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5.8.14

Carpaccio de frutas con helado y reducción de balsámico

Ligero y refrescante, este mosaico de preciosas frutas de verano hará las delicias de todos. La elección de una buena fruta de temporada es fundamental, así como un buen helado dulce y cremoso, pero lo que realmente le da el toque mágico a este sencillo postre es el jarabe de balsámico.


Carpaccio de frutas con helado y reducción de balsámico

Frutas variadas de temporada (yo he usado pera, mango, melocotón rojo, carambola, kiwi y moras)
Helado al gusto
Reducción de balsámico (calienta durante 2 minutos en el microondas 2 cucharadas de vinagre balsámico de Módena y 1 cucharada de azúcar moreno)

Con ayuda de una mandolina o con un cuchillo muy afilado corta finas rodajas de fruta y dispónlas armoniosamente en el plato de presentación. Rocía la fruta cortada con unas gotas de limón para evitar que se oxide. Pon una bola de helado encima de la fruta. Vierte un poco de reducción de balsámico sobre el helado. Sirve inmediatamente.


Como sugerencia, el helado que mejor le va a la reducción de balsámico por el contraste de sabor es el de vainilla o el de fresas.

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1.8.14

Tarta helada Selva Negra

Esta es una versión bastante sui generis de la famosa tarta alemana Selva Negra, empezando porque la he hecho helada con objeto de sobrellevar las altas temperaturas que nos están tocando sufrir, y porque para ser una auténtica tarta Selva Negra, el bizcocho debería estar mojado con un poco de kirsch de cerezas, pero como la iban a comer niños, lo he dejado para otra ocasión. En cualquier caso se trata de una deliciosa combinación de bizcocho de chocolate, helado casero de vainilla y compota de cerezas, ideal para darle un toque festivo a cualquier comida o cena.



Tarta helada Selva Negra

1 tableta de chocolate negro para repostería
3 huevos
125 gramos de mantequilla
1 yogur griego
5 cucharadas de leche
6 cucharadas de azúcar
8 cucharadas de harina
1 sobre de levadura en polvo
320 mililitros de leche entera
4 yemas de huevo
130 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
Un pellizco de sal
400 gramos de nata líquida para montar
Compota de cerezas (receta aquí)

Para preparar el bizcocho: Precalienta el horno a 170 grados y engrasa un molde de bizcocho. En una cacerola mediana calienta la leche junto con el chocolate cortado en trozos y la mantequilla, incorpora el azúcar, los huevos y el yogur. Retira del fuego y añade la harina y la levadura. Mueve poco a poco hasta que todos los ingredientes queden bien mezclados e incorporados. Vierte la masa en el molde y hornea durante unos 30 minutos, hasta que al pinchar el centro con un palillo éste salga limpio y seco. Deja enfriar en el molde sobre una rejilla durante unos 10 minutos, después sácalo del molde, deja enfriar por completo y reserva. Para preparar el helado de vainilla: en un cazo pequeño y a fuego muy bajo pon las yemas, la leche, el azúcar, la sal y el extracto de vainilla. Mezclamos bien los ingredientes con varillas sin dejar de mover, hasta que veas que la mezcla se empieza a espesar un poco; entonces añade la nata fría, sigue mezclando y deja enfriar tapado. Una vez a temperatura ambiente, mete la mezcla en el frigorífico y manténla un mínimo de ocho horas, y si puedes, toda una noche, para que se asienten los sabores. Entonces sigue las instrucciones de tu heladera y manteca hasta obtener el helado, y reserva. Para hacer la compota de cerezas, sigue esta receta. Para el montaje de la tarta helada: engrasa un molde rectangular de bizcocho y fórralo de papel de horno. En el fondo del molde pon una capa de helado; sobre ella, una capa de compota de cerezas, y sobre ella, una capa de bizcocho de chocolate. Repite la operación para acabar con la capa de bizcocho. Cubre la superficie y mete en el refrigerador durante un par de horas para que se asiente bien. Diez minutos antes de servir, sácalo de la nevera y déjalo reposar, tira del papel de horno hacia arriba para desmoldarlo fácilmente, retira el papel y vuélcalo sobre una fuente de presentación. Si te sobra compota de cerezas como en mi caso, vierte un poco sobre cada ración cuando sirvas.

Os propongo aparcar por un día el horno, y hacer este riquísimo postre refrescante y cremoso para no tener que recurrir al típico helado sin más, y hacer algo diferente para variar.


Sencillamente irresistible.

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4.7.14

Sandwiches de galletas con chocolate y helado de vainilla casero

Cualquier cosa que pueda decir al respecto sería simplemente una obviedad. Porque no hay momento malo para tomarse un helado, y más si va acompañado de unas deliciosas galletas caseras. Cualquier galleta y cualquier sabor de helado sería perfecto, pero yo me he decidido por sabores clásicos como la vainilla y el chocolate, combinación imbatible entre mayores y pequeños. Porque a todos nos gusta sentirnos como niños de vez en cuando...



Sandwiches de galletas con chocolate y helado de vainilla casero

Para las galletas:

210 gramos de harina
3/4 de cucharadita de bicarbonato
3/4 de cucharadita de levadura en polvo
1 cucharadita de sal gorda
140 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
120 gramos de azúcar morena
110 gramos de azúcar
2 huevos tamaño L
3/4 de cucharadita de extracto de vainilla
110 gramos de gotas de chocolate con leche
110 gramos de chocolate amargo, en trozos

Para 1 litro de helado (sin heladera):

250 mililitros de leche
250 mililitros de nata fría
1 vaina de vainilla
150 gramos de azúcar
30 gramos de Maicena
3 yemas de huevo tamaño L
250 mililitros de nata

Para hacer las galletas: en un bol mediano mezcla la harina, el bicarbonato, la levadura y la sal. En un bol grande mezcla la mantequilla con los azúcares hasta que quede una crema esponjosa. Bate en esta mezcla los huevos, uno a uno. Agrega la vainilla. Incorpora la mezcla de harina sólo hasta combinar, entonces añade las gotas y los trozos de chocolate. En una bandeja forrada de papel de horno y con ayuda de una cuchara, dispón en ella 12 bolitas de masa con la suficiente separación entre ellas porque aumentarán de tamaño, y refrigera en la nevera durante 1 hora. Pasado este tiempo, precalienta el horno a 180 grados. Hornea durante unos 18 minutos, hasta que los bordes esté dorados. Pasa las galletas a una rejilla y deja enfriar.
Para hacer el helado: en un cazo cuece la mitad de la leche junto con la nata, el azúcar y vainilla. En un bol pon la otra mitad de la leche, disuelve en ella la Maizena y bate en esta mezcla las yemas de huevo. Una vez que hierva la mezcla que está en el fuego, retírala, saca la vaina de vainilla y añade lentamente al bol. Pon esta mezcla de nuevo al fuego, removiendo sin parar hasta que veas que se espesa. Retira del fuego y deja enfriar, tapando la crema resultante con papel film para que no se endurezca. Una vez fría esta crema, con ayuda de una batidora monta la nata e incorpora con cuidado a la crema, vierte en un contenedor apropiado e introduce en el congelador. A los 30 minutos saca el recipiente, revuelve la mezcla y devuelve al congelador. Esta operación se debe repetir cada 30 minutos hasta que el helado esté congelado y no sea posible revolver, aproximadamente durante 2 o 3 horas. Una vez listo, saca el helado del congelador entre 10 y 15 minutos antes de manipularlo.


Esta delicia no puede ser más sencilla de hacer en casa, tengas o no heladera. Cuando hice estos sandwiches yo no la tenía, y debo decir que aunque el resultado es bueno, es un tostón tener que estar batiendo cada media hora el helado, por lo que si tienes ocasión (y sobre todo espacio en la cocina) te recomiendo que te hagas con una heladera baratita, que te facilitará muchísimo la labor. Si te da pereza puede ser todo comprado, pero te advierto que, como con casi todo, no hay color con lo hecho en casa.

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