moderno y surrealista Sketch, si estás dispuesto a gastar las 39 libras que cuesta y desde luego vale (9 Counduit Street, Mayfair), y el salón de té de la Saatchi Gallery, Gallery Mess Café, que por la mitad de precio ofrece un experiencia exquisita en un entorno moderno con el gustazo de poder disfrutar de obras de arte colgadas de sus paredes y de un jardín muy apetecible en verano (The Duke of York’s Square, King’s Road, Chelsea).

La tienda gourmet/café con clases de cocina en vivo Recipease, otra nueva apuesta del genial Jamie Oliver, y un placer para la vista, el olfato y el gusto. 92-94. Notting Hill Gate (Notting Hill).

Para una comida rápida elijo sin duda la cadena de restaurantes japoneses y "noodle bar" Wagamama, en el que siempre pido el "super spicy chilli chicken ramen" y un zumo recién hecho de frutas y verduras. Para mí es una cita sentimental obligada, ya que mi madre me llevó por primera vez allá por 1992 y me fascinaron las primeras mesas comunales que veía en mi vida, la enorme cocina abierta con toda su despliegue de actividad a la vista, y sus enormes cuencos de "noodles" que entonces me parecían el summum de lo exótico. Varias direcciones.

Restaurante indio Tayyab’s. Restaurante familiar abierto en los años setenta, su especialidad es la cocina india de la región del Punyab, y sus curries, tikkas y tandooris son sencillamente irresistibles, a un precio inbatible. Es imprescindible reservar. 83-89 Fieldgate Street (Whitechapel).

Para una cena divertida, sin duda la izakaya o taberna japonesa Kurobuta, donde se toma la cerveza Kiren con un copete de espuma helada que hacen con una máquina como la de hacer granizados, y unos cócteles deliciosos hechos por un "barista", como dicen allí, encantador, como el resto del personal. Pequeño, estrecho, ruidoso y abarrotado, la comida es diferente, creativa e innovadora. Y sí, éste es de los caros, pero también de los que hacen que el viaje merezca realmente la pena. Imprescindible hacer reserva con al menos una semana de antelación. Hay dos direcciones pero el que yo conozco está en 251 King’s Road (Chelsea).

Para tomar un trozo de tarta, un pastelito o un tentempié salado en cualquier momento del día, Balthazar es el sitio adecuado. Un oasis de paz en un espacio mínimo abarrotado de deliciosas tentaciones caseras, dulces y saladas, entre las que te será difícil elegir. Personalmente, para recuperar fuerzas y entrar en calor, te recomiendo el bizcocho de jengibre y lima acompañado de un té muy caliente. 4-6 Russell Street (Covent Garden). Otra buena sugerencia para hacer una paradita en la dura jornada del turista y relajarse ante un generoso trozo de tarta y un café es Kahaila. 135 Brick Lane (Whitechapel).

Para darse un capricho (o varios), no te pierdas los chocolates artesanales de Dark Sugars, en formas, sabores y colores completamente inesperados. 141 Brick Lane (Whitechapel).

Toda una institución tanto del barrio como de la ciudad desde los años setenta, Beigel Bake, abierto las 24 horas todos los días de la semana, ofrece auténticos "bagels" y otras delicias judías; los mejores para mí son los clásicos rellenos de salmón y queso, y los de carne asada y mostaza. 159 Brick Lane (Whitechapel).

Tienda de utensilios de cocina Divertimenti. El bazar de los cacharros de cocina. Presumen de tener cerca de 4.500 utensilios tanto para cocina y mesa, así como una reconocida escuela de cocina. Varias direcciones, entre ellas 227-229 Brompton Road (Knightsbridge).

Y por último, todos los libros de cocina del mundo mundial en un espacio dedicado sólo a este tema, la librería Books for Cooks, en el número 4 de Blenheim Crescent (Notting Hill).

Como podéis comprobar no paré en los cuatro días de viaje, y me dio tiempo a hacer de todo. Lo único que se me quedó en el tintero fue una visita a uno de los gastropubs que han proliferado por la ciudad, es decir, los viejos y clásicos pubs ingleses reconvertidos en modernos templos gourmet que sin duda han dado un giro radical a la gastronomía inglesa. Pero bueno, así tengo una excusa para volver en breve.




De izquierda a derecha: Balthazar, Ottolenghi, Harrod's Food Hall, Allens Butchers, Recipease, Borough Market, Dark Sugars, Albion, y Kahaila.


De izquierda a derecha: L'eto, Nopi, Beigel Bake, Kurobuta, Sketch, Tayyab's, Wagamama, Androuet, y Books for Cooks.



Y así de bonita y mágica estaba la ciudad, preparada y lista para las próximas fiestas.

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6.1.14

Roscón de Reyes

Me encanta el roscón. De hecho estoy esperando esta semana durante todo el año para poder forrarme, pero la verdad es que cada vez me cuesta más encontrar uno que me guste en Madrid, da igual, caro o barato, en general, son malos. Con lo cual este año, he decidido liarme la manta a la cabeza y hacerlo en casa. He leído mil recetas y finalmente he hecho mis propias combinaciones, y la verdad es que no ha resultado nada difícil, sólo un poco laborioso, pero el resultado ha sido buenísimo. Ya no lo vuelvo a comprar, se acaba de convertir en tradición familiar; al fin y al cabo, todas las tradiciones tienen que empezar alguna vez en la vida...


Roscón de Reyes de medio kilo

250 gramos de harina de fuerza
50 gramos de azúcar
25 mililitros de leche templada
25 mililitros de agua
1 huevo
La ralladura de 1 limón y la ralladura de 1 naranja
1 cucharadita de agua de azahar
Un pellizco de sal
20 gramos de levadura fresca
50 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
Para decorar: 1 huevo, 30 gramos de azúcar, 150 gramos de fruta escarchada de buena calidad, una sorpresa y un haba

Tamizamos la harina y formamos dos volcanes con ella, uno con 200 gramos y otro con los 50 gramos restantes. Al más pequeño le añadimos la levadura y el agua templada, y amasamos hasta formar una bola que dejaremos fermentar hasta que doble su tamaño. Al volcán de mayor tamaño le añadimos el resto de ingredientes a excepción de la mantequilla, y amasamos con fuerza; entonces le añadimos la bola de masa fermentada y la mantequilla poco a poco. Amasamos de nuevo hasta que la masa quede elástica y no pegajosa; si es necesario, podemos añadir un poco de harina. Dejamos reposar esta masa en un cuenco grande hasta que fermente y doble su tamaño (yo lo dejé durante toda la noche, tapado con papel film). Ahora formamos una bola grande con la masa, dejamos reposar durante un par de minutos, y haciendo un agujero en el centro con los dedos, vamos dándole forma de roscón a la masa e introducimos un aro de emplatar engrasado en el centro de la masa. Ahora envolvemos en film transparente nuestra sorpresa y nuestra haba y las metemos con cuidado en la masa. Disponemos la masa en una bandeja de horno forrada de papel de horno y dejamos fermentar de nuevo, en mi caso unas 2 horas.Ya por último, pintamos el roscón con el huevo batido, hacemos el granillo de azúcar humedeciéndolo con un poco de agua, y lo colocamos sobre el roscón, y disponemos las frutas escarchadas. Precalentamos el horno a 200 grados y lo horneamos a esa temperatura durante 5 minutos; a continuación bajamos el horno a 180 grados y lo seguimos horneando otros 10 minutos. Cuando está listo lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Para evitar que se rompa, no quites el papel de horno hasta que el roscón esté completamente frío.

Y sí, la humanidad se divide entre los que odian y los que adoran las frutas escarchadas del roscón, y yo soy, en clara minoría, de los que las adoran, especialmente la naranja. En este roscón hay naranja, mandarina, pera, higo, ciruela y cerezas. Es fundamental que sean muy buenas y estas las encontré en un puesto del Mercado de Chamartín, a 18€ el kilo, carísimas, pero han merecido la pena porque eran deliciosas.



No tengáis miedo a intentar hacerlo en casa, el resultado compensa el tiempo invertido, con creces. ¡Y ánimo, que aún quedan días para disfrutarlo!
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19.12.13

Bizcocho de arándanos rojos y naranja

Soy una fan absoluta de los bizcochos, y éste con su combinación de arándanos rojos y naranja es perfecto para desayunos y meriendas navideños. Utilizando este bizcocho como base, se pueden hacer infinitas versiones de distintos sabores e ingredientes. Se trata de un bizcocho jugoso y esponjoso, lleno de sabor, que no puede ser más sencillo de hacer en un tiempo récord.


Bizcocho de arándanos rojos y naranja

250 gramos de harina
1 cucharadita de levadura en polvo, 1/2 cucharadita de sal
110 gramos de arándanos rojos frescos troceados
65 gramos de nueces picadas
1 huevo grande, a temperatura ambiente
50 gramos de azúcar morena
50 gramos de azúcar blanca
240 mililitros de suero de leche (de forma casera se puede hacer añadiendo 1 cucharada de zumo de limón o vinagre blanco a los 240 mililitros de leche, y dejando reposar durante 5 minutos antes de usar)
80 mililitros de aceite vegetal
1 cucharadita de extracto de vainilla
2 cucharadas de ralladura de piel de naranja

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde rectangular para bizcocho. En un bol mezcla la harina, la levadura, la sal, los arándanos y las nueces, y reserva. En otro bol mezcla el huevo con los dos azúcares con cuidado de deshacer todos los posibles grumos. Añade el suero de leche, el aceite, el extracto de vainilla y la ralladura de piel de naranja. Lentamente vierte los ingredientes húmedos en el bol de los ingredientes secos y mezcla con cuidado. Es muy importante no mezclar de más, sólo lo justo, para que no nos quede un bizcocho poco esponjoso. Vierte la masa en el molde. Hornea durante 1 hora o hasta que al insertar un palillo en el centro del bizcocho éste salga limpio y seco. A mitad del tiempo de horneado tapa el bizcocho con papel de aluminio para evitar que se oscurezca y se hornee por igual. Saca el bizcocho del horno y déjalo enfriar por completo sobre una rejilla antes de servir.

Si te gusta, le puedes añadir, una vez frío y justo antes de servir, una fina capa de glaseado hecha sencillamente con 120 gramos de azúcar glass, 1-2 cucharadas de zumo de naranja, y ralladura de piel de naranja al gusto.



Este es el típico bizcocho que está incluso más rico al día siguiente. Sin glasear el bizcocho se conserva 7 días en la nevera; con el glaseado el máximo de conservación es de 3 días en la nevera. Además admite congelación. ¡Que disfrutéis!
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16.12.13

Estrellas de jengibre, galletas Linzer de fresa y galletas damero de chocolate y limón

Pues para mí este fin de semana ha quedado oficialmente inaugurada la temporada navideña, y eso significa la primera hornada de algunas de mis galletas preferidas para ir abriendo boca y algo que no puede faltar en mi casa estas fiestas, mientras ponemos el árbol o en tardes de parchís y merienda.



Estrellas de jengibre

120 gramos de harina
1 cucharadita de jengibre en polvo, 1/2 cucharadita de canela y 1/2 cucharadita de nuez moscada
1/4 de cucharadita de levadura en polvo, 1/4 de cucharadita de sal
60 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
40 gramos de azúcar morena
1 huevo mediano
40 mililitros de sirope de agave

Esta receta es para 18 galletas. En un bol mediano mezcla todos los ingredientes secos y reserva. Con una batidora mezcla la mantequilla y el azúcar moreno hasta formar una masa homogénea. Incorpora el sirope de agar y el huevo. Añade lentamente los ingredientes secos y mezcla bien, lo justo hasta que se forme una masa. Envuélvela en papel film y amásala con las manos, dándole una forma cuadrada de 20 x 20 cm. Métela en la nevera entre 1 y 2 horas. Una vez pasado ese tiempo, calienta el horno a 150 grados. Te recomiendo que dividas la masa en 2 partes y trabajes con una y luego con la otra (mete en la nevera la que no estés trabajando, bien envuelta en papel film) porque la masa es extremadamente pegajosa y difícil de manipular. Pon la masa sobre un papel de horno enharinado y amásala con el rodillo enharinado, hasta conseguir una plancha de masa del grosor necesario para las galletas. Congela la plancha de masa durante unos 20 minutos para que luego sea fácil de manipular. Repite el proceso con la segunda parte de la masa que teníamos reservada en la nevera. Pasado el tiempo correspondiente, saca las planchas del congelador, corta con un cortapastas en forma de estrella (puedes enharinar el cortapastas para que los bordes queden lo más perfectos), y pasa las estrellas a una bandeja de hornear previamente forrada con papel de horno. Hornea entre 15 y 20 minutos, o hasta que veas que los bordes comienzan a oscurecerse. Sácalas del horno y déjalas enfriar por completo sobre la misma bandeja de hornear. Yo las he decorado con glasa real, que se hace sencillamente batiendo a punto de nieve clara de huevo con unas gotas de limón, e incorporando lentamente azúcar glass hasta que veamos que conseguimos la consistencia adecuada para aplicar a las galletas.


Galletas Linzer de fresa

200 gramos de harina, 1/2 cucharadita de levadura en polvo
115 gramos de almendra molida
1 pizca de sal, 1/2 cucharadita de canela
115 gramos de azúcar
1 huevo grande
120 gramos de mantequilla
1 cucharadita de extracto de vainilla
Azúcar glass y mermelada al gusto, para decorar

Esta receta es para 16 galletas. Con la batidora mezcla la mantequilla y el azúcar hasta formar una masa homogénea. Incorpora el huevo y mezcla bien. Haz lo mismo con el extracto de vainilla. En un bol aparte tamiza la harina, la levadura, la canela y la sal, y añade a la mezcla de mantequilla y azúcar, mezclando bien el conjunto. Forma una bola con la masa y refrigera 1 hora. Pasado el tiempo correspondiente, calienta el horno a 180 grados. Saca la masa de la nevera y sobre una superficie enharinada y con un rodillo enharinado estira la masa hasta conseguir el grosor adecuado. Con un cortapastas redondo grande corta círculos, y después vuelve a cortar círculos grandes con el cortapastas redondo en tanto que con un cortapastas en forma de corazón corta dentro del redondel corazones más pequeños. Te tienen que resultar sólo círculos, círculos con corazón dentro, y corazones. Pasa todas las formas a una bandeja de hornear previamente forrada con papel de horno y hornea durante unos 15 minutos, con cuidado de que las galletas no se oscurezcan. Pasado ese tiempo, sácalas del horno y déjalas enfriar sobre una rejilla. Una vez frías, espolvorea con azúcar glass las "tapas", y pinta las bases con la mermelada que más guste (si no quieres que se aprecien las semillas de la mermelada, caliéntala, cuélala y déjala enfriar antes de usar). Monta las galletas. También puedes espolvorear de azúcar o pintar con mermelada los corazones.


Galletas damero de chocolate y limón

115 gramos de mantequilla
115 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
1/4 cucharadita de extracto de limón
1 pizca de sal
190 gramos de harina
1 y 1/2 cucharadas de cacao en polvo
1 huevo mediano

Esta receta es para 24 galletas. Con la batidora mezcla la mantequilla y el azúcar hasta formar una masa homogénea. Añade el extracto de vainilla, el extracto de limón y la sal. Gradualmente añade la harina. Vuelca la masa, que será suelta y desmigada, sobre una superficie de trabajo. Amasa con las manos formando un rectángulo de 36 x 18 cm. Divide la masa por la mitad, resultando dos cuadrados de 18 x 18 cm. Incorpora el cacao en polvo a uno de los dos cuadrados y amasa hasta que quede bien integrado. Cubre las dos masas con papel film y pásales el rodillo para dejarlas lisas. Con un cuchillo bien afilado y una regla, corta cada cuadrado de masa en 9 tiras de 2 cm. de ancho. Bate el huevo con 1 cucharada de agua. Cubre la superficie de trabajo con papel film. Coloca 3 tiras de masa sobre el plástico, alternando colores. Pinta con huevo las tiras y los huecos entre ellas, y con cuidado presiona para juntar las tiras. Repite el proceso superponiendo las tiras y alternando los colores para conseguir el efecto damero. Envuelve el "lingote" resultante con el papel film y congela durante 15 minutos. Calienta el horno a 180 grados. Saca el "lingote" del congelador y sobre una bandeja de hornear forrada con papel de horno córtalo en rodajas y ponlas en la bandeja y hornea entre 10 y 12 minutos. Pasado ese tiempo, saca las galletas del horno y déjalas enfriar en su bandeja durante 2 minutos y después pásalas a una rejilla para que se terminen de enfriar.

Aunque las recetas que he utilizado las he reducido a cantidades razonables, no os preocupéis por hacer muchas, ya que las galletas sin decorar se conservan estupendamente en el congelador al menos durante tres semanas.



He elegido estas tres clases de galletas entre cientos de recetas porque son fáciles, vistosas y de sabores completamente diferentes entre sí. Mi preferida sin duda es la Linzer, en este caso con mermelada de fresas. Por cierto, no sabéis cómo huele mi casa a jengibre y canela, ummm. ¿Y cuál es vuestra galleta navideña preferida?
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