Mostrando entradas con la etiqueta tartas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tartas. Mostrar todas las entradas

27.3.15

Tarta de chocolate y naranja

Esta combinación de chocolate y naranja es probablemente mi preferida si necesariamente tengo que fusionar el chocolate con otro sabor. Contiene toda la intensidad del chocolate y la esencia vibrante y fresca de la naranja. Es un bizcocho de textura tierna realzado claramente por una cobertura de chocolate gruesa y rica, que hará las delicias de cualquier amante del chocolate. Esta receta es para una tarta de dos pisos de bizcocho de 20 centímetros de diámetro o 3 pisos de 15 centímetros de diámetro.


Tarta de chocolate y naranja

Para los bizcochos de chocolate:
350 gramos de azúcar
La ralladura de 2 naranjas
2 huevos tamaño L
120 mililitros de aceite de girasol
115 mililitros de creme fraiche
1 cucharadita de extracto de vainilla
220 gramos de harina
65 gramos de cacao en polvo
2 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
230 mililitros de buttermilk (230 mililitros de leche + 1 cucharada de zumo de limón o vinagre blanco)

Para el curd de naranja:
El zumo de 2 naranjas y la ralladura de 1
250 gramos de azúcar
120 gramos de mantequilla
4 huevos
1 cucharadita de maicena

Para la cobertura de chocolate:
340 gramos chocolate
oscuro de repostería
115 gramos de mantequilla
La ralladura de 1 naranja
115 gramos de creme fraiche
1 cucharada de Cointreau o licor de naranja (opcional)


Para las naranjas confitadas:
Estos son los ingredientes

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa los moldes. Prepara el buttermilk. mezclando la leche y el limón o vinagre y dejándolo reposar durante 10 minutos. Reserva. En un bol grande combina el azúcar con la ralladura de naranja, y frota con los dedos para liberar los jugos de la cáscara en el azúcar. Incorpora los huevos, el aceite vegetal, la creme fraiche y la esencia de vainilla hasta combinar bien. Gradualmente incorpora la harina, el cacao en polvo, la levadura, el bicarbonato y la sal, alternando con el buttermilk. Mezcla hasta obtener una masa uniforme y divídela equilibradamente en los moldes. Hornea durante 40-50 minutos, o hasta que al pinchar un palillo en el centro del bizcocho, éste salga limpio y seco. Saca los moldes del horno y deja enfriar sobre una rejilla durante 10 minutos. Pasado este tiempo, desmolda los bizcochos y deja que se enfríen sobre la rejilla. Cuando estén totalmente fríos, envuélvelos en film transparente y mételos en la nevera al menos durante 2 horas. Mientras tanto prepara el curd de naranja batiendo los huevos y mezclándolos con el azúcar, laralladura de naranja y el zumo. Pon esta mezcla a hervir en una cacerola pequeña y a fuego muy lento. Mueve continuamente hasta que la mezcla se espese y alcance la consistencia adecuada. Retira del fuego, añade la mantequilla incorporándola bien, deja enfriar a temperatura ambiente, y reserva. Ahora prepara la cobertura de chocolate: en un cacerola mediana, derrite el chocolate y la mantequilla a fuego bajo hasta obtener una crema homogénea. Retira del fuego e incorpora la piel de naranja, la creme fraiche y el licor de naranja (opcional). Deja enfriar a temperatura ambiente y entonces mete en la nevera durante el tiempo necesario para que la cobertura se endurezca un poco y resulte más fácil trabajar con ella. Para preparar las rodajas de naranja confitadas, sigue estas instrucciones. Para el montaje de la tarta pon con cuidado un bizcocho en el plato de presentación, y cubre con la cantidad deseada de curd de naranja, deja que penetre en la medida de lo posible en el bizcocho, y con ayuda de una espátula, cubre con una capa de cobertura de chocolate gruesa. Pon el siguiente bizcocho encima y repite la operación, cubriendo la superficie y los laterales con una capa fina de cobertura, que será la que nos ayude a mantener las migas en su sitio. Mete en la nevera durante al menos 30 minutos para que esta fina capa de cobertura de endurezca. Pasado el tiempo, saca la tarta de la nevera y cubre con otra capa de cobertura de chocolate que será la visible y definitiva, empezando por los lados y terminando por la superficie. Decora con las naranjas confitadas y refrigera. Saca de la nevera 1 hora antes de servir.

Desde luego esta no es una tarta para todos los días, no sólo porque es bastante espectacular, si no porque con las naranjas confitadas lleva un poquito más de elaboración, pero si la quieres simplificar no tienes más que sustituir las naranja confitadas por ralladura de piel de naranja y ya tienes una tarta más sencilla, para cualquier ocasión, pero igual de rica.


Esta tarta la decoré con el llamado “efecto pétalo”, y si quieres hacer alguna floritura como esta, hay cientos de videos en internet donde explican paso a paso cómo hacerlo.

Image and video hosting by TinyPic

20.3.15

Cheesecake bretón con salsa de toffee salado

Un perfecto maridaje franco-americano entre el sablé breton francés, el cheesecake americano y la imprescindible salsa de caramelo o toffee salado. Fundamental saber que el cheesecake hay que hacerlo la víspera ya que necesita bastante tiempo para que cuaje por completo, por lo que hay que controlar muy bien los tiempos de esta receta.


Cheesecake bretón con salsa de toffee salado

Para el cheesecake:
600 gramos de queso crema + 300 gramos de queso semicurado en crema
6 huevos
200 gramos de azúcar
1 cucharada de harina
1 cucharadita de extracto de vainilla

Para la base de sablé bretón:
Ver ingredientes aquí

Para la salsa de caramelo o toffee salado:
200 gramos de azúcar
85 gramos de mantequilla, cortada en dados
120 mililitros de nata líquida para montar
1 y ½ cucharadita de sal Maldon o fleur de sel

Para preparar el cheesecake: precalienta el horno a 160 grados. Con la ayuda de un tenedor, bate los quesos con el azúcar. Añade los huevos uno a uno y mezcla bien. Añade la harina y mezcla. Vierte la masa en el molde sobre el sablé bretón y alisa la superficie. Hornea durante 15 minutos y baja la temperatura a 120 grados y hornea 45 minutos más. Apaga el horno y deja el cheesecake en el interior hasta que se enfríe por completo. Refrigera durante 24 horas, desmolda y reserva. Para preparar el sablé bretón: sigue estas instrucciones, pero forrando con la masa el mismo molde que usaste para hornear la tarta de queso, y reserva. Para preparar la salsa de caramelo salado: calienta el azúcar en un cazo mediano hondo, a fuego medio removiendo constantemente con unas varillas de mango largo. Se formarán cristales en el azúcar, pero según se vaya fundiendo empezarán a disolverse hasta adquirir un tono dorado y una consistencia densa. Cuando el azúcar esté fundido por completo, deja de remover sin apartar del fuego hasta que adquiera un tono ámbar intenso y sin que llegue a quemarse, entre 1 y 2 minutos. Añade inmediatamente la mantequilla y remueve hasta que queden ambos perfectamente combinados. Retira del fuego y vierte la nata líquida poco a poco sin dejar de remover hasta obtener una textura homogénea y suave. Por último, añade la sal y remueve hasta disolver. Deja reposar unos 10-15 minutos. Para el montaje de la tarta: desmolda cuidadosamente el sablé bretón y coloca en el plato de presentación. Desmolda el cheesecake y dispón sobre la base de sablé bretón. Vierte el caramelo sobre la superficie de la cheesecake y mete la tarta en la nevera. Cuando la vayas a servir, sácala de la nevera y deja que se temple durante unos 20 minutos.

La versatilidad de las tartas de queso resulta infinita: tanto por su combinación con frutas, chocolate, etc., como por el tipo de base con que se sustente, aunque sin duda esta de galleta le va de maravilla al queso. Y la aportación del caramelo salado completa un conjunto absolutamente redondo.


Como te va a sobrar salsa de caramelo, pásala a un frasco de cristal y conserva bien cerrado en la nevera. Puede durar hasta un mes y te servirá para acompañar helados, bizcochos, tartas, etc. Como se solidifica bastante, antes de usar hay que darle un golpe de calor durante unos segundos en el microondas o al baño María.
Image and video hosting by TinyPic

26.12.14

Red velvet con chocolate y frutos rojos

Esta es una de esas tartas que tienen el efecto de dejar boquiabierto al personal porque estéticamente es una belleza. También es de esas que parece más difícil de hacer de lo que realmente es; en realidad, no entraña ninguna dificultad. Al final se trata de un jugoso bizcocho de chocolate relleno de una sedosa ganaché de chocolate, pero que a diferencia de otras recetas de tartas de chocolate, tiene dos ingredientes importantes para conseguir que sea, por una parte tan impresionante y dramática (colorante alimentario rojo) y por otra, que tenga una textura que se derrite en la boca (el suero de leche). Esta receta es para una tarta de 3 pisos de 15 centímetros o de 2 pisos de 24 centímetros de diámetro.


Red velvet con chocolate y frutos rojos

Para la ganaché de chocolate:
800 gramos de chocolate oscuro de repostería, troceado; 750 mililitros de nata espesa; un pellizco de sal.

Para el bizcocho de chocolate:
120 ml de aceite de girasol, 320 g de azúcar blanco, 2 huevos, 4 cucharaditas de cacao en polvo, colorante rojo en pasta, 1 cucharada de extracto de vainilla, 250 mililitros de suero de leche (la cantidad de leche entera y un chorro de zumo de limón, reposar 10 minutos), 300 g de harina, 1 cucharadita de bicarbonato sódico, 2 cucharaditas de vinagre blanco.

Para la decoración:
Frambuesas, fresas, arándanos, hojas de menta.

Preparación de la ganaché: para la ganaché de chocolate:
 prepárala al menos 4 o 5 horas antes de montar la tarta. Pon el chocolate troceado en un bol grande y reserva. En una cacerola a fuego medio-alto, calienta la nata con la sal hasta que la mezcla empiece a burbujear por los bordes de la cacerola. Inmediatamente vierte la nata caliente sobre el chocolate troceado y remueve con cuidado ambos ingredientes. Deja enfriar a temperatura ambiente; si la haces el día anterior se espesará y adquirirá la consistencia perfecta si la dejas reposar durante una noche.

Preparación del bizcocho: precalienta el horno a 180 grados. Engrasa los 2 o 3 moldes. Haz el suero de leche y reserva, Mezcla la harina con el cacao y reserva. Bate el aceite, el azúcar y los huevos hasta que estén perfectamente integrados. Agrega la harina con el cacao, alternándola con el suero de leche. En un vasito mezcla el bicarbonato con el vinagre y cuando burbujee agrégalo a la masa. Añade el colorante rojo y la vainilla y mezcla bien. Reparte la masa en los moldes y hornea durante 25-30 minutos o hasta que los bordes del bizcocho se hayan separado levemente de las paredes del molde y al introducir un palillo, éste salga limpio y seco. Deja reposar los bizcochos en sus moldes y desmóldalos cuando se hayan templado. Deja enfriar del todo sobre una rejilla y corta rectos los bizcochos si les hubiese salido alguna "joroba" al hornear.

Montaje: una vez fríos los bizcochos, rellena generosamente con la ganaché de chocolate entre capas de bizcocho y cubre la superficie. Decora con las frutas del bosque. Guarda en la nevera y saca a temperatura ambiente media hora antes de servir.

Si disponéis de tiempo, os aconsejo que una vez hayáis horneado y enfriado los bizcochos, los dejéis envueltos en papel film en la nevera unas cuantas horas o en el congelador durante una hora, y comprobaréis que este paso facilita mucho el poder extender posteriormente el relleno, ya que una tarta recién horneada tiene tendencia a romperse y desmigarse con mucha facilidad.




Decorada con frutos rojos y espolvoreada con un poco de azúcar glass, esta tarta es muy apropiada como postre o merienda navideña.

Image and video hosting by TinyPic

5.12.14

Tarta Sacher de frambuesa

Nos plantamos en diciembre y casi sin darme cuenta, ha pasado ya un año y "My Little Kitchenette" ha cumplido su primer aniversario. Y como yo no concibo una celebración sin tarta, aquí va una receta deliciosa y espectacular, perfecta para estos días de fiesta que se acercan a pasos agigantados. Originaria de Austria, como casi todos los mejores dulces tradicionales, ya sabemos que la auténtica tarta Sacher es de chocolate y albaricoque, pero como yo tenía una cajita de frambuesas en la nevera, he cambiado una fruta por otra, que al igual que el albaricoque, le da un toque ácido que contrasta exquisitamente con el chocolate oscuro.


Tarta Sacher de frambuesa

6 huevos, con las claras y las yemas separadas
40 gramos de azúcar
1 pellizco de sal
200 gramos de chocolate negro al 70%
120 gramos de mantequilla
150 gramos de azúcar
120 gramos de harina de repostería
1 cucharadita de levadura en polvo
Licor para calar los bizcochos (yo usé coñac)
1 frasco de mermelada de frambuesa
125 gramos de chocolate negro al 70%
125 gramos de nata para montar, al 35% de materia grasa
25 gramos de mantequilla
Frambuesas frescas para decorar

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa un molde redondo para tarta. Empieza preparando el merengue, montando las claras con el azúcar y la sal; pásalo a un bol grande y reserva. Funde el chocolate al baño maría, añade la mantequilla y el azúcar, y mezcla bien los ingredientes hasta que resulte una crema brillante y suave. En otro bol bate las yemas una a una, añade a éstas la harina y la levadura, envolviendo bien con la ayuda de una espátula. Vierte esta mezcla en el bol del merengue y con movimientos envolventes termina de mezclar la preparación. Vierte la masa en el molde y hornea durante unos 45 minutos. Saca el bizcocho del horno y deja enfriar sobre una rejilla. Cuando se haya enfriado y con ayuda de una lira o un cuchillo de sierra, corta el bizcocho en dos capas; a continuación cala la capa inferior con un poco de licor y después extiende una capa de mermelada de frambuesa. Cubre con la otra mitad del bizcocho, y repite la operación con el licor y la mermelada en la superficie y los laterales del bizcocho. Para hacer la cobertura hierve la nata, retirala del fuego y añade el chocolate troceado. Remueve con una cuchara de madera y cuando el chocolate esté fundido añade la mantequilla, removiendo hasta que todo esté bien mezclado. Pon el bizcocho sobre una rejilla y vierte sobre él el chocolate aún caliente, dejando que resbale por los laterales e intentando cubrir toda la superficie para que quede lisa y brillante. Deja enfriar a temperatura ambiente, decora con las frambuesas frescas, y refrigera hasta que la vayas a servir. Saca la tarta de la nevera media hora antes de comerla.

Muy sencillita de elaborar, el resultado es brutal, y partiendo de la receta del bizcocho, puedes improvisar infinidad de rellenos diferentes.


Si tomaras esta tarta en el hotel Sacher de Viena, te la servirían con crema chantilly y un mélange vienés, parecido a un café con leche espumada.

Image and video hosting by TinyPic

11.11.14

Tarta de chocolate y castañas

Deliciosa, con una textura muy especial y melosa, tipo brownie, nada pesada y de sabor suave. Esta es de esas tartas que lo tienen absolutamente todo. Primero y más importante: ya sólo las palabras galleta + chocolate + castaña tienen la cualidad de hacer que se le haga la boca agua a cualquiera. En segundo lugar, y no menos importante, no puede ser más sencilla de hacer. Y por último, os garantizo que es una tarta que no dejará a nadie indiferente, incluso a aquellos que dicen eso de “no, es que a mí no me gustan las castañas” (como yo, ejem). Además es muy vistosa y aprovechamos uno de los productos de temporada más prolíficos del otoño.


Tarta de chocolate y castañas

200 gramos de harina
110 gramos de mantequilla fría
50 gramos de azúcar glas
30 gramos de harina de almendras o almendras molidas
1 huevos tamaño M
5 gramos de azúcar avainillado
Un pellizco de sal
350 gramos de crema de castañas
1 tableta de chocolate para repostería de 250 gramos
120 gramos de mantequilla
3 huevos tamaño L

Prepara primero la base de masa sablé, poniendo en un bol grande la harina, la sal, los azúcares y la harina de almendras, y mezclando bien todos los ingredientes con las manos. Incorpora la mantequilla fría cortada en dados y con las manos combina formando una masa de consistencia arenosa. Bate el huevo y agrega la mitad de éste a la masa, y continúa mezclando con las manos. Poco a poco y si fuera necesario, incorpora el resto del huevo batido hasta conseguir una masa homogénea, dándole forma de bola. Pon la masa entre dos papeles de horno y con un rodillo extiéndela, y colócala sobre el molde, ajustándola con los dedos y recortando los bordes sobrantes. Tapa el molde con papel film y deja enfriar en la nevera al menos durante una hora. Pasado ese tiempo, precalienta el horno a 160 grados
. Saca el molde de la nevera, quita el papel film, pon un papel de horno sobre la masa con un puñado de legumbres para hacer peso, y hornea durante 10 minutos. Retira el papel con el peso y hornea durante 15 minutos más; saca el molde del horno y reserva. Baja la temperatura del horno a 150 grados. Lleva el chocolate troceado y la mantequilla al baño maría y mezcla hasta obtener una crema homogénea y lisa. En un bol mezcla a mano con varillas la crema de castañas y los huevos, e incorpora el chocolate, mezclando bien. Rellena la base de masa sablé y hornea durante 50 minutos. Saca el molde del horno, deja enfriar y sirve.

Me hubiera gustado tener tiempo para hacer la crema de castañas de forma casera, pero no pudo ser y utilicé una envasado y lista para usar. Hay diversas marcas, yo escogí La Vieja Fábrica; se encuentran en la zona de las mermeladas, y ya advierto que no son baratas, pero es lo que tiene no tener que andar pelando castañas durante horas. A mí en esta ocasión me compensaba, pero lo suyo es aprovechar este momento...


Me parece un postre o merienda perfectos para las Navidades, que ya no están tan lejos…

Image and video hosting by TinyPic

4.11.14

Tarta de queso manchego y membrillo

He tardado un año exacto en hacer esta receta tan otoñal que tanto me apetecía, desde que el año pasado probé en Navarra una deliciosa tarta de queso y membrillo. Entre pitos y flautas nunca encontraba la ocasión y por fin ha vuelto la temporada de membrillos y he aprovechado una reunión familiar para quitarme la espinita. Realmente no tengo palabras para explicar lo riquísimo de esta combinación de galletas saladas, queso manchego y dulce de membrillo; es sencillamente espectacular.



Tarta de queso manchego y membrillo

1 caja de galletas Ritz de 200 gramos, trituradas
3 cucharadas de mantequilla, derretida
500 gramos de queso crema, a temperatura ambiente
200 gramos de azúcar
4 huevos tamaño L
1 tarrina de creme fraiche de 200 gramos
2 tarrinas de crema de queso manchego semi curado de 125 gramos cada una
225 gramos de dulce de membrillo (aquí la receta)

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa un molde desmontable. Para hacer la base, en un bol pequeño mezcla las galletas trituradas y la mantequilla con las manos, y con la masa forra la base de un molde desmontable, aplastando con los dedos para asegurar que la base queda firme y compacta. Hornea durante 10 minutes. Retira del horno y deja enfriar a temperatura ambiente. En un bol mediano mezcla los quesos y el azúcar hasta integrarlo. Incorpora los huevos batiendo uno a uno y la creme fraiche hasta combinar por completo. Vierte la masa en el molde y hornea a 180 grados durante 30 minutes. Apaga el horno y deja el molde enfriarse dentro del horno durante dos horas. En un bol pequeño mezcla el dulce de membrillo con 2 cucharadas de agua, añadiendo más agua si fuera necesario para poder extender la pasta sobre la superficie de la tarta aún sin desmoldar. Refrigera unas horas para que se asiente por completo. Saca la tarta de la nevera media hora antes de servir y desmolda en el último momento.

Esta tarta no reviste ninguna dificultad y el único truco consiste en esperar a que se enfrié durante un par de horas en el horno apagado.


Esta es la clásica tarta que al día siguiente está incluso mejor que recién hecha, cuando todos los sabores han tenido tiempo de asentarse y mezclarse bien.

Image and video hosting by TinyPic

1.8.14

Tarta helada Selva Negra

Esta es una versión bastante sui generis de la famosa tarta alemana Selva Negra, empezando porque la he hecho helada con objeto de sobrellevar las altas temperaturas que nos están tocando sufrir, y porque para ser una auténtica tarta Selva Negra, el bizcocho debería estar mojado con un poco de kirsch de cerezas, pero como la iban a comer niños, lo he dejado para otra ocasión. En cualquier caso se trata de una deliciosa combinación de bizcocho de chocolate, helado casero de vainilla y compota de cerezas, ideal para darle un toque festivo a cualquier comida o cena.



Tarta helada Selva Negra

1 tableta de chocolate negro para repostería
3 huevos
125 gramos de mantequilla
1 yogur griego
5 cucharadas de leche
6 cucharadas de azúcar
8 cucharadas de harina
1 sobre de levadura en polvo
320 mililitros de leche entera
4 yemas de huevo
130 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
Un pellizco de sal
400 gramos de nata líquida para montar
Compota de cerezas (receta aquí)

Para preparar el bizcocho: Precalienta el horno a 170 grados y engrasa un molde de bizcocho. En una cacerola mediana calienta la leche junto con el chocolate cortado en trozos y la mantequilla, incorpora el azúcar, los huevos y el yogur. Retira del fuego y añade la harina y la levadura. Mueve poco a poco hasta que todos los ingredientes queden bien mezclados e incorporados. Vierte la masa en el molde y hornea durante unos 30 minutos, hasta que al pinchar el centro con un palillo éste salga limpio y seco. Deja enfriar en el molde sobre una rejilla durante unos 10 minutos, después sácalo del molde, deja enfriar por completo y reserva. Para preparar el helado de vainilla: en un cazo pequeño y a fuego muy bajo pon las yemas, la leche, el azúcar, la sal y el extracto de vainilla. Mezclamos bien los ingredientes con varillas sin dejar de mover, hasta que veas que la mezcla se empieza a espesar un poco; entonces añade la nata fría, sigue mezclando y deja enfriar tapado. Una vez a temperatura ambiente, mete la mezcla en el frigorífico y manténla un mínimo de ocho horas, y si puedes, toda una noche, para que se asienten los sabores. Entonces sigue las instrucciones de tu heladera y manteca hasta obtener el helado, y reserva. Para hacer la compota de cerezas, sigue esta receta. Para el montaje de la tarta helada: engrasa un molde rectangular de bizcocho y fórralo de papel de horno. En el fondo del molde pon una capa de helado; sobre ella, una capa de compota de cerezas, y sobre ella, una capa de bizcocho de chocolate. Repite la operación para acabar con la capa de bizcocho. Cubre la superficie y mete en el refrigerador durante un par de horas para que se asiente bien. Diez minutos antes de servir, sácalo de la nevera y déjalo reposar, tira del papel de horno hacia arriba para desmoldarlo fácilmente, retira el papel y vuélcalo sobre una fuente de presentación. Si te sobra compota de cerezas como en mi caso, vierte un poco sobre cada ración cuando sirvas.

Os propongo aparcar por un día el horno, y hacer este riquísimo postre refrescante y cremoso para no tener que recurrir al típico helado sin más, y hacer algo diferente para variar.


Sencillamente irresistible.

Image and video hosting by TinyPic

2.5.14

Cheesecake de chocolate con kumquats caramelizados

Esta es una breve historia sobre un hurto, un cumpleaños y un regalo. Durante las pasadas vacaciones de Semana Santa, en el hotel del Ampurdán en el que me alojé, había tres hermosísimos árboles de kumquats o naranjas de la China, totalmente cuajados de fruta. El primer día los admiré al pasar a su lado porque en primer lugar, huelen de maravilla, en segundo lugar me encanta el sabor de estas frutitas, y en tercer lugar, mi mente ya estaba dando vueltas a cómo perpetrar el delito. Así que cada día, cada vez que entraba o salía del hotel, provista de una bolsa metida en mi bolsillo, iba haciendo acopio, ya que no parecía que hubiese nadie interesado en ellos, y empezaban a caer al suelo de puro maduro, porque era el momento justo de la recolección. Así me hice con una buena cantidad que regresaron conmigo hasta casa, muy cuidadosamente guardados dentro de mi maleta. Desde el mismo momento en que les eché la vista encima, empecé a pensar qué podría cocinar con ellos.



Cheesecake de chocolate con kumquats caramelizados (molde de 18 cm.)

12 kumquats medianos, cortados en rodajas, sin semillas
1/2 vaina de vainilla, cortada a lo largo, sin semillas
180 gramos azúcar
220 mililitros de agua
140 gramos de galletas de chocolate, trituradas
1 y 1/2 cucharadas de mantequilla, derretida
125 gramos de queso crema, 125 gramos de queso crema semi-curado y 125 gramos de queso camembert en crema, a temperatura ambiente
100 gramos de azúcar
2 huevos tamaño L, a temperatura ambiente
1 cucharada de harina
3 cucharadas de cacao en polvo
80 mililitros de creme fraiche
2 cucharadas de zumo de naranja
100 gramos de chocolate, en trozos
100 mililitros de nata para montar (35% materia grasa)
1/2 cucharada de mantequilla

Para hacer los kumquats caramelizados: en una cacerola mediana, pon el agua, el azúcar y la vaina de vainilla. Remueve a fuego medio hasta que se disuelva el azúcar. Añade las rodajas de los kumquats y reduce el fuego. Cuece hasta que las rodajas estén translúcidas, unos 30 minutos. Retira la cacerola del fuego y deja enfriar los kumquats en el sirope. Reserva hasta que los vayas a usar.
Para hacer la tarta: precalienta el horno a 150 grados. En un bol mezcla las galletas trituradas con la mantequilla. Forra el fondo y un centímetro y medio de alto de un molde desmontable con esta pasta de galleta, presionando con los dedos y la palma de la mano. En un bol grande y con ayuda de la minipimer mezcla los quesos y el azúcar hasta obtener una crema suave y sin grumos. Añade los huevos uno a uno, batiendo con varillas después de la incorporación de cada uno. Incorpora la harina, el cacao, la crema agria y el zumo de naranja, sin batir en exceso. Vierte esta mezcla en el molde. Hornea aproximadamente durante 1 hora, hasta que el centro de la tarta tiemble un poco cuando se mueve el molde. Pasa un cuchillo por el borde para que la tarta se despegue, pero sin desmoldar. Deja enfriar a temperatura ambiente sin desmoldar y después métela en el frigorífico durante al menos 8 horas, para que logre la consistencia adecuada.
Para hacer la ganaché de chocolate: calienta la nata y cuando empiece a hervir, viértela sobre el chocolate troceado en un bol resistente al calor. Remueve hasta obtener una crema brillante y lisa. Añade la mantequilla cortada en trocitos y continúa removiendo hasta que se disuelva por completo.
Montaje de la tarta: pasado el tiempo de reposo en la nevera, desmolda la tarta con cuidado y extiende la ganaché enfriada sobre la superficie con ayuda de una espátula pequeña. Refrigera de nuevo la tarta en la nevera durante media hora para que se asiente la ganaché de chocolate. Dispón las rodajas caramelizadas de kumquat sobre la tarta y devuélvela a la nevera hasta media hora antes de servir, para comerla a temperatura ambiente.

Cuatro días después de volver de vacaciones fue mi cumpleaños, y como soy muy de cítricos pero también muy de chocolate, la idea empezó a tomar forma rápidamente: iba a hacer mi propia tarta de cumpleaños y ésta iba a ser una cheesecake de chocolate con kumquats caramelizados. El resultado: una tarta elegante y rica, densa y cremosa, con cierto aire decadente y clásico, donde las rodajas caramelizadas de los kumquats lucen toda su delicadeza y belleza, como una corona de pequeñas joyas resplandecientes. Con los que me sobraron hice una riquísima confitura que va de miedo en una simple tostada con mantequilla, o sobre un trozo de tarta, o un helado. Si aún no los habéis probado, los kumquats son unos cítricos muy dulces, con sabor más bien a mandarina, pero con un punto ácido a la vez, casi picante, y muy, muy fragantes. Combinan de maravilla con el queso y el chocolate, aportando el contrapunto dulce justo a unos sabores tan intensos, en un contraste delicioso.


Como fin de la historia os contaré que tanto éxito tuvo esta tarta y tan prendada he quedado de este cítrico, que uno de los regalos de cumpleaños que recibí fue este precioso ejemplar que ya ocupa un lugar de honor en mi jardín, y que en breve será despojado de sus frutas para protagonizar nuevas invenciones en mi cocina.


Image and video hosting by TinyPic

28.3.14

Tarta invertida de melocotón

¿Qué haces cuando tienes en la despensa una lata de 480 gramos de melocotón en almíbar, y cada vez que la ves te preguntas en qué estabas pensando el día que la compraste? Pues sí, haces una tarta invertida de melocotón; el caso es que me estaba poniendo de los nervios ver el sitio que ocupaba la dichosa latita y por fin le encontré un uso, y todo hay que decirlo, esta sencilla tarta está de muerte.


Tarta invertida de melocotón

55 gramos de mantequilla
115 gramos de azúcar morena
1 lata grande de melocotón en almíbar, cortados en rodajas grandes
150 gramos de harina
1 y 1/4 de cucharadita de levadura en polvo
1/4 de cucharadita de sal
115 gramos de mantequilla, ablandada
170 gramos de azúcar
1 huevo
1 cucharadita de extracto de vainilla
120 mililitros de leche

Pon los 55 gramos de mantequilla en un molde y caliéntalo en el horno a 180 grados durante unos minutos, hasta se derrita, vigilando para que no se queme. Saca el molde del horno. Añade el azúcar moreno al molde, removiendo con una cuchara de madera hasta que se hidrate por completo. Reparte bien la mezcla en el fondo del molde. Dispón las rodajas de melocotón y reserva. En un bol mediano mezcla la harina, la levadura en polvo y la sal, y reserva. En un bol grande bate los 115 gramos de mantequilla con la minipimer durante 1 minuto. Gradualmente introduce el azúcar hasta que quede bien mezclado. Añade el huevo y la vainilla, batiendo hasta combinar por completo. Alternativamente añade la mezcla de harina y la leche a la mezcla de mantequilla batida, batiendo suavemente tras cada incorporación, sin batir demasiado. Vierte la masa uniformemente sobre los melocotones en el molde. Hornea unos 50 minutos y pincha en el centro con un palillo comprobando que sale limpio y seco. Saca del horno y deja enfriar en el molde sobre una rejilla durante 5 minutos. Suelta la tarta pasando un cuchillo por el borde del molde y da la vuelta sobre el plato de servir. Deja enfriar durante 10 o 15 minutos y sirve templada.

Es una tarta súper jugosa y ligera. Si la quieres vestir un poco más, la puedes acompañar de una bola de helado de vainilla o nata montada, que le va de maravilla al caramelo de la superficie.


Esta es la versión melocotón, pero puedes hacerla de piña, albaricoque, pera, macedonia o cualquier otra fruta en almíbar. No se puede pedir más: fácil, rápida y deliciosa.

Image and video hosting by TinyPic

14.2.14

New York cheesecake con fresas

Esta tarta fue una petición para un cumpleaños en mi familia, y aunque ya sabéis que cualquier receta preparada con cariño ya es un regalo en sí mismo, con ésta siempre voy sobre seguro porque tengo comprobado que es infalible; como demostración os contaré que la hice para merendar un viernes, pensando que duraría hasta el domingo e incluso que sobraría algo para desayunar el lunes, y no pasó del sábado después de comer (y eso que sólo eramos 4 y la tarta tiene su tamaño…). La historia de la New York style cheesecake se remonta a principios del siglo XX, donde cada restaurante de la ciudad tenía una versión que proclamaba ser la original. En cualquier caso, la auténtica tarta de queso al estilo de Nueva York se sirve sin fruta, y su delicada textura se obtiene horneando la masa y no cuajándola en la nevera; además su característico sabor se debe a los huevos extra de la masa y a la generosa cantidad de queso que requiere. Yo he hecho un pequeño cambio porque a mí el queso crema me parece la cosa más sosa del mundo, y es añadirle un poco de queso más fuerte, en este caso semi-curado, para potenciar su sabor.



New York cheesecake con fresas

3/4 de paquete de galletas tipo Digestive
75 gramos de mantequilla, derretida
500 gramos de queso crema tipo Philadelphia, a temperatura ambiente
125 gramos de crema de queso semicurado
200 gramos de azúcar morena
4 huevos, a temperatura ambiente
100 gramos de creme fraiche, a temperatura ambiente
2 cucharadas de harina
La ralladura de la piel de un limón
2 cucharaditas de extracto de vainilla
1 frasco de mermelada de fresa
2 cucharadas de Maicena
60 mililitros de agua
Un chorrito de zumo de limón
240 gramos de fresas, enteras y sin tallo

Precalienta el horno a 200º C. Engrasa un molde desmontable, forra la base con papel de aluminio, y engrasa el papel. Tritura las galletas, añade la mantequilla y amasa con las manos. Presiona la masa de las migas sobre la base y los lados del molde. Cubre y refrigera mientras haces el relleno. Con una minipimer bate los quesos, el azúcar, la harina y la ralladura de limón hasta obtener una masa fluida. A mano y con varillas añade la vainilla, luego los huevos, uno a uno. Añade la creme fraiche y mezcla otra vez hasta combinar, con cuidado de no batir demasiado. Saca el molde de la nevera, vierte la masa en él, y hornea 10 minutos a 200º C; entonces reduce la temperatura a 100º C y sigue horneando otros 30 minutos más. Apaga el horno, pero deja la tarta dentro, con la puerta cerrada, durante 2 horas. Pasa el molde a una rejilla y deja la tarta enfriar por completo, si no lo estuviera ya, a temperatura ambiente. Refrigérala descubierta durante la noche, o al menos durante 4-5 horas. Unas horas antes de servir, desmolda y dispón las fresas boca abajo sobre la superficie de la tarta. Ahora prepara el glaseado combinando en una cacerola la maicena con el agua hasta que ésta se disuelva por completo. Añade la mermelada y cuece a fuego medio, removiendo constantemente, hasta que la mermelada se deshaga y la mezcla se espese. Retira del fuego y cuela la mezcla para que no queden semillas. Sin esperar a que se enfrié la mezcla, vierte el glaseado por encima de las fresas, dejando que resbale por los lados de la tarta. Conserva en la nevera hasta el momento de servir.

Los dos trucos para que esta receta salga perfecta son: 1) cocer la tarta siempre a temperatura moderada y sin abrir el horno en ningún momento, para que no se resquebraje la superficie y nos quede una textura suave, y para evitar que la masa suba demasiado y una vez la saquemos del horno, no se hunda en el centro. 2) Forrar la base del molde con papel de plata para que luego no tengamos más que tirar de él para desmoldar sin problemas.



Mi cheesecake con fresas preferida es la de Carnegie Deli (854 7th Avenue, New York), uno de los emblemas gastronómicos de la ciudad que abrió sus puertas en 1937, frente al Carnegie Hall. Si tenéis ocasión, no dejéis de probarla. ¡Irresistible!


Image and video hosting by TinyPic

28.12.13

Lingote de chocolate y praliné de avellanas con crujiente de chocolate

Como todavía quedan muchos días de celebraciones por delante, hoy os propongo el postre que hice para mi comida de Navidad. Se trata de una receta un tanto laboriosa, pero no os desaniméis por la lista de ingredientes y los pasos que hay que seguir, sólo hace falta un poco de paciencia y cariño para un resultado delicioso y muy festivo. Esta receta es para 12 raciones pero yo dividí todos los ingredientes entre 2 y la hice para 6 personas.


Lingote de chocolate y praliné de avellanas con crujiente de chocolate

Para el crujiente de chocolate:
200 gramos de Nocilla, 60 gramos de chocolate oscuro máximo 70%, 60 gramos de chocolate con leche, 70 gramos de cornflakes machacados, y una pizca de sal
Para el bizcocho de chocolate:
110 gramos de harina, 125 gramos de cacao en polvo, 8 huevos, 225 gramos de azúcar, 2 cucharadas de miel, 120 mililitros de coñac, mantequilla para engrasar
Para la ganaché de avellanas:
120 mililitros de nata espesa, 40 gramos de avellanas tostadas trituradas, 170 gramos de mantequilla a temperatura ambiente, una pizca de sal
Para la mousse de praliné de avellanas:
75 gramos de chocolate oscuro máximo 70%, 160 gramos de azúcar, 60 gramos de avellanas tostadas, 1 cucharada de aceite de girasol, 2 cucharadas de mantequilla a temperatura ambiente, 200 gramos de nata espesa
Para el montaje y la decoración:
125 gramos de chocolate oscuro máximo 70%, 125 gramos de nata espesa, 25 gramos de mantequilla, un puñado de avellanas tostadas

Preparación del crujiente: forra con papel de horno una bandeja de horno que tenga reborde. Trocea el chocolate y cuécelo al baño María junto con la Nocilla, batiendo hasta obtener una crema suave y lisa. Retira del fuego y añade la sal y los cornflakes; mueve el conjunto hasta integrar bien los ingredientes y vierte la pasta en la bandeja forrada, formando una capa fina. Deja enfriar 30 minutos. Cubre y guarda en la nevera.

Preparación del bizcocho: calienta el horno a 190 grados. Engrasa un molde rectangular para bizcocho. Tamiza la harina y el cacao en polvo en un bol mediano y reserva. Casca los huevos separando las claras y resérvalas; con una batidora bate las yemas junto con el azúcar durante unos 3 minutos. Ahora bate las claras junto con la miel durante unos 2 minutos. Une la mezcla de las claras a la mezcla de las yemas y con una espátula mueve ligeramente hasta que se integren por completo. Añade la harina y el cacao, mezclando lo justo. Vierte en el molde y hornea unos 30 minutos o hasta que al clavar un palillo en el centro, éste salga seco y limpio. Saca el bizcocho del horno y ponlo sobre una rejilla, hasta que se enfríe por completo. Da la vuelta al molde sobre una tabla y con una lira o un cuchillo muy afilado corta el bizcocho en 3 bizcochos del mismo grosor. Cala los 3 bizcochos con el coñac. Guarda los bizcochos bien envueltos y por separado en la nevera.

Preparación de la ganaché de avellanas: cuece la nata en un cazo pequeño. Con la batidora, haz una pasta con la nata caliente, las avellanas trituradas, y la sal. Una vez hecho esto, deja enfriar la pasta a temperatura ambiente. Con la batidora, añade la mantequilla poco a poco, haciendo un puré suave. Cúbrelo y enfríalo en la nevera. Sácala y déjala a temperatura ambiente antes de usarla.

Preparación de la mousse de praliné de avellanas: forra una bandeja de horno con papel de horno. Mezcla el azúcar con 80 mililitros de agua en una cacerola pequeña a fuego medio-bajo hasta que se disuelva del todo el azúcar. Sube el fuego y cuece sin remover, dando sólo una vuelta ocasionalmente hasta que se ponga de color ámbar, unos 10 minutos. Añade las avellanas al caramelo, dale una vuelta para que se integren bien, y viértelo en la bandeja preparada, separando rápidamente las avellanas del azúcar. Deja enfriar y tira el caramelo sobrante que ha quedado en la bandeja. Pon las avellanas caramelizadas en un robot, añade el aceite y tritura hasta conseguir una pasta suave y lisa. Combina el chocolate troceado, la pasta de praliné de avellanas recién hecha y la mantequilla en un bol. Cuece sólo 80 ml de la nata en un cazo pequeño y vierte sobre la mezcla de chocolate. Deja reposar 1 minuto, y entonces remueve hasta que se derrita y se integre todo. Con la batidora monta la nata restante hasta formar picos suaves e incorpórala a la mezcla del chocolate. Cubre y enfría la mousse en la nevera.

Montaje y decoración: extiende la ganaché de avellanas sobre los bizcochos y enfríalos separadamente en el congelador unos 15 minutos. Extiende la mousse sobre la ganaché y enfría los bizcochos en el congelador separadamente unos 15 minutos. Mientras tanto, cuece la nata a fuego medio, añade el chocolate en trozos y remueve hasta que obtengas una crema lisa y sin grumos; entonces retira del fuego y añade la mantequilla en trocitos, removiendo hasta que resulte un glaseado brillante y liso, y déjalo enfriar un poco. Monta los tres pisos de bizcocho sobre una rejilla, pon debajo papel de aluminio y vierte el glaseado de chocolate, cubriendo el lingote por completo. Mételo en el congelador aproximadamente 1 hora. Después pásalo a la nevera y déjalo reposar al menos 8 horas. Sácalo a temperatura ambiente unos 30 minutos antes de servir. Rompe el crujiente en trozos irregulares y decora la tarta. Añade unas avellanas a la decoración.

Si dispones de tiempo, esta tarta es mejor hacerla en varios días, no sólo porque tiene su trabajo y hay que hacerla con mimo, si no porque así dejamos que los sabores se fusionen para conseguir un resultado sorprendente y rotundo.



Para mí personalmente se trata de un postre para adultos ya que la combinación de chocolate oscuro, avellanas y coñac hace que sea fuerte y con carácter, perfecto para tomar con un café.

Image and video hosting by TinyPic