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23.10.15

Decálogo del bizcocho perfecto

Partiendo de la premisa de que cada horno es diferente, hay una serie de reglas básicas para todos los hornos de las que dependerá el éxito o el fracaso de un bizcocho. Parece mentira que una receta tan sencilla genere tantas dudas, y sí, tantos intentos fallidos.

Prepara los ingredientes: todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente y listos para usar. Sobre todo la mantequilla que tiene que estar blandas pero no líquidas. Y los huevos, cuanto más aireados al batir, mejor quedará el bizcocho.

Utiliza la rejilla del horno para hornear en lugar de la bandeja, así la base no se calentará en exceso. Ponla a media altura para que el calor sea uniforme en todo el horno.

El molde debe ser adecuado al bizcocho que vamos a preparar: si el molde es grande y la cantidad de masa poca, saldrá un bizcocho bajo y demasiado hecho, y si el molde es demasiado pequeño y la cantidad de masa mucha, nos saldrá alto y crudo. Como regla general, cuando llenemos el molde, la masa no debe superar los 3/4 del molde para que al hornearlo no se salga.

Engrasa el molde para evitar que se pegue y se rompa el bizcocho. Úntalo con mantequilla y un poco de harina eliminando el exceso con unos golpecitos en caso de ser un bizcocho normal o sustituye la harina por azúcar glass si el bizcocho es de chocolate y así no se verá la harina blanca.

Precalienta siempre el horno y nunca hornees a más de 180 grados.

No abras nunca la puerta del horno antes de que hayan pasado 30 minutos para que no se baje el bizcocho, ya que a partir de que entre aire en el horno, el bizcocho no volverá a subir.

Para saber cuándo está hecho usa el viejo truco del palillo, y si sale seco es que tu bizcocho está completamente cocido. También el hecho de que los bordes se separen un poco del molde es señal de que ya está hecho. Una vez horneado, saca el bizcocho a una superficie que aguante el calor, sin desmoldar aún, y espera a que se temple dentro del molde. Cuando ya no queme el molde será el momento de sacarlo.

Una vez desmoldado, deja reposar durante 10 minutos en una rejilla antes de servirlo. Si lo vas a rellenar, espera a que esté completamente frío para que no se desmigue al cortar.

Para conservarlo, mételo entero en un contenedor hermético para que no se seque. También lo puedes congelar cortado en rebanadas. Para descongelar, si tienes tiempo, deja las rebanadas la noche anterior en la nevera, y si tienes prisa, descongela las rebanadas fuera de la nevera. 


En cuanto a problemas y soluciones, éstos son los más comunes: 


Si tu bizcochos sale demasiado alto en el centro es que la temperatura del horno tiene más temperatura de la que debiera y el termostato no es de fiar. Solución: usa un termómetro de horno para estar seguro. Hecho el mal y para eliminar el copete una vez horneado el bizcocho, no queda más remedio que cortarlo con una lira o un cuchillo de sierra.

Si tu bizcocho sale hundido en el centro es que tu horno tiene menos temperatura de la que debiera y el termostato no es de fiar. Solución: usa un termómetro de horno para estar seguro. Hecho el mal solo queda desmoldar el bizcocho boca abajo, para que la parte hundida no se vea.

Si tu bizcocho se hunde una vez lo has sacado, es que el horno estaba excesivamente caliente. Solución: nunca pases de 180 grados para hornear un bizcocho. Una vez hecho el mal solo queda desmoldar el bizcocho boca abajo, para que la parte hundida no se vea.

Si el bizcocho se desmigaja y rompe con mucha facilidad es que hemos puesto el horno a una temperatura demasiado baja. Solución: no bajes de 180 grados para hornear un bizcocho. Una vez hecho, no hay solución que valga.

Si tu bizcocho se quema por arriba debes cubrir la parte superior dentro del horno con papel de plata, retirándolo un par de minutos antes de sacar el bizcocho del horno y vigilando que se dore pero no se queme.

Si el bizcocho está seco al sacarlo del horno debes envolverlo en film de plástico que conseguirá que se produzca humedad e hidratará el bizcocho.

Si el bizcocho sale con una consistencia muy compacta es que la receta lleva demasiado azúcar y poca levadura. Una vez hecho, no hay solución que valga.

Si el bizcocho sale muy seco es que la receta lleva demasiado harina y poca mantequilla o aceite. Una vez hecho, no hay solución que valga.

Siguiendo estos sencillos consejos, el próximo te tiene que salir perfecto. Si echas un vistazo al recetario del blog, seguro que encuentras un bizcocho que te guste; hay de ciruelas, de plátano, de chocolate, de lima y coco, de albaricoques, de limón, de horchata, etc.



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14.10.15

Bizcocho de plátano, chocolate y nueces de macadamia

¡Empieza la temporada de bizcochos! Y la inauguro con uno de mis preferidos. Creo que ya es bastante evidente que me apasiona el bizcocho de plátano, y lo cierto es que siempre estoy probando nuevas versiones. Esta vez he probado con algunos ingredientes más que tenía por casa, como pepitas de chocolate y nueces de macadamia, y lo cierto es que le van de maravilla.


Bizcocho de plátano, chocolate y nueces de macadamia

85 gramos de mantequilla
250 gramos de harina
150 gramos de azúcar
3 gramos de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
100 gramos de chocolate en trozos
100 gramos de nueces de macadamia, toscamente troceadas
2 huevos tamaño L
3 plátanos maduros, machacados
100 gramos de yogur natural
1 cucharadita de extracto de vainilla

Precalienta el horno a 175 grados, y engrasa un molde. Derrite la mantequilla y déjala enfriar. En un bol grande mezcla la harina, el azúcar, la levadura y la sal. Añade el chocolate y la mitad de las nueces, y mezcla para combinar. Reserva. En un bol mediano bate ligeramente los huevos con un tenedor, añade los plátanos, el yogur, la mantequilla derretida y la vainilla, y mezcla bien. Vierte la mezcla de plátano en la mezcla seca, y con una espátula de goma, mezcla cuidadosamente, sólo hasta combinar. Vierte la mezcla en el molde y espolvorea la superficie con las nueces restantes. Hornea hasta que el bizcocho esté dorado (y las nueces también), unos 50-60 minutos, y haz la prueba del palillo. Retira el molde del horno y deja enfriar sobre una rejilla durante 10 minutos. Saca el bizcocho del molde y déjalo enfriar sobre una rejilla antes de servir.

Es un bizcocho ligero y esponjoso. La masa se prepara en 10 minutos, y el delicioso olor del bizcocho horneándose durante 50 minutos hace anticipar su maravilloso sabor.


Su suave sabor a plátano, el chocolate derretido y el punto salado que le dan las nueces de Macadamia, es sencillamente delicioso, aún templado y acompañado de una taza de té.

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14.3.15

Bizcocho de jengibre y lima

Probé este bizcocho en Balthazar Boulangerie durante mi última visita a Londres, y sin duda fue un flechazo. Y como Londres está a cierta distancia, he tenido que crear mi propia versión, cuyo resultado, sin ser exactamente igual al original, no está nada mal. Ya os contaba aquí que para tomar un trozo de tarta, un pastelito o un tentempié salado en cualquier momento del día, Balthazar es el sitio adecuado. Un oasis de paz en un espacio mínimo abarrotado de deliciosas tentaciones caseras, dulces y saladas, entre las que es difícil elegir.


Bizcocho de jengibre y lima

200 gramos de mantequilla, ablandada
175 gramos de azúcar moreno
1 cucharada de extracto de vainilla
3 limas
3 huevos grandes
200 gramos de harina
1 cucharadita y media de levadura en polvo
1 cucharadita de jengibre molido
1 pellizco de sal
2 yogures naturales
Para el glaseado: 6 cucharadas de azúcar glass, 1/2 cucharada de leche, el zumo y la piel de 1 lima

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa un molde. Bate la mantequilla con el azúcar y el extracto de vainilla, hasta obtener una crema, pálida ligera y esponjosa. Ralla la piel de las limas y añade a la crema. Gradualmente incorpora los huevos, batiendo uno por uno. En un bol aparte tamiza la harina, la levadura, el jengibre y la sal. Incorpora esta mezcla a la crema de mantequilla y azúcar. Añade el yogur y el jugo de 2 de las limas y bate hasta obtener una masa lisa y homogénea. Vierte la masa en el molde y hornea en la tercera balda por abajo del horno durante 1 hora - 1 hora y 15 minutos, o hasta que esté dorado y al introducir un palillo éste salga limpio y seco. Saca del horno y deja enfriar en el molde durante 15 minutos, y después deja enfriar por completo sobre una rejilla. Prepara la glasa mezclando el azúcar glass, la leche y el zumo de lima en un bol pequeño. Pon la rejilla con el bizcocho sobre un papel de aluminio y con una cuchara vierte la glasa sobre el bizcocho, dejando que resbale. Espolvorea el bizcocho con la piel de la lima cortada en tiritas finas, que se quedarán pegadas a la glasa.

Está claro que para que te guste este bizcocho, te tiene que gustar el sabor picante del jengibre, y yo me declaro fan. Es un bizcocho absolutamente aromático, con el toque refrescante que le aporta la lima. Se trata de un bizcocho con mucho carácter, dulce, picante y ácido, todo a la vez.


Ya sólo queda preparar un té o un café para acompañarlo, y ¡a disfrutar!

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16.1.15

Bizcocho de plátano y nueces

La vuelta a la normalidad no tiene por qué ser aburrida. Y como muestra, este delicioso bizcocho de plátano y nueces, personalmente, creo que mi preferido si tuviese que elegir sólo uno. Esta receta es para un bizcocho pequeño; si quieres hacer uno de tamaño normal, no tienes más que doblar las cantidades de los ingredientes.


Bizcocho de plátano y nueces

2 huevos
125 gramos de azúcar
180 gramos de harina
1 cucharadita de levadura química
1 pellizco de sal
1 tarrina de creme fraiche
40 mililitros de aceite de girasol
1 cucharada de extracto de vainilla
1 plátano y medio, muy maduros
2 puñados de nueces en trozos

Precalienta el horno a 170 grados y engrasa un molde de bizcocho. Bate los huevos con el azúcar hasta obtener una crema ligera. Añade la harina con la levadura y la sal, y mezcla bien. Agrega la creme fraiche y el aceite batiendo unos minutos; a continuación, añade el extracto de vainilla. Añade los plátanos previamente aplastados con un tenedor. Vierte la masa en el molde e incorpora y hunde un poco las nueces en ella. Hornea durante unos 30 minutos, comprobando que al pinchar un palillo en el centro, éste sale limpio y seco. Saca del horno y deja enfriar 10 minutos en el molde, sobre una rejilla. Desmolda y deja enfriar a temperatura ambiente.

Húmedo, esponjoso, y riquísimo, este bizcocho tiene un intenso sabor a plátano que contrasta a la perfección con la dulzura de las nueces.


Bueno, bonito y barato, este bizcocho es perfecto para desayunar y merendar.

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2.1.15

Bundt navideño de chocolate

Cocinar con niños en Navidad puede ser, cuanto menos, todo un reto. Para esas largas tardes de vacaciones en casa, aquí va una receta sencilla que les divertirá hacer contigo, y de la que disfrutaréis todos después, porque este sencillo bizcocho de chocolate está riquísimo como merienda o desayuno.


Bundt navideño de chocolate

200 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
300 gramos de harina
110 gramos de cacao en polvo
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pellizco de sal
125 mililitros de leche
125 mililitros de yogur griego
300 gramos de azúcar
4 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
225 gramos de chocolate blanco, troceado
1 cucharada de leche

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa el molde y reserva. En un bol mezcla la harina, el cacao, la levadura y sal, y reserva. En otro bol bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema, y añade los huevos uno a uno, batiendo bien. Agrega la vainilla, el yogur y la leche e incorpora por completo. Añade la mezcla de ingredientes secos a la mezcla de ingredientes húmedos de forma alterna, empezando y terminando con los secos. Vierte la masa en el molde e introduce en el horno durante 50 minutos. Una vez pasado el tiempo, comprueba que el bundt está hecho. Deja reposar el bizcocho en el molde durante unos 10 minutos. Desmolda y deja enfriar por completo sobre una rejilla. Mientras tanto haz el glaseado combinando el chocolate blanco y la leche en un bol pequeño e introduce en el microondas a media potencia durante 50 segundos; remueve. Vuelve a meter en el microondas a intervalos de 30 segundos a media potencia hasta que los trozos de chocolate se hayan derretido por completo, removiendo bien después de cada intervalo. Un vez obtenida una crema lisa y homogénea, vierte la glasa sobre el bunt y deja secar durante media hora. Decora a tu gusto y sirve.

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28.11.14

Bizcocho de limón y moras

Pues con la cantidad de moras que cogimos a finales del verano y que congelé para momentos como éste, sigo haciendo combinaciones, hoy con limón y en forma de riquísimo bizcocho para desayunar o merendar. Dulce, pero con toques ácidos; simplemente delicioso...


Bizcocho de limón y moras

225 gramos de azúcar
2 huevos
2 yogures naturales
La piel rallada de 1 limón
50 gramos de harina de almendra o almendras molidas
100 gramos de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
150 gramos de moras

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde de bizcocho. En un bol bate el azúcar y los huevos durante unos 5 minutos, hasta obtener una mezcla pálida y aireada. Añade los yogures, la piel rallada del limón y un pellizco de sal, y envuelve con una espátula. Incorpora las almendras molidas, la harina y la levadura, envolviendo hasta combinar. Añade las moras y vierte la masa en el molde. Hornea durante unos 50-60 minutos, y haz la prueba del palillo para comprobar que está listo. Retira el molde del horno y deja enfriar sobre una rejilla antes de desmoldar.

Pequeño consejo: es mejor poner en la masa las moras congeladas para evitar que éstas se vayan al fondo durante el horneado, y para evitar, en la medida de lo posible, teñir el bizcocho de color morado.


Reserva unas moras para el momento de servir y espolvorea con un poco de azúcar glass, y tendrás un bizcocho de lujo.
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24.10.14

Bizcocho de ciruelas

Con esto de que disfrutamos de un comienzo de otoño que más bien parece un final de verano, todavía he encontrado unas dulces y jugosas ciruelas a las que no me he podido resistir. Estaban deliciosas y pensé en hacer algo con las pocas que sobraron, aunque aquí no sea una fruta que utilicemos mucho para cocinar. Como resultado, un bizcocho jugoso y dulce, original y diferente. Muy rico para merendar o desayunar.



Bizcocho de ciruelas

120 mililitros de aceite vegetal
150 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
2 huevos
180 gramos de harina
1/2 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de levadura química
80 mililitros de yogur natural
6 ciruelas negras pequeñas, maduras, deshuesadas, y cortadas en cuartos

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa un molde de bizcocho. En un bol grande mezcla el aceite, el azúcar y el extracto de vainilla hasta obtener una mezcla ligera y esponjosa. Incorpora los huevos, batiendo uno a uno. En otro bol diferente mezcla la harina, la sal y la levadura. Incorpora los ingredientes secos a los húmedos, alternando con el yogur, hasta que la mezcla conforme una masa suave y homogénea. Con cuidado incorpora los trozos de ciruelas a la masa y viértela en el molde previamente engrasado. Hornea unos 45 minutos, hasta que al clavar un palillo en el centro, éste salga limpio y seco. Deja enfriar al menos 10 o 15 minutos dentro del molde. Pasa un cuchillo por los bordes, suelta el bizcocho, y deja enfriar sobre una rejilla antes de servir.

Esta receta es también válida para hacer una original tarta de un piso y acompañar de un poco de nata montada recién hecha.


Es importante respetar el tiempo de enfriamiento antes de cortar el bizcocho para servir, ya que si no, corres el riesgo de que se rompa y desmigue.

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17.10.14

Bizcocho de naranja con chocolate blanco

Este simple bizcocho de naranja ya sería delicioso por sí solo, pero tenía desde hace tiempo en la nevera media tableta de chocolate blanco para postres que me miraba tristemente cada vez que abría la puerta. Pensé que la combinación podría ser exquisita y de hecho así ha sido. Es perfecto para merendar o desayunar, acompañado de una buena taza de té en estos días destemplados en los que ya apetece algo reconfortante.



Bizcocho de naranja con chocolate blanco

100 gramos de harina
80 mililitros de aceite vegetal
2 huevos tamaño L
1 cucharadita de levadura química
2 cucharadas de zumo de naranja
La piel rallada de 1 naranja de zumo
1 cucharadita de aroma de azahar (opcional)
150 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
100 gramos de azúcar glas
60 gramos de chocolate blanco
Piel rallada de naranja para decorar

Precalienta el horno a 170 grados. Engrasa el molde del bizcocho. En un bol grande mezcla la harina con la levadura. Añade el azúcar, y la ralladura de piel de naranja y mezcla. Incorpora los huevos uno a uno y bate hasta que se integren por completo. Después añade el aceite y vuelve a batir. Por último añade el zumo de naranja y el aroma de azahar, y mezcla hasta que resulte una masa homogénea. Hornea unos 20 minutos o hasta que al pinchar con un palillo éste salga limpio y seco. Mientras el bizcocho se enfría, prepara la cobertura derritiendo el chocolate blanco en el microondas y mezclándolo bien; deja que se enfríe. En un bol aparte mezcla bien la mantequilla con el azúcar glas hasta obtener una crema sedosa, y entonces añade el chocolate enfriado, mezclando bien hasta integrar. Decora el bizcocho con una capa de cobertura y la piel rallada de naranja.

La verdad es que quería haber decorado el bizcocho con pistachos triturados, pero en casa hay alérgicos por lo que decidí sustituirlos por la ralladura de piel de naranja, que de hecho potencia mucho el sabor del bizcocho.


Las naranjas están sensacionales en este momento, y es una manera estupenda de tomar vitamina C, que buena falta hace.

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27.6.14

Bizcocho de lima y coco

Soñando con vacaciones y paraísos lejanos, os presento un bizcocho con sabor tropical que sin duda tiene personalidad propia. Sus protagonistas, la lima y el coco, son dos fuertes contendientes que por sí solos ya funcionarían de maravilla, pero en esta receta la fusión de ambos tiene como resultado una delicada y aromática combinación.


Bizcocho de lima y coco

115 gramos de mantequilla, ablandada
350 gramos de azúcar
120 mililitros de yogur griego o natural
3 huevos
1/2 cucharada de extracto de vainilla
La piel rallada de 2 limas y el zumo de 1 lima
180 gramos de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
90 gramos de azúcar glass
El zumo de 1 lima
1 cucharada de nata espesa
Coco rallado

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde para bizcocho. En un bol grande bate el azúcar con la mantequilla hasta obtener una crema ligera y esponjosa. Añade el yogur, los huevos, la vainilla, la piel de lima y el zumo, y bate hasta obtener una mezcla homogénea. En un bol mediano mezcla la harina con la levadura en polvo. Añade los ingredientes secos a los húmedos y mezcla. Vierte la masa en el molde. Hornea durante unos 60 minutos, hasta que al insertar un palillo en el centro éste salga limpio y seco. Retira el molde del horno y ponlo sobre una rejilla hasta que se enfríe por completo. Mientras tanto, prepara la glasa, mezclando el azúcar glass, el zumo de lima y la nata espesa con la minipimer, hasta conseguir una crema suave y lisa. Desmolda el bizcocho y vierte la glasa sobre él; espolvorea con el coco rallado.


Para estos primeros calores y antes de dejar descansar el horno por una temporadita, esta es una delicia ligera y esponjosa, en su punto justo en cuanto a dulzura y con el toque refrescante de la lima y exótico del coco. Un trocito de paraíso.

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13.6.14

Bizcocho de albaricoque y almendra

Este bizcocho es el resultado de un impulso. Para hacer la historia breve, en el lugar donde trabajo hay un albaricoquero maravilloso que a finales de mayo produjo kilos y kilos de fruta. Tanta, que una vez madura, empezó a caer al suelo, poniéndolo todo perdido y representando un peligro de caída muy serio para los que a diario pasábamos por allí. Por este motivo los jardineros decidieron recoger las cantidades ingentes de albaricoques que habían caído y varear los que estaban a punto de caer, y los ofrecieron a quienes los quisieran. Como no, ya pensando en las maravillas que iba a cocinar con ellos, ni corta ni perezosa me llevé una barbaridad a casa, tantos que aún después de seleccionar los mejores, tuve problemas para almacenarlos en la nevera.



Bizcocho de albaricoque y almendra

60 gramos de mantequilla
110 gramos de azúcar
2 huevos
120 gramos de yogur natural
240 gramos de albaricoques frescos, cortados en dados (unos 6)
125 gramos de harina de repostería
50 gramos de almendras molidas
1/2 cucharadita de levadura en polvo
1/2 cucharadita de bicarbonato
1 pellizco de sal
2-3 gotas de extracto de almendra
Mermelada de albaricoque

Precalienta el horno a 170 grados. En un bol pequeño mezcla la harina con las almendras molidas, la levadura, la sal y el bicarbonato, y reserva. Cubre los dados de albaricoque con 2 cucharadas de la mezcla de harina y reserva. En un recipiente grande, bate la mantequilla con el azúcar hasta que esté esponjoso y ligero. Añade los dos huevos, uno a uno, y bate durante un minuto. Incorpora el yogur y bate ligeramente. Añade el extracto de almendra y da un par de vueltas. A ésta mezcla incorpórale la mezcla de harina, y combina bien hasta obtener una masa homogénea. Agrega los dados de albaricoque y da un par de vueltas con cuidado. Vierte la masa en un molde previamente engrasado y hornea durante unos 35-45 minutos, o hasta que al clavar un palillo éste salga limpio y seco. Saca el bizcocho del horno y deja enfriar en el molde unos 10 minutos. Pinta el bizcocho enfriado con la mermelada de albaricoque.

Y como suele pasar, uno hace mentalmente sus planes, pero la vida tiene otros distintos, y el caso es que pasaban los días y nunca tenía tiempo para cocinar, o era muy tarde, o estaba muy cansada. Un día me dio un ataque de remordimiento y agobio de que se estropearan, y preparé 8 frascos de mermelada del tirón (una de mis frutas preferidas, sí, pero al fin y al cabo ¡8 frascos!), y la receta más rápida que pude pensar, que fue este bizcocho de albaricoque y almendra. Total, que una vez que terminé de cocinar, absolutamente agotada por cierto, me quedé chafadísima pensando que vaya birria para tanta fruta.


Bueno, pues craso error, porque fue probar la mermelada y el bizcocho, y cambiar radicalmente de opinión: la mermelada casera ha quedado espectacular, nada que ver con la industrial, y no puede ser más fácil de hacer; y el bizcocho es esponjoso y tierno, con toda la dulzura natural de la fruta, una auténtica sorpresa.

Para acompañar al bizcocho o simplemente para tomar en una deliciosa tostada, os dejo la receta de mermelada de albaricoque casera, un auténtico placer que podemos disfrutar desde finales de mayo hasta finales de agosto. Con esta proporción obtendrás 2 frascos de 370 gramos.

1 kg de albaricoques, 500 gr de azúcar aproximadamente y el zumo de medio limón.

Lava los albaricoques y cuécelos unos 5 minutos hasta que estén blandos. Escúrrelos, déjalos enfriar, y quítales los huesos. Pesa el total de la pulpa ( mí me salieron unos 500 gramos más o menos) y añádele la misma cantidad de azúcar y el zumo de limón. Cubre con agua y cuece a fuego medio, removiendo de cuando en cuando con una cuchara de madera, hasta que veas que empieza a espesar y que la mermelada se pega ligeramente a la cuchara. En ese momento retira la cacerola del fuego y vierte en frascos de cristal destapados hasta que se enfríe por completo. Si piensas que vas a tardar en consumir la mermelada, esteriliza previamente los frascos.

Para acabar con la historia, por si acaso no fuera suficiente, y como aún me sobraban unos cuantos albaricoques, me lié la manta a la cabeza, y todavía me dio tiempo a hornear una tartaleta, que os mostraré en breve; como véis, la cosa se me fue completamente de las manos...


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6.6.14

Mini bundts de limón y arándanos

Por fin estamos a las puertas del verano y ante nosotros se despliegan meses de días cálidos llenos de sol brillante y luminoso. Y anticipándome un poco y para celebrarlo, he hecho estos pequeños bizcochitos repletos de jugosos arándanos, con el toque agridulce del limón, llenos de sabor y ligeros de calorías. Para un poco de culturilla general, un bundt es un bizcocho horneado en un molde especial que tiene la forma distintiva de un aro o anillo. Este molde y su bizcocho, tipo brioche con frutas, tienen su origen a principios del siglo XX en la repostería tradicional de la comunidad judía de Alemania, Austria y Polonia, y se popularizó en Estados Unidos en los años 50. Actualmente sus ingredientes son de los más variado y diverso, y se hacen en distintos tamaños, con moldes más o menos sofisticados, pero siempre con la misma forma de anillo. Esta receta es para 8 unidades.



Mini bundts de limón y arándanos

60 gramos de harina
1/4 de cucharadita de sal
1 huevo tamaño L
115 gramos de azúcar
60 mililitros de leche
1 cucharadita de mantequilla
La piel rallada de 1/2 limón
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
1 cucharada de zumo de limón
120 gramos de arándanos, cotados en trocitos

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa y enharina un molde. En un bol pequeño pon la harina, la levadura y la sal; mezcla y reserva. En un bol mediano bate el huevo con minipimer durante 3 minutos hasta que adquiera un tono amarillento y se espese. Gradualmente añade el azúcar, la piel rallada del limón, el zumo de limón y el extracto de vainilla, y bate otros 3 minutos más. Añade la mezcla de huevo a la mezcla de harina e integra. En el microondas calienta la leche junto con la mantequilla durante unos 20 segundos, y mezcla hasta que la mantequilla se derrita por completo en la leche. Incorpora la mezcla de mantequilla a la masa hasta obtener una mezcla homogénea y suave. Incorpora los arándanos, con cuidado de no aplastarlos. Con una cuchara, rellena las cavidades del molde y hornea durante unos 10 minutos. Pasado ese tiempo, retira el molde del horno y deja enfriar durante 5 minutos antes de sacar los bizcochitos. Sírvelos templados.

Por su delicadeza y esponjosidad, son exactamente lo que se necesita para coronar una comida abundante, o una merienda o desayuno ligeros. Yo no lo hice por falta de tiempo, pero puedes coronarlos con una ligera glasa hecha con 2 cucharaditas de zumo de limón y 30 gramos de azúcar glass, para potenciar su sabor.


Si no se van a comer todos, puedes guardar los restantes en un recipiente hermético en la nevera durante 2 días, en perfectas condiciones.
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16.5.14

Bizcocho de plátano y doble chocolate

Si te estás preguntando qué puede ser mejor que un bizcocho de plátano y chocolate, aquí está la respuesta: un bizcocho de plátano y DOBLE chocolate. Si eres muy, pero que muy amante del chocolate, te garantizo que éste bizcocho se convertirá en tu preferido a partir de este momento, sin excepciones. Extremadamente jugoso y salvajemente chocolateado, tiene una deliciosa e inesperada textura de brownie. No se le puede pedir más: ingredientes de andar por casa (sí, de nuevo unos plátanos exánimes) y una hora de espera. Se conserva perfectamente durante 5 días a temperatura ambiente, envuelto en papel de plata. No hace falta decir que en mi casa nunca ha durado tanto.



Bizcocho de plátano y doble chocolate

3 plátanos muy maduros
115 gramos de mantequilla, derretida
145 gramos de azúcar moreno
1 huevo grande
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 cucharadita de levadura en polvo
1/4 d cucharada de sal
125 gramos de harina
60 gramos de cacao en polvo
150 gramos de gotas de chocolate

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde para bizcocho. Machaca los plátanos en un bol grande. Incorpora la mantequilla, después el azúcar, el huevo y la vainilla. Añade la levadura, la sal, la harina y el cacao en polvo, mezclados previamente, a los ingredientes húmedos. No mezcles demasiado, sólo hasta combinar. Añade las gotas de chocolate. Vierte la masa en el molde preparado y hornea de 55 a 65 minutos, haciendo la prueba del palillo una vez pasado el tiempo. Saca el bizcocho del horno y enfría durante 10 a 15 minutos en el molde, entonces pasa un cuchillo por los bordes y da la vuelta sobre una rejilla, dejándolo enfriar por completo. Sirve templado o a temperatura ambiente.


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11.4.14

Vasitos de bizcocho con crema de chocolate y avellanas y frutos rojos

Que los postres individuales presentados en vasos o frascos de cristal están de moda hace tiempo, ya lo sabíamos. Pero a lo que mejor no sabíamos es que además de tener su gracia en cuanto a presentación, estos postres a capas en versión mini tienen varias ventajas interesantes: se hacen en 10 minutos si tienes los ingredientes preparados, generalmente no necesitan horneado, la cantidad es la justa para no saturar, y admiten infinidad de variantes. Esta receta es para 4 vasitos individuales.


Vasitos de bizcocho con crema de chocolate y avellanas y frutos rojos

1 base de bizcocho de vainilla
Crema de chocolate con avellanas hecha con 100 gramos de avellanas tostadas y peladas, 225 gramos de chocolate oscuro en trozos, 30 gramos de azúcar, 55 gramos de mantequilla a temperatura ambiente y cortada en dados, 1/2 cucharadita de extracto de vainilla, 120 mililitros de nata espesa y un pellizco de sal. La crema sobrante se puede conservar en un bote hermético en la nevera durante 1 semana.
Merengue sencillo hecho con 2 claras de huevo a temperatura ambiente, el doble de su peso de azúcar, y un pellizco de sal
Frutos rojos variados: fresas, frambuesas, moras, arándanos, etc.

Primero haz la crema de chocolate y avellanas triturando durante unos 5 minutos las avellanas con el azúcar en una picadora hasta obtener una pasta. Aparte, derrite el chocolate y añádele la mantequilla, el extracto de vainilla y la sal, removiendo hasta obtener una mezcla lisa y homogénea. Incorpora la nata y remueve hasta que se integre. Añádele la pasta de avellanas y mezcla todo. Pasa la crema resultante a un frasco de cristal y déjalo enfriar hasta que la vayas a usar.

Ahora haz el merengue batiendo las claras de huevo a punto de nieve con una batidora de varillas. Añádele el pellizco de sal e incorpora poco a poco la mitad del azúcar, y después el resto sin dejar de batir, hasta conseguir una textura muy firme.

Rellena el fondo de los vasitos con trozos del bizcocho de vainilla. Pon en cada vasito, sobre el bizcocho, la crema de chocolate y avellanas. Corta la fruta previamente lavada y secada, y dispón los trocitos sobre la crema de chocolate. Pon el merengue sobre la fruta, ayudándote con una cuchara o con una manga pastelera. Decora con algunos frutos. Guarda en la nevera si no los vas a comer inmediatamente.

Yo lo compuse con estos ingredientes porque son los que tenía a mano, pero lo cierto es que se me ocurren innumerables versiones cambiando la base (bizcocho de cualquier sabor, galletas, brownie, tarta, bizcochos de soletilla), el merengue (yogur, queso fresco, nata montada, helado), la crema de chocolate (sirope, puré de frutas, mermeladas, miel, curd de frutas, caramelo, dulce de leche), y los toppings (fruta, virutas de chocolate, cacao en polvo, frutos secos).

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4.4.14

Bizcocho de cerezas confitadas y almendras

Tengo una rara fijación con las cerezas confitadas: me parecen preciosas y siempre pienso que eso es suficiente para que me resulten deliciosas, cuando la realidad es que me las dejo siempre en el roscón o cuando me la ponen como decoración de un helado. Dicho esto, tengo que reconocer que tenía un paquete de cerezas confitadas muerto de risa en la nevera hace siglos, y buscaba la receta perfecta para usarlas, pero ninguna me convencía (¿será porque realmente no me gustan?…). Y he aquí el descubrimiento que ha cambiado por completo mi opinión sobre las cerezas confitadas. Esta es una receta-joya, en primer lugar porque es una de esas recetas que sin haberla hecho nunca y mientras la estás preparando, ya intuyes que va a ser estupenda, y en segundo lugar, porque una vez hecha, cuando lo pruebas, descubres que es sencillamente fabulosa. Es de esas que sabes que ha venido para quedarse y formar parte de tu recetario habitual. Y lo mejor es que es muy simple en cuanto a ingredientes y a tiempos, con un resultado que supera toda expectativa. Mira que me gustan todos los bizcochos, pero este es algo muy especial, con cierto aire vintage y elegante, perfecto para acompañar a una taza de té.



Bizcocho de cerezas confitadas y almendras

200 gramos de cerezas confitadas
250 gramos de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pellizco de sal
225 gramos de mantequilla, ablandada
175 gramos de azúcar
3 huevos grandes, batidos
3-4 gotas de aroma de almendras
6 cucharadas de leche
100 gramos de almendras fileteadas

Precalienta el horno a 180 grados. Lava y seca las cerezas para quitarles el exceso de almíbar; córtalas por la mitad y reserva. Bate la mantequilla junto con el azúcar hasta obtener una crema ligera. Gradualmente añade los huevos batidos y el aroma de almendra. En un bol aparte mezcla la harina, la levadura, la sal y las almendras fileteadas. A esta mezcla añádele la anterior, y con una espátula integra ambas con cuidado de no batir en exceso. Añade las cerezas y la leche, y vierte la mezcla resultante en un molde de bizcocho previamente engrasado. Hornea durante unos 45-60 minutos a 180 grados, hasta que al introducir un palillo en el centro éste salga limpio y seco. Saca el bizcocho del horno y déjalo enfriar sobre una rejilla antes de desmoldar.

Como sé perfectamente que lo voy a repetir en breve, creo que al siguiente le voy a añadir un par de cucharadas de azúcar y de almendras fileteadas por encima antes de meterlo en el horno, para coronarlo con una capa tostada y crujiente que le va a ir fenomenal.


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