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19.9.14

Tartaleta de limón y moras silvestres

Y llegó el cumpleaños de la mujer que más quiero en el mundo, y como seguía teniendo una cantidad ingente de moras de la última recolección, decidí hacer esta tartaleta de masa quebrada, curd de limón, coulis de moras, merengue tostado y moras frescas, que sé que suena algo complicada pero no tiene mucho secreto y resulta deliciosa.



Tartaleta de limón y moras silvestres

Ingredientes para la masa quebrada, aquí
Para el curd de limón: 8 yemas de huevo, 140 g de azúcar, 60 de azúcar avainillada, el zumo de 1 limón, la ralladura de 1 limón, 1 cucharada de mantequilla
Para el coulis de moras: 125 gramos de moras silvestres, 60 g de azúcar, 2 cucharadas de agua, el zumo de ¼ de limón
Para el merengue: 10 gramos de azúcar normal, 2 claras de huevo, 1 chorrito de vinagre, 1 pellizco de sal, 50 gramos de azúcar normal, 50 gramos de azúcar glas
Para decorar: rodajas de limón, moras silvestres

Empieza por hacer la masa quebrada, siguiendo esta receta. Después prepara el curd de limón, batiendo las yemas con el azúcar; añade el zumo y la ralladura de limón, y pon en un cazo pequeño. Cuece a fuego lento hasta que espese sin dejar de remover durante unos minutos. Retira del fuego, añade la mantequilla, remueve de nuevo y deja enfriar por completo. Para preparar el coulis de moras, pon en una cacerola todos los ingredientes. Deja hervir a fuego lento durante 20 minutos aproximadamente. Pasa por el pasapurés y después por un colador para que no quede ninguna pepita. Prepara ahora el merengue, poniendo en el vaso de la batidora las claras de huevo. Bate 5 minutos a baja velocidad, y luego sube al máximo. Cuando estén casi montadas añade los 10 gramos de azúcar normal, la sal y el vinagre.
 Mezcla en un bol los 50 gramos de azúcar normal y los otros 50 gramos de azúcar glas, y añade de forma envolvente con la ayuda de una espátula.
 Para montar y decorar la tartaleta, una vez enfriada por completo la masa quebrada, pinta la base con el coulis de moras, deja secar y rellena la masa con el curd de limón. Decora la superficie con el merengue, unas rodajas de limón y unas moras; si tienes un soplete de cocina, tuesta ligeramente el merengue. Refrigera un mínimo de dos horas antes de servir.

Como ya podréis imaginar, la combinación es riquísima, con la potencia de las moras, el punto ácido del limón y la dulzura esponjosa y ligera del merengue tostado. Ni que decir tiene que cayó en el mismo día y no sobraron ni las migas, vamos, como de costumbre...


No sé a vosotros, pero a mí el sabor de las moras tiene el poder de retrotraerme a excursiones en la sierra durante largas y cálidas tardes de finales de verano, recolectando como una loca, comiéndome una de cada tres, y acabando con dolor de tripa, agotada y feliz.

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10.7.14

Pastel de cerezas

Epítome del verano y de la tradición en países anglosajones, esta receta es entretenida pero fácil de hacer, ya que las cerezas realmente hacen todo el trabajo por nosotros. El aroma de la masa quebrada, la fruta y la vainilla inundan la cocina mientras se hace en el horno, y os aseguro que es difícil respetar al tiempo de enfriado que requiere una vez la sacas del horno… Absolutamente irresistible con una bola de helado de vainilla y una pizca de canela, o un poco de nata montada.



Pastel de cerezas

800 gramos de cerezas, deshuesadas
150 gramos de azúcar
3 cucharadas de Maicena
El zumo de 1/2 limón
Un pellizco de sal
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
3 gotas de extracto de almendra
25 gramos de mantequilla, en trocitos
350 gramos de harina
1 cucharadita de sal
50 gramos de azúcar
225 gramos de mantequilla fría, cortada en dados
50 mililitros de agua helada
Para pintar el pastel: 2 cucharadas de leche y un poco de azúcar

Pon las cerezas en un bol grande, añade el azúcar, la maicena, la sal, el zumo de limón, el extracto de vainilla y el extracto de almendra, combinando todos los ingredientes con cuidado. Deja macerar al menos 12 horas. Pasado ese tiempo, pon las cerezas en una cacerola a fuego medio y deja que se espesen dando vueltas frecuentemente durante unos 15 minutos, pero con cuidado de que no se deshagan. Una vez estén listas, deja enfriar y reserva. En un bol pon la harina tamizada junto con la mantequilla fría, y mezcla con los dedos hasta conseguir una textura de galleta desmenuzada. Añade el azúcar y la sal. Incorpora el agua despacio. Sigue trabajando la masa con los dedos, pero sólo lo justo hasta que quede todo ligado. Divide la masa resultante en dos bolas, aplanando cada mitad en forma de disco, cubre cada bola con papel film y refrigera durante una hora. Pasado ese tiempo, saca uno de los discos de la nevera y ponla sobre una superficie enharinada. Amasa con el rodillo y forma un circulo del tamaño del molde. Con la ayuda del rodillo transfiere la masa estirada al molde engrasado y enharinado. Ajusta la masa a las paredes del molde con la ayuda de un trocito de masa. Reserva esta base en el frigorífico y a continuación haz el enrejado superior con el segundo disco de masa. Amasa con el rodillo y forma un circulo del tamaño del molde. Corta 12-14 tiras de masa con un cortador de pizza o pasta. Precalienta el horno a 200 grados y pon la rejilla en el tercer nivel mas bajo del horno. Vierte las cerezas en la base forrada con la masa quebrada y pon encima de las cerezas los trocitos de mantequilla. Coloca las tiras del enrejado cuidadosamente sobre la base y el relleno. Corta y remete el sobrante de las tiras del enrejado entre la base y el molde. Aprieta con los dedos para asegurar que las tiras se pegan a la base. Pinta las tiras y el borde del molde con la leche y espolvorea un poco de azúcar por encima. Hornea 15 minutos y reduce la temperatura a 180 grados y sigue horneando durante 25 - 35 minutos, o hasta que la masa adquiera un color dorado y los jugos de las cerezas empiecen a burbujear. Vigila el pastel, y si el borde de la tarta se tuesta demasiado, cubre con un anillo de papel de plata, y retíralo los últimos 10 minutos del horneado, para que la tarta se dore por igual. Transfiere la tarta a una rejilla y deja enfriar. Sirve a temperatura ambiente.


Este es sin duda mi postre preferido en el mundo entero, y en mi casa creo que ha sido el postre más exitoso de los últimos meses. Desde luego pienso repetir con otras frutas de verano como melocotones, ciruelas o moras, en cuanto tenga ocasión.

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23.5.14

Tartaletas de frutas

No sé vosotros, pero yo empiezo a tener una urgente necesidad de ver y sentir la luz y el sol, pero como parece que la cosa se resiste, este fin de semana voy a darme una alegría y hacerme la ilusión de que el buen tiempo definitivamente está a la vuelta de la esquina con esta receta para 4 tartaletas individuales de masa quebrada, crema pastelera y frutas frescas: un auténtico derroche de color y sabor, para ir anticipando un poquito esta primavera que no termina de llegar.



Tartaletas de frutas

Para la masa quebrada:

150 gramos de harina
75 gramos de mantequilla fría, en trozos
1 huevo
50 gramos de azúcar glass
Una pizca de sal

Para la crema pastelera:

1/4 de litro de leche
1/2 vaina de vainilla, sin semillas
60 gramos de azúcar
20 gramos de Maicena
2 yemas de huevo

Fruta al gusto para decorar
Brillo alimentario para decorar (yo uso el de Lidl)

Para hacer la masa quebrada: en un bol grande mezcla con las manos la harina con los trocitos de mantequilla y cuando tenga una consistencia de masa de galleta, añádele el azúcar, el huevo y la sal, sin manipular demasiado. Forma una bola y deja en el propio bol, tapado con papel film, durante 1 hora en la nevera. Pasado ese tiempo, aplasta la bola y estira con un rodillo entre 2 pliegos de papel vegetal hasta conseguir una masa lisa y suave. Ayudándote con el rodillo enharinado, cubre los moldes metálicos de las tartaletas y con las manos acomoda la masa bien pegada a las paredes y al fondo de los moldes. Con un tenedor pincha la masa en el fondo, cubre con pepel de horno y pon unas cuantas legumbres para que no se levante la masa. Hornea durante unos 10 minutos a 180 grados. Deja enfriar los moldes sobre una rejilla, y cuando estén fríos del todo, saca con mucho cuidado los moldes de masa quebrada y reserva. Para hacer la crema pastelera: cuece la leche con la vaina de vainilla, lleva a ebullición y reserva. En un bol mezcla con varillas el azúcar, la maicena y las yemas de huevo hasta que estén ligados. Añade poco a poco la leche sin dejar de remover. Ponlo a cocer a fuego lento removiendo continuamente hasta que se forme una crema espesa. Retira del fuego, deja enfriar y cubre la crema con papel film pegado a la crema para que no se forme una película dura. Reserva. Montaje de las tartaletas: rellena los moldes de masa quebrada con la crema enfriada. Dispón armoniosamente las frutas elegidas para decorar y píntalas con el brillo alimentario para evitar que se oxiden y estropeen. Deja las tartaletas en la nevera y sácalas un poco antes de servir, para que la crema se atempere.

Dos consejos importantes a la hora de elaborar estas deliciosas tartaletas: el primero es que para evitar que la crema pastelera reblandezca la base de masa quebrada, conviene hacer el montaje poco antes de servir; el segundo es que, aunque no nos gusten los artificios, es fundamental que pintemos las frutas con el brillo alimentario, mermelada o almíbar, porque si no, la fruta se estropea en cuestión de minutos.


Estas tartaletas ligeras y refrescantes, son fáciles de hacer, admiten cualquier combinación de frutas, y no pueden ser más vistosas y apetecibles.

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24.3.14

Mini quiches de bacon y queso

Este fin de semana he tenido muchísimo lío por lo que no he cocinado nada para el blog. Voy a aprovechar estas sencillas mini quiches de bacon y queso que hice para una fiesta infantil, aunque la verdad es que estaban tan ricas que nos las acabamos devorando los mayores. La receta es para 12 unidades.



Mini quiches de bacon y queso

12 redondeles de masa quebrada
4 huevos
200 gramos de nata líquida
200 gramos de queso gruyere rallado
1 paquete de bacon
Sal y pimienta

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde para magdalenas o cupcakes y coloca con cuidado los redondeles de masa quebrada en cada hueco, dándoles forma de cestas. En un bol bate los huevos, añade el bacon cortado en trozos pequeños, incorpora la nata, y por último el queso, la sal y la pimienta. Pincha el fondo de las cestas con un tenedor y llénalas hasta el borde con la mezcla de los huevos. Hornea durante unos 20 minutos, hasta que estén doradas. Entonces sácalas del horno, déjalas enfriar unos minutos dentro del molde y por último sácalas de los huecos con cuidado y déjalas enfriar sobre una rejilla.

Poco puedo decir sobre la quiche salvo que es un plato de lo más versátil, que admite mil y una combinaciones. Yo la hago mucho como plato único, acompañada de una buena ensalada.



Receta socorrida donde las haya, se hace en cuestión de minutos y se puede reciclar cualquier ingrediente que tengáis en la nevera: verduras, fiambres, quesos, etc.

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