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3.11.15

Patatas guisadas con níscalos

Puede que este plato no gane ningún concurso de belleza, pero es la demostración definitiva de cómo unas humildes patatas alcanzan el nivel de obra de arte cuando se combinan con unos fresquísimos níscalos en plena temporada. Se podría hacer con cualquiera de las variedades de setas que ahora mismo abundan en el mercado, pero lo cierto es que la textura mantecosa de los níscalos casa de maravilla con la patata. Esta receta es para 4 personas.


Patatas guisadas con níscalos

500 gramos de níscalos
4 patatas grandes
10 dientes de ajo, picados
1 hoja de laurel
Pimienta en grano
Aceite y sal
Cayena (opcional)

Lava los níscalos con agua fría, sécalos con papel de cocina, trocea en cuartos, y reserva. Pela las patatas y pela y pica los dientes de ajo, y reserva. En una cacerola calienta un poco de aceite, dora el ajo y añade unas bolas de pimienta, la hoja de laurel y la cayena al gusto (opcional). Da una vuelta y añade las patatas troceadas, da un par de vueltas y permite que se doren durante un par de minutos. Incorpora los níscalos y vuelve a mover. Salpimienta y cubre con agua. Cuece el conjunto hasta que la patata esté blanda y hayas obtenido una salsa espesa. Rectifica de sal. Sirve muy caliente.

Sencillísimo plato de otoño repleto de sabor, que realmente se hace solo. Es una receta contundente, perfecta como entrante o plato único, para entrar en calor en días tan destemplados como éstos.


Imposible no acompañar con un poco de pan, porque la salsa es espectacular...

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24.2.14

Patatas guisadas con costillas

Despues de una tregua mínima, vuelve el frío y la lluvia, y de nuevo las ganas de tomar un plato calentito y consistente. Hoy os propongo una receta tradicional, sencilla y fácil, que desmonta el mito de que los platos de cuchara son pesados de hacer.



Patatas guisadas con costillas

500 gramos de costillas adobadas
3 patatas grandes, peladas y desgajadas
1 cebolla y 1 diente de ajo, pelados y picados
1/2 pimiento rojo, cortado en juliana
1/2 pimiento verde, cortado en juliana
1 cucharadita rasa de harina
1 vasito de vino
1 pastilla de caldo de carne
Aceite de oliva virgen, pimienta, sal

En una cacerola pon un poco de aceite de oliva, dora las costillas y resérvalas. En ese mismo aceite rehoga la cebolla y el ajo, y cuando estén listos, añade las tiras de pimiento; sofríe a fuego bajo hasta que las verduras se hayan pochado. Entonces añade la harina y remueve hasta que se disuelva y quede totalmente incorporada. Salpimenta ligeramente (cuidado porque las costillas ya están adobadas), añade el vino e incorpora las costillas al sofrito. Deshaz la pastilla de caldo en un poco de agua e incorpóralo; entonces cubre con agua, tapa y deja cocer a fuego bajo durante una hora, comprobando que las costillas quedan blandas; si es necesario, deja más tiempo hasta que la carne se ablande del todo. Entonces añade las patatas y termina de cocinar moviendo la cacerola de vez en cuando, unos 20 minutos, y comprueba que las patatas están muy tiernas. Si te gusta la salsa más espesa, saca unos trozos de patata y algo de caldo, aplástalas con un tenedor y devuélvelas a la cacerola. Sirve muy caliente.

Ya que este plato se compone de pocos ingredientes, lo fundamental es que la materia prima sea buena para que el resultado sea excelente. Esta receta es para 4 personas.



Se trata de un plato básico de nuestro recetario tradicional, perfecta como receta de fin de mes, bien como plato único o acompañada de una buena ensalada o verdura de primero.

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