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23.10.15

Decálogo del bizcocho perfecto

Partiendo de la premisa de que cada horno es diferente, hay una serie de reglas básicas para todos los hornos de las que dependerá el éxito o el fracaso de un bizcocho. Parece mentira que una receta tan sencilla genere tantas dudas, y sí, tantos intentos fallidos.

Prepara los ingredientes: todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente y listos para usar. Sobre todo la mantequilla que tiene que estar blandas pero no líquidas. Y los huevos, cuanto más aireados al batir, mejor quedará el bizcocho.

Utiliza la rejilla del horno para hornear en lugar de la bandeja, así la base no se calentará en exceso. Ponla a media altura para que el calor sea uniforme en todo el horno.

El molde debe ser adecuado al bizcocho que vamos a preparar: si el molde es grande y la cantidad de masa poca, saldrá un bizcocho bajo y demasiado hecho, y si el molde es demasiado pequeño y la cantidad de masa mucha, nos saldrá alto y crudo. Como regla general, cuando llenemos el molde, la masa no debe superar los 3/4 del molde para que al hornearlo no se salga.

Engrasa el molde para evitar que se pegue y se rompa el bizcocho. Úntalo con mantequilla y un poco de harina eliminando el exceso con unos golpecitos en caso de ser un bizcocho normal o sustituye la harina por azúcar glass si el bizcocho es de chocolate y así no se verá la harina blanca.

Precalienta siempre el horno y nunca hornees a más de 180 grados.

No abras nunca la puerta del horno antes de que hayan pasado 30 minutos para que no se baje el bizcocho, ya que a partir de que entre aire en el horno, el bizcocho no volverá a subir.

Para saber cuándo está hecho usa el viejo truco del palillo, y si sale seco es que tu bizcocho está completamente cocido. También el hecho de que los bordes se separen un poco del molde es señal de que ya está hecho. Una vez horneado, saca el bizcocho a una superficie que aguante el calor, sin desmoldar aún, y espera a que se temple dentro del molde. Cuando ya no queme el molde será el momento de sacarlo.

Una vez desmoldado, deja reposar durante 10 minutos en una rejilla antes de servirlo. Si lo vas a rellenar, espera a que esté completamente frío para que no se desmigue al cortar.

Para conservarlo, mételo entero en un contenedor hermético para que no se seque. También lo puedes congelar cortado en rebanadas. Para descongelar, si tienes tiempo, deja las rebanadas la noche anterior en la nevera, y si tienes prisa, descongela las rebanadas fuera de la nevera. 


En cuanto a problemas y soluciones, éstos son los más comunes: 


Si tu bizcochos sale demasiado alto en el centro es que la temperatura del horno tiene más temperatura de la que debiera y el termostato no es de fiar. Solución: usa un termómetro de horno para estar seguro. Hecho el mal y para eliminar el copete una vez horneado el bizcocho, no queda más remedio que cortarlo con una lira o un cuchillo de sierra.

Si tu bizcocho sale hundido en el centro es que tu horno tiene menos temperatura de la que debiera y el termostato no es de fiar. Solución: usa un termómetro de horno para estar seguro. Hecho el mal solo queda desmoldar el bizcocho boca abajo, para que la parte hundida no se vea.

Si tu bizcocho se hunde una vez lo has sacado, es que el horno estaba excesivamente caliente. Solución: nunca pases de 180 grados para hornear un bizcocho. Una vez hecho el mal solo queda desmoldar el bizcocho boca abajo, para que la parte hundida no se vea.

Si el bizcocho se desmigaja y rompe con mucha facilidad es que hemos puesto el horno a una temperatura demasiado baja. Solución: no bajes de 180 grados para hornear un bizcocho. Una vez hecho, no hay solución que valga.

Si tu bizcocho se quema por arriba debes cubrir la parte superior dentro del horno con papel de plata, retirándolo un par de minutos antes de sacar el bizcocho del horno y vigilando que se dore pero no se queme.

Si el bizcocho está seco al sacarlo del horno debes envolverlo en film de plástico que conseguirá que se produzca humedad e hidratará el bizcocho.

Si el bizcocho sale con una consistencia muy compacta es que la receta lleva demasiado azúcar y poca levadura. Una vez hecho, no hay solución que valga.

Si el bizcocho sale muy seco es que la receta lleva demasiado harina y poca mantequilla o aceite. Una vez hecho, no hay solución que valga.

Siguiendo estos sencillos consejos, el próximo te tiene que salir perfecto. Si echas un vistazo al recetario del blog, seguro que encuentras un bizcocho que te guste; hay de ciruelas, de plátano, de chocolate, de lima y coco, de albaricoques, de limón, de horchata, etc.



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27.3.15

Tarta de chocolate y naranja

Esta combinación de chocolate y naranja es probablemente mi preferida si necesariamente tengo que fusionar el chocolate con otro sabor. Contiene toda la intensidad del chocolate y la esencia vibrante y fresca de la naranja. Es un bizcocho de textura tierna realzado claramente por una cobertura de chocolate gruesa y rica, que hará las delicias de cualquier amante del chocolate. Esta receta es para una tarta de dos pisos de bizcocho de 20 centímetros de diámetro o 3 pisos de 15 centímetros de diámetro.


Tarta de chocolate y naranja

Para los bizcochos de chocolate:
350 gramos de azúcar
La ralladura de 2 naranjas
2 huevos tamaño L
120 mililitros de aceite de girasol
115 mililitros de creme fraiche
1 cucharadita de extracto de vainilla
220 gramos de harina
65 gramos de cacao en polvo
2 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
230 mililitros de buttermilk (230 mililitros de leche + 1 cucharada de zumo de limón o vinagre blanco)

Para el curd de naranja:
El zumo de 2 naranjas y la ralladura de 1
250 gramos de azúcar
120 gramos de mantequilla
4 huevos
1 cucharadita de maicena

Para la cobertura de chocolate:
340 gramos chocolate
oscuro de repostería
115 gramos de mantequilla
La ralladura de 1 naranja
115 gramos de creme fraiche
1 cucharada de Cointreau o licor de naranja (opcional)


Para las naranjas confitadas:
Estos son los ingredientes

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa los moldes. Prepara el buttermilk. mezclando la leche y el limón o vinagre y dejándolo reposar durante 10 minutos. Reserva. En un bol grande combina el azúcar con la ralladura de naranja, y frota con los dedos para liberar los jugos de la cáscara en el azúcar. Incorpora los huevos, el aceite vegetal, la creme fraiche y la esencia de vainilla hasta combinar bien. Gradualmente incorpora la harina, el cacao en polvo, la levadura, el bicarbonato y la sal, alternando con el buttermilk. Mezcla hasta obtener una masa uniforme y divídela equilibradamente en los moldes. Hornea durante 40-50 minutos, o hasta que al pinchar un palillo en el centro del bizcocho, éste salga limpio y seco. Saca los moldes del horno y deja enfriar sobre una rejilla durante 10 minutos. Pasado este tiempo, desmolda los bizcochos y deja que se enfríen sobre la rejilla. Cuando estén totalmente fríos, envuélvelos en film transparente y mételos en la nevera al menos durante 2 horas. Mientras tanto prepara el curd de naranja batiendo los huevos y mezclándolos con el azúcar, laralladura de naranja y el zumo. Pon esta mezcla a hervir en una cacerola pequeña y a fuego muy lento. Mueve continuamente hasta que la mezcla se espese y alcance la consistencia adecuada. Retira del fuego, añade la mantequilla incorporándola bien, deja enfriar a temperatura ambiente, y reserva. Ahora prepara la cobertura de chocolate: en un cacerola mediana, derrite el chocolate y la mantequilla a fuego bajo hasta obtener una crema homogénea. Retira del fuego e incorpora la piel de naranja, la creme fraiche y el licor de naranja (opcional). Deja enfriar a temperatura ambiente y entonces mete en la nevera durante el tiempo necesario para que la cobertura se endurezca un poco y resulte más fácil trabajar con ella. Para preparar las rodajas de naranja confitadas, sigue estas instrucciones. Para el montaje de la tarta pon con cuidado un bizcocho en el plato de presentación, y cubre con la cantidad deseada de curd de naranja, deja que penetre en la medida de lo posible en el bizcocho, y con ayuda de una espátula, cubre con una capa de cobertura de chocolate gruesa. Pon el siguiente bizcocho encima y repite la operación, cubriendo la superficie y los laterales con una capa fina de cobertura, que será la que nos ayude a mantener las migas en su sitio. Mete en la nevera durante al menos 30 minutos para que esta fina capa de cobertura de endurezca. Pasado el tiempo, saca la tarta de la nevera y cubre con otra capa de cobertura de chocolate que será la visible y definitiva, empezando por los lados y terminando por la superficie. Decora con las naranjas confitadas y refrigera. Saca de la nevera 1 hora antes de servir.

Desde luego esta no es una tarta para todos los días, no sólo porque es bastante espectacular, si no porque con las naranjas confitadas lleva un poquito más de elaboración, pero si la quieres simplificar no tienes más que sustituir las naranja confitadas por ralladura de piel de naranja y ya tienes una tarta más sencilla, para cualquier ocasión, pero igual de rica.


Esta tarta la decoré con el llamado “efecto pétalo”, y si quieres hacer alguna floritura como esta, hay cientos de videos en internet donde explican paso a paso cómo hacerlo.

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23.1.15

Mini donuts glaseados

¿Por qué será que todo lo que se hace en versión mini suele ser tan apetecible y enseguida entra por los ojos? No sé, el caso es que estos mini donuts están riquísimos y encima son una monada. Bueno, no nos engañemos, porque donuts, lo que se dice donuts, no son; los auténticos se hacen friendo la masa en aceite y los ingredientes son distintos. Éstos son más bien unos bizcochitos dulces y tiernos, que con los distintos glaseados son un auténtico vicio. Esta receta es para 50 mini donuts.


Mini donuts glaseados

130 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
125 gramos de azúcar
125 gramos de harina de fuerza
1/2 cucharadita de levadura química
2 cucharadas de leche
2 huevos
1 cucharada de extracto de vainilla

Si los vas a hacer en el horno con un molde para mini donuts, precalienta a 210 grados y engrasa el molde. Si los vas a hacer con máquina de hacer donuts, sigue las instrucciones del fabricante. Para hacer la masa, mezcla la mantequilla y el azúcar hasta obtener una crema esponjosa. Añade y bate los huevos uno a uno. Incorpora poco a poco la harina y la levadura. Añade la leche y el extracto de vainilla. No batas el conjunto durante demasiado tiempo. Introduce la masa en una manga pastelera y rellena con ella los huecos del molde o de la máquina sólo hasta la mitad de su capacidad. Si en horno, mantén dentro el molde entre 5 y 8 minutos. Pasado ese tiempo, saca el molde y deja enfriar 5 minutos sobre una rejilla antes de sacar los donuts de los huecos. Una vez enfriados, glasea y decora a tu gusto.

Yo los decoré con glaseado de chocolate y de fresa, trocitos de pistacho, fideos de chocolate, almendras picadas y fideos de azúcar de colorines, pero como siempre, imaginación al poder.


Sólo una advertencia: cuidado porque con este tamaño te puedes comer una buena tanda sin darte ni cuenta….

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12.12.14

Naranjas confitadas con chocolate

Vamos a ir abriendo boca con estas delicias tan típicas de las fechas festivas. Perfectas como dulce navideño por sí solas, como fruslería para tomar con el café, como acompañamiento de helados o postres, o como decoración de tartas y bizcochos, y en estas fechas, para decorar el roscón. Si te sobra almíbar de naranja, puedes guardarlo para calar una tarta o pintar un bizcocho. Esta receta es para 12 rodajas de naranja.


Naranjas confitadas con chocolate

2 naranjas de mesa
Agua para la primera cocción
1 litro de agua
300 gramos de azúcar
200 gramos de chocolate al 70%
1 chorro de nata

Lava y seca bien las naranja. Dejando la piel, corta las naranjas en rodajas de 1 centímetro aproximadamente y reserva. En una cacerola grande pon agua suficiente para cubrir las rodajas y lleva a ebullición a fuego medio-alto. Una vez rompa a hervir introduce las rodajas y déjalas cocer una hora, sin tocar demasiado para que no se rompan. La prueba para saber que están listas es que la piel se haya ablandado. Entonces retira la cacerola del fuego y deja reposar unos 10 minutos antes de sacarlas y escurrirlas. Llena la cacerola con el litro de agua y el azúcar, y calienta a fuego medio-alto, comprobando que el azúcar se disuelve por completo. Una vez que el almíbar rompe a hervir, incorpora con cuidado las rodajas cocidas y deja así hasta que el almíbar se empiece a espesar. Cuando el almíbar alcance el punto de hebra (para esto se coge un poco de almíbar entre los dedos previamente mojados en agua fría y se comprueba que al separar los dedos se forman finos hilos de caramelo), retira la cacerola del fuego y saca las rodajas escurriéndolas y dejándolas secar sobre una bandeja forrada con papel de horno y se enfríen. Cuando están completamente secas, prepara el chocolate fundiéndolo con la nata en una cacerola. Entonces moja las rodajas en el chocolate hasta la mitad, deja que escurra el chocolate sobrante, y coloca sobre una bandeja forrada con papel de horno. Una vez que hayas bañado todas, déjalas secar durante unos minutos a temperatura ambiente y después introduce la bandeja en la nevera para que el chocolate termine de endurecerse.

Poco más se puede decir sobre la clásica combinación de naranja y chocolate, más que es una delicia que gusta a todos. Si en vez de naranjas quieres hacer bastoncillos, corta las rodajas de naranja, parte por la mitad y elimina completamente la pulpa de la naranja, antes de mojar en el chocolate.


Atrévete a probar con otros cítricos menos convencionales como limones, limas, pomelos, naranjas sanguinas, o kumquats.
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11.11.14

Tarta de chocolate y castañas

Deliciosa, con una textura muy especial y melosa, tipo brownie, nada pesada y de sabor suave. Esta es de esas tartas que lo tienen absolutamente todo. Primero y más importante: ya sólo las palabras galleta + chocolate + castaña tienen la cualidad de hacer que se le haga la boca agua a cualquiera. En segundo lugar, y no menos importante, no puede ser más sencilla de hacer. Y por último, os garantizo que es una tarta que no dejará a nadie indiferente, incluso a aquellos que dicen eso de “no, es que a mí no me gustan las castañas” (como yo, ejem). Además es muy vistosa y aprovechamos uno de los productos de temporada más prolíficos del otoño.


Tarta de chocolate y castañas

200 gramos de harina
110 gramos de mantequilla fría
50 gramos de azúcar glas
30 gramos de harina de almendras o almendras molidas
1 huevos tamaño M
5 gramos de azúcar avainillado
Un pellizco de sal
350 gramos de crema de castañas
1 tableta de chocolate para repostería de 250 gramos
120 gramos de mantequilla
3 huevos tamaño L

Prepara primero la base de masa sablé, poniendo en un bol grande la harina, la sal, los azúcares y la harina de almendras, y mezclando bien todos los ingredientes con las manos. Incorpora la mantequilla fría cortada en dados y con las manos combina formando una masa de consistencia arenosa. Bate el huevo y agrega la mitad de éste a la masa, y continúa mezclando con las manos. Poco a poco y si fuera necesario, incorpora el resto del huevo batido hasta conseguir una masa homogénea, dándole forma de bola. Pon la masa entre dos papeles de horno y con un rodillo extiéndela, y colócala sobre el molde, ajustándola con los dedos y recortando los bordes sobrantes. Tapa el molde con papel film y deja enfriar en la nevera al menos durante una hora. Pasado ese tiempo, precalienta el horno a 160 grados
. Saca el molde de la nevera, quita el papel film, pon un papel de horno sobre la masa con un puñado de legumbres para hacer peso, y hornea durante 10 minutos. Retira el papel con el peso y hornea durante 15 minutos más; saca el molde del horno y reserva. Baja la temperatura del horno a 150 grados. Lleva el chocolate troceado y la mantequilla al baño maría y mezcla hasta obtener una crema homogénea y lisa. En un bol mezcla a mano con varillas la crema de castañas y los huevos, e incorpora el chocolate, mezclando bien. Rellena la base de masa sablé y hornea durante 50 minutos. Saca el molde del horno, deja enfriar y sirve.

Me hubiera gustado tener tiempo para hacer la crema de castañas de forma casera, pero no pudo ser y utilicé una envasado y lista para usar. Hay diversas marcas, yo escogí La Vieja Fábrica; se encuentran en la zona de las mermeladas, y ya advierto que no son baratas, pero es lo que tiene no tener que andar pelando castañas durante horas. A mí en esta ocasión me compensaba, pero lo suyo es aprovechar este momento...


Me parece un postre o merienda perfectos para las Navidades, que ya no están tan lejos…

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4.11.14

Tarta de queso manchego y membrillo

He tardado un año exacto en hacer esta receta tan otoñal que tanto me apetecía, desde que el año pasado probé en Navarra una deliciosa tarta de queso y membrillo. Entre pitos y flautas nunca encontraba la ocasión y por fin ha vuelto la temporada de membrillos y he aprovechado una reunión familiar para quitarme la espinita. Realmente no tengo palabras para explicar lo riquísimo de esta combinación de galletas saladas, queso manchego y dulce de membrillo; es sencillamente espectacular.



Tarta de queso manchego y membrillo

1 caja de galletas Ritz de 200 gramos, trituradas
3 cucharadas de mantequilla, derretida
500 gramos de queso crema, a temperatura ambiente
200 gramos de azúcar
4 huevos tamaño L
1 tarrina de creme fraiche de 200 gramos
2 tarrinas de crema de queso manchego semi curado de 125 gramos cada una
225 gramos de dulce de membrillo (aquí la receta)

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa un molde desmontable. Para hacer la base, en un bol pequeño mezcla las galletas trituradas y la mantequilla con las manos, y con la masa forra la base de un molde desmontable, aplastando con los dedos para asegurar que la base queda firme y compacta. Hornea durante 10 minutes. Retira del horno y deja enfriar a temperatura ambiente. En un bol mediano mezcla los quesos y el azúcar hasta integrarlo. Incorpora los huevos batiendo uno a uno y la creme fraiche hasta combinar por completo. Vierte la masa en el molde y hornea a 180 grados durante 30 minutes. Apaga el horno y deja el molde enfriarse dentro del horno durante dos horas. En un bol pequeño mezcla el dulce de membrillo con 2 cucharadas de agua, añadiendo más agua si fuera necesario para poder extender la pasta sobre la superficie de la tarta aún sin desmoldar. Refrigera unas horas para que se asiente por completo. Saca la tarta de la nevera media hora antes de servir y desmolda en el último momento.

Esta tarta no reviste ninguna dificultad y el único truco consiste en esperar a que se enfrié durante un par de horas en el horno apagado.


Esta es la clásica tarta que al día siguiente está incluso mejor que recién hecha, cuando todos los sabores han tenido tiempo de asentarse y mezclarse bien.

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