Mostrando entradas con la etiqueta fresas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fresas. Mostrar todas las entradas

23.1.15

Mini donuts glaseados

¿Por qué será que todo lo que se hace en versión mini suele ser tan apetecible y enseguida entra por los ojos? No sé, el caso es que estos mini donuts están riquísimos y encima son una monada. Bueno, no nos engañemos, porque donuts, lo que se dice donuts, no son; los auténticos se hacen friendo la masa en aceite y los ingredientes son distintos. Éstos son más bien unos bizcochitos dulces y tiernos, que con los distintos glaseados son un auténtico vicio. Esta receta es para 50 mini donuts.


Mini donuts glaseados

130 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
125 gramos de azúcar
125 gramos de harina de fuerza
1/2 cucharadita de levadura química
2 cucharadas de leche
2 huevos
1 cucharada de extracto de vainilla

Si los vas a hacer en el horno con un molde para mini donuts, precalienta a 210 grados y engrasa el molde. Si los vas a hacer con máquina de hacer donuts, sigue las instrucciones del fabricante. Para hacer la masa, mezcla la mantequilla y el azúcar hasta obtener una crema esponjosa. Añade y bate los huevos uno a uno. Incorpora poco a poco la harina y la levadura. Añade la leche y el extracto de vainilla. No batas el conjunto durante demasiado tiempo. Introduce la masa en una manga pastelera y rellena con ella los huecos del molde o de la máquina sólo hasta la mitad de su capacidad. Si en horno, mantén dentro el molde entre 5 y 8 minutos. Pasado ese tiempo, saca el molde y deja enfriar 5 minutos sobre una rejilla antes de sacar los donuts de los huecos. Una vez enfriados, glasea y decora a tu gusto.

Yo los decoré con glaseado de chocolate y de fresa, trocitos de pistacho, fideos de chocolate, almendras picadas y fideos de azúcar de colorines, pero como siempre, imaginación al poder.


Sólo una advertencia: cuidado porque con este tamaño te puedes comer una buena tanda sin darte ni cuenta….

Image and video hosting by TinyPic

26.9.14

Cupcakes de chocolate y fresa

Lo sé, no es temporada de fresas y yo siempre procuro cocinar con ingredientes de temporada, pero es que esta vez me hicieron un encargo específicamente de chocolate y fresas para un cumpleaños infantil, y he aquí el resultado. Que es una combinación irresistible, lo sabemos; que los ligeros y esponjosos bizcochitos de chocolate son un placer ya por sí solos, también; que la crema de fresas es deliciosa, no digamos; y que el toque de la fresa natural es la guinda del pastel, pues también. Por tanto, sólo queda decir, que es la receta perfecta para desayunos, meriendas y postres, que sin duda hará las delicias de mayores y pequeños, sin excepción. Esta receta es para 24 unidades.



Cupcakes de chocolate y fresa

115 gramos de chocolate negro, troceado
85 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
175 gramos de azúcar
2 huevos tamaño L
185 gramos de harina
3/4 de cucharadita de levadura química
3/4 de cucharadita de bicarbonato
Un pellizco de sal
250 mililitros de leche, a temperatura ambiente
1 cucharadita de extracto de vainilla
55 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
30 mililitros de leche, a temperatura ambiente
1 cucharada de mermelada de fresa
250 gramos de azúcar glas

Precalienta el horno a 180 grados. Dispón 24 cápsulas en una bandeja de cupcakes. Derrite el chocolate troceado en el microondas o al baño maría, y déjalo enfriar. Bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una textura cremosa. Aparte bate las yemas y añádelas lentamente a la mezcla de mantequilla y azúcar, entonces añade el chocolate. Tamiza la harina con la levadura, el bicarbonato y la sal. Pon la leche en un bol aparte y añádele el extracto de vainilla. Añade un tercio de la mezcla de harina a la mezcla del chocolate y bate hasta que se incorpore por completo, entonces añade un tercio de la leche y sigue batiendo hasta que quede perfectamente incorporado. Vuelve a repetir estos pasos hasta haber incorporado toda la harina y toda la leche. Monta las claras a punto de nieve; cuando estén listas, añádelas a la mezcla con cuidado. Reparte la mezcla final en las cápsulas llenándolas dos tercios de su capacidad y hornea unos 15 minutos, hasta que el palillo salga limpio. Saca el molde del horno y deja enfriar unos 5 minutos sobre una rejilla, entonces saca los cupcakes de los huecos y déjalos enfriar sobre la rejilla hasta que terminen de enfriarse, y reserva. Para la crema de fresa: en el vaso de la batidora mezcla el azúcar glas con la mantequilla y la leche a baja velocidad. Añade poco a poco la mermelada de fresa y sigue batiendo a velocidad baja hasta que se incorpore por completo. Aumenta la velocidad y bate al máximo unos minutos, hasta que quede resulte crema esponjosa. Tapa y guarda en la nevera hasta que la vayas a usar. Para montar los cupcackes: con ayuda de una manga pastelera y una boquilla decora a tu gusto los bizcochos de chocolate con la crema de fresa, y corona con fresas frescas cortadas por la mitad.

Si quieres rizar el rizo, puedes rellenar los bizcochitos con mermelada de fresa. Con ayuda de un descorazonador de manzanas, haz un agujero en el centro de cada cupcake, reserva el trocito de bizcocho que sale del aparato, rellena el agujero con un poco de mermelada y tápalo con el trocito de bizcocho reservado.


Ligeros y esponjosos, se mantienen perfectos durante 2-3 días en la nevera. Sin decorar, los cupcakes admiten congelación.

Image and video hosting by TinyPic

1.7.14

Gazpacho de fresas con teja de parmesano

En cuanto empieza el calor en mi casa nos apetecen sopas frías y ligeras, sobre todo gazpacho que es la que más nos gusta, pero lo cierto es que el verano es largo y a veces, para no aburrirnos, hacemos variaciones, y ésta es sin lugar a dudas, mi variación preferida. Ahora que todavía es temporada de fresas, prueba esta versión afrutada y un poco dulzona, que contrasta con el crujiente de queso parmesano. Es sencillamente espectacular.



Gazpacho de fresas con teja de parmesano

350 gramos de tomates maduros
350 gramos de fresas
Miga de pan
1/2 cebolla o cebolleta, 1 diente de ajo
1 pepino pelado
1/2 pimiento rojo
Agua al gusto
2 cucharadas de azúcar moreno, 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada de vinagre balsámico, sal
Queso parmesano, rallado

Pela y trocea los tomates y ponlos en el vaso de la batidora. Quita las hojas verdes de las fresas y mételas en la batidora. Pela el ajo y mételo también. Incorpora la cebolleta, el pepino, el pimiento, y el pan. Sazona con la sal, el azúcar, y el vinagre. Bate hasta obtener un puré, y agrega el agua poco a poco, batiendo de nuevo. Por último, incorpora el aceite poco a poco sin dejar de batir, hasta que resulte una crema homogénea con la densidad deseada. Si te gusta muy fino, pásalo por el chino. Refrigera. Para hacer las tejas de parmesano forra una bandeja de horno con papel y pon el queso rallado en montoncitos alargados, y hornea durante 10 minutos a 150 grados o hasta que veas que el el queso se ha dorado. Saca la bandeja del horno y deja enfriar las tejas antes de servir el gazpacho.


Cada vez veo más recetas de gazpachos con frutas y verduras diferentes. Ya digo que ésta versión es mi preferida, pero de esta temporada no pasa que pruebe a hacerlo también con sandía o melón.

Image and video hosting by TinyPic

6.5.14

Ensalada de pamplinas con fresas, queso fresco, piñones y vinagreta de fresas

Voy a partir de la premisa de que no todo el mundo sabe lo que son las pamplinas, porque yo misma no lo he sabido hasta hace sólo dos primaveras. También conocidas como corujas, borujas, morujas, y una larguísima lista de nombres acabados en "uja" según la zona, las también llamadas pamplinas (que es el nombre que a mí me gusta), son una auténtica delicatessen para confeccionar originales y delicadas ensaladas. Son unas plantitas acuáticas con hojas de color verde brillante, como berros diminutos, que crecen de forma salvaje y espontánea formando verdaderas mantas en las orillas de arroyos de aguas limpias de la sierra, desde principios de primavera hasta inicios del verano. Aparte de la multitud de beneficios para la salud que se le atribuyen, las pamplinas tienen un particular sabor fresco y jugoso, que combina a la perfección con innumerables ingredientes y aderezos. Solas o en compañía de otros, son sencillamente un manjar, muy apreciado gastronómicamente.



Ensalada de pamplinas con fresas, queso fresco, piñones y vinagreta de fresas

150 gramos de pamplinas, frescas y limpias
16 fresas, limpias y cortadas
Queso fresco de cabra, rallado
Un puñado de piñones
Para la vinagreta: 6 fresas trituradas, 2 cucharadas de vinagre balsámico, 4 cucharadas de aceite de oliva virgen, sal y pimienta

En un bol mediano prepara la vinagreta mezclando las fresas trituradas, el vinagre, el aceite, la sal y la pimienta hasta emulsionar por completo. En una ensaladera para 4 personas acomoda las pamplinas, y sobre ellas distribuye los trozos de fresas, el queso fresco de cabra rallado y los piñones. Adereza con la vinagreta de fresas.

Es muy importante limpiar exhaustivamente las pamplinas en agua abundante, eliminando con cuidado restos de otras plantas y cortando sus largas raíces acuáticas.


Aunque no es fácil, a veces en temporada se encuentran ensaladas de pamplinas en algunas cartas de restaurantes; la única pega es que suelen ser muy caras, supongo que por el gran trabajo que tienen de limpieza, pero realmente merece la pena el esfuerzo porque son una delicia.

Image and video hosting by TinyPic

21.3.14

Tiramisù de fresas y chocolate

No me gusta el café. Es raro, lo sé, pero no me gusta el sabor, ni el olor, ni el color. Pero en mi casa gusta el tiramisù y como por principio no cocino nada que no me guste comer, he versionado este clásico postre de cuchara con chocolate y la fruta más primaveral y de temporada de este momento, las fresas, resultando así una de mis combinaciones favoritas.


Tiramisù de fresas y chocolate

250 gramos de queso Mascarpone
1 cucharadita de extracto de vainilla
12-16 bizcochos de soletilla
3 huevos
3 cucharadas soperas de azúcar glass
Amaretto o ron (25 mililitros para la crema y más para mojar los bizcochos)
1 kilogramo de fresas
100 gramos de mermelada de fresa
Un pellizco de sal
Cacao en polvo
200 mililitros de nata espesa
180 gramos de chocolate, en trozos

Lava y corta en trocitos 280 gramos del total del kilo de fresas, y espolvorea con 2 cucharadas de azúcar. Reserva. Lava y corta el resto de las fresas en láminas. Reserva. Haz la ganaché de chocolate calentando la nata en una cacerola pequeña. En cuanto hierva retira del fuego y vierte sobre los trozos de chocolate en un bol, removiendo hasta obtener una crema lisa y suave. Reserva. Empieza a preparar la crema zabaglione, separando las yemas de las claras. Con unas varillas, mezcla las yemas de huevo con el azúcar, añade el Mascarpone, el licor y la vainilla. Continua mezclándolo todo durante unos minutos hasta obtener una mezcla cremosa y consistente. Bate las claras a punto de nieve con una pizca de sal. Añádelas con cuidado a la mezcla. Incorpora las fresas a la mezcla con delicadeza. Reserva. Moja sin llegar a empapar los bizcochos de soletilla con el licor y pon una capa en el fondo de un molde transparente. Cubre los lados del recipiente transparente con láminas de fresa y cubre los bizcochos con una capa de ganaché de chocolate, y después con otra capa de láminas de fresa, y ésta última con una capa fina de mermelada de fresa.Vierte una capa de la crema zabaglione y repite las capas. La última capa debe ser de crema para decorar después.Deja reposar en la nevera, preferiblemente entre 12 y 24 horas, tapado con papel film. Cuando vayas a servir, espolvorea la capa de crema con cacao en polvo, y decora con láminas de fresa pintadas de mermelada templada, para darles brillo. Importante: si no lo vas a hacer en un molde transparente, forra el recipiente con un papel de horno para luego sacar el postre fácilmente del molde en una pieza, tan sólo tirando del papel.

Cuando he investigado sobre el tiramisù para llegar a esta versión primaveral, he descubierto dos cosas. La primera es que con el tiramisù en Italia pasa como con la paella en España, en cada casa hay una versión a partir de los mismos ingredientes de base. La segunda es que hay muchísimas historias sobre su origen, pero con independencia de cuál escojamos, lo cierto es que la palabra tiramisù viene a decir "que levanta el ánimo", y eso, desde luego, es indiscutible, porque la ligereza del postre en combinación en este caso con el amaretto, el chocolate y las fresas realmente anima a cualquiera.


Es un postre muy fácil y rápido de hacer, con un resultado espectacular, ideal para celebrar como se merece la llegada de la ansiada primavera. ¡Que lo disfrutéis!

Image and video hosting by TinyPic

14.2.14

New York cheesecake con fresas

Esta tarta fue una petición para un cumpleaños en mi familia, y aunque ya sabéis que cualquier receta preparada con cariño ya es un regalo en sí mismo, con ésta siempre voy sobre seguro porque tengo comprobado que es infalible; como demostración os contaré que la hice para merendar un viernes, pensando que duraría hasta el domingo e incluso que sobraría algo para desayunar el lunes, y no pasó del sábado después de comer (y eso que sólo eramos 4 y la tarta tiene su tamaño…). La historia de la New York style cheesecake se remonta a principios del siglo XX, donde cada restaurante de la ciudad tenía una versión que proclamaba ser la original. En cualquier caso, la auténtica tarta de queso al estilo de Nueva York se sirve sin fruta, y su delicada textura se obtiene horneando la masa y no cuajándola en la nevera; además su característico sabor se debe a los huevos extra de la masa y a la generosa cantidad de queso que requiere. Yo he hecho un pequeño cambio porque a mí el queso crema me parece la cosa más sosa del mundo, y es añadirle un poco de queso más fuerte, en este caso semi-curado, para potenciar su sabor.



New York cheesecake con fresas

3/4 de paquete de galletas tipo Digestive
75 gramos de mantequilla, derretida
500 gramos de queso crema tipo Philadelphia, a temperatura ambiente
125 gramos de crema de queso semicurado
200 gramos de azúcar morena
4 huevos, a temperatura ambiente
100 gramos de creme fraiche, a temperatura ambiente
2 cucharadas de harina
La ralladura de la piel de un limón
2 cucharaditas de extracto de vainilla
1 frasco de mermelada de fresa
2 cucharadas de Maicena
60 mililitros de agua
Un chorrito de zumo de limón
240 gramos de fresas, enteras y sin tallo

Precalienta el horno a 200º C. Engrasa un molde desmontable, forra la base con papel de aluminio, y engrasa el papel. Tritura las galletas, añade la mantequilla y amasa con las manos. Presiona la masa de las migas sobre la base y los lados del molde. Cubre y refrigera mientras haces el relleno. Con una minipimer bate los quesos, el azúcar, la harina y la ralladura de limón hasta obtener una masa fluida. A mano y con varillas añade la vainilla, luego los huevos, uno a uno. Añade la creme fraiche y mezcla otra vez hasta combinar, con cuidado de no batir demasiado. Saca el molde de la nevera, vierte la masa en él, y hornea 10 minutos a 200º C; entonces reduce la temperatura a 100º C y sigue horneando otros 30 minutos más. Apaga el horno, pero deja la tarta dentro, con la puerta cerrada, durante 2 horas. Pasa el molde a una rejilla y deja la tarta enfriar por completo, si no lo estuviera ya, a temperatura ambiente. Refrigérala descubierta durante la noche, o al menos durante 4-5 horas. Unas horas antes de servir, desmolda y dispón las fresas boca abajo sobre la superficie de la tarta. Ahora prepara el glaseado combinando en una cacerola la maicena con el agua hasta que ésta se disuelva por completo. Añade la mermelada y cuece a fuego medio, removiendo constantemente, hasta que la mermelada se deshaga y la mezcla se espese. Retira del fuego y cuela la mezcla para que no queden semillas. Sin esperar a que se enfrié la mezcla, vierte el glaseado por encima de las fresas, dejando que resbale por los lados de la tarta. Conserva en la nevera hasta el momento de servir.

Los dos trucos para que esta receta salga perfecta son: 1) cocer la tarta siempre a temperatura moderada y sin abrir el horno en ningún momento, para que no se resquebraje la superficie y nos quede una textura suave, y para evitar que la masa suba demasiado y una vez la saquemos del horno, no se hunda en el centro. 2) Forrar la base del molde con papel de plata para que luego no tengamos más que tirar de él para desmoldar sin problemas.



Mi cheesecake con fresas preferida es la de Carnegie Deli (854 7th Avenue, New York), uno de los emblemas gastronómicos de la ciudad que abrió sus puertas en 1937, frente al Carnegie Hall. Si tenéis ocasión, no dejéis de probarla. ¡Irresistible!


Image and video hosting by TinyPic