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20.2.15

Tartaleta de chocolate blanco y naranja sanguina

Todos tenemos nuestras fijaciones y nuestras propias “magdalenas de Proust”, y para mí las naranjas sanguinas son una de ellas, sin lugar a dudas, ya que me recuerdan a mi abuela materna, a la que le encantaban, como a mí. No sé si será el color rubí de su zumo, o los degradados de color de su carne, desde el naranja intenso hasta el rojo carmesí pasando por todas las tonalidades de rosas, fucsias y hasta violetas y púrpuras, o quizá su sabor, un punto más ácido que otras variedades de naranja, pero cuando llega esta fecha, me lanzo en su búsqueda, y me compro cada semana unas cuantas, sólo para mí.


Tartaleta de chocolate blanco y naranja sanguina

Ingredientes para la masa quebrada, aquí

Para el relleno: 360 mililitros de zumo de naranja sanguina, 225 gramos de chocolate blanco para repostería en trozos, 50 gramos de mantequilla, 5 hojas de gelatina

Para el sirope de naranja: el zumo recién exprimido de unos 600 gramos de naranjas sanguinas lo que dará como resultado unos 100 mililitros de zumo de naranja, 40 gramos de azúcar

Para decorar: 1 naranja sanguina

Prepara la base de masa quebrada siguiendo estas instrucciones. Para preparar el relleno, pon el zumo de las naranjas en una cacerola y hierve hasta que se reduzca un poco. Mientras tanto pon el chocolate blanco al baño maría y derrítelo, removiendo frecuentemente, hasta estar casi derretido. Vierte sobre el chocolate derretido el zumo reducido de naranja caliente y mezcla bien hasta obtener una crema lisa y homogénea. Añade la mantequilla e integra hasta que esté todo plenamente incorporado. Sigue las instrucciones de la gelatina e incorpora a la mezcla. Vierte en la base enfriada de la tartaleta y refrigera hasta que cuaje, al menos 2 horas. Para hacer el sirope, mezcla el zumo de naranja con el azúcar en una cacerola. Lleva a ebullición y déjalo hervir unos 15-20 minutos, hasta que el sirope se haya reducido un poco y se haya espesado. Espuma de vez en cuando si fuese necesario. Deja enfriar a temperatura ambiente en una jarrita. Mientras tanto, pela las naranjas quitando a los gajos las pieles blancas con un cuchillo afilado y reserva los gajos limpios. Vierte el sirope sobre la tartaleta cuajada y adorna con los gajos de naranja. Refrigera la tartaleta y sácala de la nevera unos 15 minutos antes de servir.

En esta ocasión he querido cocinar algo un tanto decadente con estas naranjas que tanto me gustan y para contrarrestar ese puntito más ácido, lo he combinado con chocolate blanco y el resultado ha sido espectacular, no solo por la estética de esta tarta si no por la combinación perfecta de texturas y sabores. Ah, y si te sobra algo de sirope, que es sencillamente delicioso, puedes utilizarlo sobre un poco de yogur griego con unos pistachos, y ya tienes un postre o un desayuno exquisitos…


Para mí, esta variedad de naranja es una de las mejores cosas que tiene el mes de febrero y cada año espero con ansia el momento de verlas en el mercado, por no hablar de que son una deliciosa fuente natural de vitamina C, y es la excusa perfecta para este catarro que arrastro desde hace tiempo...

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10.10.14

Tarta fina de manzana

Pocos postres hay más otoñales que esta sencilla y deliciosa tartita de manzana reineta, en plena temporada. Lo más rico sin duda es el contraste del azúcar convertido en caramelo con el punto ácido de esta manzana tan especial, así como del crujiente y fino hojaldre con la textura de la fruta asada. Del maravilloso olor que inunda la casa, no hace falta ni hablar. Esta receta es para 6 tartitas individuales.



Tarta fina de manzana

1 plancha de hojaldre de La Cocinera
3 manzanas reineta
Azúcar moreno
Mantequilla fría

Precalienta el horno a 170 grados. Estira la plancha de hojaldre sobre un trozo de papel de horno; cubre la plancha con otro trozo de papel de horno y aplana la masa con ayuda de un rodillo para que quede lo mas fina posible. Con un aro circular de 10 centímetros corta las 6 piezas, quitando el hojaldre sobrante y dejando las 6 piezas sobre el papel de cocina. Pasa este papel a una bandeja de horno y sigue trabajando con las piezas. Pincha la masa de hojaldre con un tenedor para evitar que suban en el horno. Espolvorea las tartitas con un poco de azúcar moreno. Pela las manzanas, córtalas en láminas finas y dispón las láminas una sobre otra sobre las tartitas, en forma de flor. Vuelve a espolvorear con un poco de azúcar morena. Corta mantequilla fría en daditos y pónlos sobre las tartitas. Hornea durante unos 25 minutos, o hasta que el hojaldre y la manzana hayan adquirido un tono dorado. Sirve templadas.

Aunque las tartitas se pueden tener listas con cierta antelación y darles un golpe de horno en el último momento (2 minutos a horno fuerte), la decoración, que puede ser con helado de vainilla, frutas del bosque, hojitas de menta, nata montada, etc., se debe hacer en el momento de servir.


Fáciles y rápidas de hacer, estas tartitas resuelven cualquier situación en cuestión de minutos y ponen un broche final ligero e irresistible a cualquier comida.

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23.5.14

Tartaletas de frutas

No sé vosotros, pero yo empiezo a tener una urgente necesidad de ver y sentir la luz y el sol, pero como parece que la cosa se resiste, este fin de semana voy a darme una alegría y hacerme la ilusión de que el buen tiempo definitivamente está a la vuelta de la esquina con esta receta para 4 tartaletas individuales de masa quebrada, crema pastelera y frutas frescas: un auténtico derroche de color y sabor, para ir anticipando un poquito esta primavera que no termina de llegar.



Tartaletas de frutas

Para la masa quebrada:

150 gramos de harina
75 gramos de mantequilla fría, en trozos
1 huevo
50 gramos de azúcar glass
Una pizca de sal

Para la crema pastelera:

1/4 de litro de leche
1/2 vaina de vainilla, sin semillas
60 gramos de azúcar
20 gramos de Maicena
2 yemas de huevo

Fruta al gusto para decorar
Brillo alimentario para decorar (yo uso el de Lidl)

Para hacer la masa quebrada: en un bol grande mezcla con las manos la harina con los trocitos de mantequilla y cuando tenga una consistencia de masa de galleta, añádele el azúcar, el huevo y la sal, sin manipular demasiado. Forma una bola y deja en el propio bol, tapado con papel film, durante 1 hora en la nevera. Pasado ese tiempo, aplasta la bola y estira con un rodillo entre 2 pliegos de papel vegetal hasta conseguir una masa lisa y suave. Ayudándote con el rodillo enharinado, cubre los moldes metálicos de las tartaletas y con las manos acomoda la masa bien pegada a las paredes y al fondo de los moldes. Con un tenedor pincha la masa en el fondo, cubre con pepel de horno y pon unas cuantas legumbres para que no se levante la masa. Hornea durante unos 10 minutos a 180 grados. Deja enfriar los moldes sobre una rejilla, y cuando estén fríos del todo, saca con mucho cuidado los moldes de masa quebrada y reserva. Para hacer la crema pastelera: cuece la leche con la vaina de vainilla, lleva a ebullición y reserva. En un bol mezcla con varillas el azúcar, la maicena y las yemas de huevo hasta que estén ligados. Añade poco a poco la leche sin dejar de remover. Ponlo a cocer a fuego lento removiendo continuamente hasta que se forme una crema espesa. Retira del fuego, deja enfriar y cubre la crema con papel film pegado a la crema para que no se forme una película dura. Reserva. Montaje de las tartaletas: rellena los moldes de masa quebrada con la crema enfriada. Dispón armoniosamente las frutas elegidas para decorar y píntalas con el brillo alimentario para evitar que se oxiden y estropeen. Deja las tartaletas en la nevera y sácalas un poco antes de servir, para que la crema se atempere.

Dos consejos importantes a la hora de elaborar estas deliciosas tartaletas: el primero es que para evitar que la crema pastelera reblandezca la base de masa quebrada, conviene hacer el montaje poco antes de servir; el segundo es que, aunque no nos gusten los artificios, es fundamental que pintemos las frutas con el brillo alimentario, mermelada o almíbar, porque si no, la fruta se estropea en cuestión de minutos.


Estas tartaletas ligeras y refrescantes, son fáciles de hacer, admiten cualquier combinación de frutas, y no pueden ser más vistosas y apetecibles.

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