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27.10.15

Crema de calabaza y curry

Esta exquisita crema llena de sabores otoñales, se hace con dos verduras frescas muy propias de esta temporada, la calabaza y la zanahoria, ambas en su momento de mayor esplendor del año. El coco y el curry le aportan un toque exótico y especiado a esta crema de base ligeramente dulce. Esta receta es para 4 personas.


Crema de calabaza y curry

2 dientes de ajo en láminas
2 zanahorias grandes, peladas y cortadas en trozos medianos
1 rodaja de calabaza, pelada y cortada en trozos medianos
1 cucharada de pasta de curry rojo
1 cucharadita de jengibre fresco rallado, o seco en polvo
1/4 de cucharadita de comino, sal y pimienta
1 chorro generoso de leche de coco

En una cacerola grande dora el ajo en un par de cucharadas de aceite, y cuando esté listo añade el curry con cuidado de que no se queme. Incorpora rápidamente las verduras y cubre con agua. Añade la sal, la pimienta, el comino y el jengibre. Deja cocer el conjunto hasta que las verduras estén blandas, unos 30 minutos, y entonces aplástalas con un tenedor o un aplasta patatas. Deja que se concentre el líquido hasta obtener una crema. Prueba y rectifica de sal y pimienta. Añade el chorro de leche de coco y deja cocer unos minutos más removiendo hasta que quede incorporada del todo. Si te gusta con una textura de crema más fina, pásala un par de minutos por la minipimer. Sirve inmediatamente.

Yo la serví con un poco de creme fraiche y unas bolitas de pimienta rosa para aportarle un extra de picante.


Se trata de una crema bastante contundente, que acompañada de un poco de pan tostado es perfecta como plato único para una cena ligera.

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20.10.15

Ensalada tailandesa de ternera

Puede que ahora que empieza el frío en principio una ensalada no parece muy apetecible, pero os aseguro que este popular plato tailandés rebosa de los sabores más clásicos de esta cocina tan sofisticada, y con la carne templada y el calorcito que proporciona el picante, siempre a gusto del consumidor, no dejará indiferente a nadie. Yo la hice con un poco de roast beef que sobró en casa, pero si no es el caso, no tienes más que sustituirlo por una pieza de carne que cortarás en lonchas finas, y que antes de incorporar a la ensalada pasarás por la sartén vuelta y vuelta, lo justo para calentarse y no estar del todo cruda. Esta receta es para 4 personas.


Ensalada tailandesa de ternera

Para el marinado: 1 y 1/2 cucharadas de zumo de lima, 1 cucharada de azúcar morena, 1 cucharada de salsa de pescado, 2 cucharaditas de aceite de oliva, 1 cucharadita de salsa de soja, 2 cucharaditas de gengibre fresco rallado y 1 diente de ajo machacado
650 gramos de roast beef o pieza de carne cortada en lonchas
200g de tomates cherry, cortados en mitades
1 pepino cortado en tiras
1 cebolleta roja, cortada en aros
2 guindillas rojos tailandeses, cortados en tiras y sin semillas
Hierbas aromáticas: 1 manojo de hojas hierbabuena fresca, 1 manojo de cilantro fresco y 1 manojo de albahaca fresca
50g de cacahuetes tostados, troceados toscamente

Combina el zumo de lima, el azúcar, la salsa de pescado, el aceite, la salsa de soja, el gengibre y en ajo en un bol. Introduce las lonchas de roast beef en la mitad de la salsa, cubre con papel film y refrigera, dando la vuelta a la carne ocasionalmente, durante 2 horas, para que los sabores se combinen. En un bol o directamente en los platos dispón los tomates, el pepino, la cebolleta, las guindillas, la hierbabuena, el cilantro, la albahaca, y los cacahuetes. Incorpora la carne y adereza con el resto de la salsa, moviendo todo el conjunto con cuidado. Sirve inmediatamente.

Te dejo aquí mi receta de roast beef por si acaso aún no tienes la tuya propia: calienta el horno a 250 grados. Pon 1 kilo de carne para roast beef en una fuente de cristal, previamente engrasada con mantequilla, e introduce en el horno. Pasados 10 minutos, sin dar la vuelta a la carne, añádele sal gorda, pimienta en grano, una hoja de laurel y una copita de coñac. Deja hornear otros 10 minutos más. (Recuerda: 20 minutos de horneado por cada kilo de carne).

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3.3.15

Timbal de morcilla con pimiento y huevo

En mi modesta opinión, pocas cosas hay mejores que unos buenos huevos fritos con patatas y morcilla, y esta receta no es más que una reinterpretación personal de este plato clásico y sencillo, con una presentación algo diferente, pero manteniendo su esencia y carácter. No es una receta complicada, pero hay que seguir los pasos manteniendo mucho orden en la cocina para no terminar con todo patas arriba. Esta receta es para 2 timbales.


Timbal de morcilla con pimiento y huevo

2 morcillas de cebolla
1 calabacín pequeño, cortado en daditos
1/2 cebolla, picada
2 pimientos asados
2 huevos
2 cucharadas de tomate frito
Perejil pecado para decorar

Calienta aceite de oliva en una sartén y pocha bien la cebolla y el calabacín durante unos 10 minutos; salpimienta y reserva. Mientras tanto, abre las morcillas, saca su contenido y añádelo a la sartén, fríe la morcilla y reserva. Con un aro de emplatar corta los pimientos para darles la forma del timbal, pásalos por la sartén vuelta y vuelta, y resérvalos. Usa los aros para hacer los huevos fritos de la siguiente forma: cubre el fondo de una sartén con papel de horno, pon el aro sobre el papel y pon unas gotas de aceite dentro del aro; echa el huevo cuidadosamente dentro del aro, espera a que se haga, y reserva. Para el montaje de los timbales, pon el aro en el plato, dentro de éste pon una cucharada de tomate frito, rellena el aro hasta la mitad de su capacidad con la morcilla frita, pon encima el pimiento, sobre éste un poco más de morcilla, y por último el huevo frito. Decora con un poco de perejil picado y sirve inmediatamente.

Como veis el resultado es muy vistoso, está buenísimo, y funciona perfectamente como entrante o plato principal, dependiendo del tamaño de vuestros aros.


Y sin duda, el mejor momento llega cuando se rompe la yema...

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13.1.15

Sopa Minestrone

Para estos fríos que pillan a traición, nada mejor que una contundente y sabrosa sopa, repleta de verduras, y enriquecida con legumbres y pasta. Nutritiva y completísima receta que funciona a la perfección como plato único, acompañado de unas tostadas de pan. Esta receta es para 6 personas


Sopa Minestrone

3 cucharadas de aceite de oliva
1 diente de ajo, picado
2 lonchas gruesas de panceta, cortadas en daditos
1 cebolla mediana, picada
3 zanahorias, peladas y cortadas en dados pequeños
2 ramas de apio, cortada en dados pequeños
3 patatas medianas, peladas y cortadas en dados pequeños
1 hoja de laurel
1/2 de cabeza de repollo, descorazonada y cortada
1 lata de unos 450 gramos de tomates pelados y cortados, o 60 mililitros de concentrado o pasta de tomate
3 ramitas de perejil
Entre 1,5 o 2 litros de caldo de verduras o de pollo
1 lata de unos 300 gramos de judias blancas, cocidas y escurridas
50 gramos de pasta corta
Queso parmesano rallado

Calienta el aceite de oliva en una cacerola grande, a fuego medio. Añade el ajo y la panceta, y fríe hasta dorar ligeramente. Añade la cebolla, las zanahorias, el apio, las patatas y la hoja de laurel. Tapa y baja el fuego a medio-bajo, pochando las verduras hasta que se empiecen a ablandar. Mueve ocasionalmente. Cuando las verduras estén blandas, añade el repollo. Tapa y pocha otros 5 minutos o hasta que el repollo esté blando. Quita la tapa a la cacerola y sube el fuego a medio-alto. Incorpora los tomates y cocina hasta que adquieran un color anaranjado (si se usa pasta de tomate, cuidado que no se queme). Añade el perejil y el caldo o el agua. Lleva a ebullición, tapa, y baja el fuego. Cuece a fuego lento 25 minutos, entonces añade las judías. Lleva a ebullición de nuevo y añade la pasta. Rectifica de sal. Tapa y cuece otros 10 minutos o hasta que la pasta esté hecha. Retira la hoja de laurel. Sirve muy caliente, con el queso parmesano rallado, un chorrito de aceite de oliva extra virgen, pimienta recién molida y unas hojas de albahaca fresca.

Esta receta me encanta porque, aparte de ser deliciosa, es perfecta para acabar con esos trocitos de queso parmesano que terminan quedando por los siglos de los siglos en la nevera, con los últimos gramos de pasta que siempre rondan por la despensa, y con cualquier verdura, ya que admite múltiples combinaciones.

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16.12.14

Timbales de salmón ahumado

Sencillísimos y rápidos de hacer, estos elegantes timbales de salmón ahumado rellenos de mousse de salmón, queso crema y alcaparras, son el perfecto entrante para una comida o cena festiva. Aunque no lo parezca, estos timbales son bastante contundentes, por lo que uno por persona es suficiente como primer plato o entrante, acompañado de pan tostado o algún tipo de galleta salada. Esta receta es para 4 timbales.


Timbales de salmón ahumado

200 gramos de salmón ahumado, en lonchas finas
60 mililitros de mayonesa
120 gramos de queso crema
1 cucharada de alcaparras, lavadas, escurridas y picadas
1 cucharada de cebolla roja, picada
2 cucharaditas de zumo de limón
1 cucharadita de tabasco
120 gramos de salmón ahumado, cortado en trocitos, toscamente
1 cucharada de cebollino picado
Para decorar: 1 cucharada de huevas de lumpo, brotes verdes y rodajas de limón

Prepara los moldes forrándolos con papel film, y cubriéndolos con las lonchas de salmón, de forma que sobresalgan por los lados, ya que será lo que nos permita cerrar por debajo los timbales; reserva. En la minipimer mezcla la mayonesa, el queso crema, las alcaparras, la cebolla, el zumo de limón, el tabasco y el salmón cortado durante unos segundos, hasta obtener una crema tipo mousse, sin llegar a licuar en exceso. Añade el cebollino picado y mezcla. Rellena los moldes con la mousse y cierra con los laterales de salmón. Cierra los paquetitos con el papel film y refrigera al menos durante 2 horas, dentro de los moldes. Extrae los paquetitos de los moldes, quita con cuidado el papel film y dispón los timbales en el plato de presentación. Decóralos con cebollino picado y huevas. Decora los platos con brotes verdes y rodajas de limón.

La máxima ventaja de esta receta es que puedes prepararla el día anterior y ahorrarte el estrés de última hora, sin necesidad de horno, cocción o manchar la cocina.


También puedes hacerlos en versión mini, usando por ejemplo un molde para mini cupcakes, y en cuestión de minutos tendrás resuelto un estiloso aperitivo.

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9.12.14

Crema de hongos con aceite de trufa

Elegante y muy especial, esta crema cargada de sabor es un entrante perfecto para una comida o cena de fiesta. Las setas combinan de maravilla con el delicado y característico aroma de la trufa, y su sabor no dejará a nadie indiferente. Esta receta es para 4 personas.


Crema de hongos con aceite de trufa

500 gramos de setas y hongos variados
1 cebolla, picada
1 litro de caldo de pollo
75 mililitros de nata
Sal y pimienta
Aceite de trufa

En una cacerola pocha la cebolla hasta que empiece a transparentar y entonces añade las setas y hongos, dejando unos cuantos para decorar. Saltea y salpimienta. Añade el caldo y deja que cueza diez minutos a fuego alto para que el caldo se evapore y se concentren los sabores. Traslada el contenido de la cacerola al vaso de la batidora, quitando la mayor parte del líquido para poder triturar la crema, sin que quede demasiado líquida. Poco a poco añade el caldo reservado en la cantidad que sea necesaria para que la crema tenga la densidad adecuada, que ha de ser como la de un puré ligero. Vuelve a pasar la crema a la cacerola y añade la nata, dejando que se integre todo y espese un poco, dejando que hierva unos cinco minutos. Decora con las setas reservadas y añade unas gotas de aceite de trufa. Sirve inmediatamente.

Para hacer esta crema puedes usar hongos y setas frescas, desecadas, o como yo, al natural. Las mías son de la marca Deluxe de Lidl, y tienen diversos frascos: setas variadas, shitake, boletus, etc. Mi aceite de trufa es de La Chinata y es exquisito, pero hay muchas otras marcas en el mercado que seguro que también son estupendas.


Extremadamente fácil y rápida de preparar, esta crema se puede dejar hecha con antelación, tan sólo a falta de decorar.
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17.6.14

Tartaleta de hojaldre con tomatitos cherry, queso y pesto

El otro día haciendo la compra le eché el ojo a estos preciosos tomatitos cherry de distintas tonalidades que me hicieron pensar en sol y verano, e inmediatamente supe que tenía que cocinar algo con ellos. La combinación de pesto, queso y tomate no puede ser más mediterránea y veraniega, la combinación de ingredientes es súper sabrosa y estéticamente es una belleza de plato.



Tartaleta de hojaldre con tomatitos cherry, queso y pesto

50 gramos de piñones
1 manojo de hojas frescas de albahaca
1-2 dientes de ajo
Aceite de oliva extra virgen
50 gramos de queso parmesano recién rallado
Sal en escamas
1 plancha de hojaldre
100 gramos de queso feta, desmigado
100 gramos de queso fresco de cabra, desmigado

Pimienta recién molida

Tomatitos cherry de varias tonalidades, cortados en mitades

Prepara el pesto, triturando la albahaca con el ajo y la sal y un poco de aceite de oliva virgen extra, el suficiente para obtener una consistencia de puré. Añade los piñones y el queso parmesano, tritura de nuevo y comprueba si se necesita más aceite, y reserva. Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde redondo y fórralo con el hojaldre, apretando bien por los lados y el fondo. Corta el exceso de hojaldre de los bordes. Unta la superficie completa del molde con una capa de pesto. Espolvorea con las migas de los dos quesos y la pimienta recién molida. Dispón armoniosamente los tomatitos cortados por la mitad y espolvorea con las escamas de sal. Hornea durante unos 25 minutos o hasta que el hojaldre se dore. Sirve la tartaleta templada, decorada con lascas de queso parmesano y hojas de albahaca.

La preparación de esta receta es tan rápida y sencilla que sólo te llevará unos 15 minutos más el horneado, y no requiere ninguna habilidad en la cocina. Tan ligera como sabrosa, esta tartaleta es perfecta como plato principal, acompañado de una ensalada, o como parte de un picoteo más serio.


Si tienes tiempo y te apetece puedes preparar tu propia masa de hojaldre, pero yo no tenía ni tiempo ni ganas y usé la de Lidl, que dicho sea de paso, es bastante buena.

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