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2.9.14

Bonito con tomate y pimientos

Aunque para muchos las vacaciones ya se han terminado, el verano no, por lo que aún tenemos tiempo para preparar este plato sano y delicioso, con uno de los pescado más nutritivos y versátiles de nuestra cocina más tradicional, que todo este mes de septiembre sigue en plena temporada. Esta clásica receta de verano no puede ser más sencilla y fácil de hacer, lo único realmente importante es la calidad del pescado y no pasarse en el tiempo de cocción para que no quede seco.



Bonito con tomate y pimientos

400 gramos de bonito del Norte
500 gramos de tomates maduros
1/2 pimiento rojo
1/2 pimiento verde
1 cebolla mediana
1 hoja de laurel
1 chorrito de vino blanco
Sal, azúcar, y harina

Corta el bonito en dados, añádeles sal y enharínalos ligeramente. En una cacerola mediana, calienta un dedo de aceite de oliva a fuego medio-alto; cuando el aceite esté caliente, fríe los dados de pescado un par de minutos por cada lado y reserva. Corta la cebolla y los pimientos en trozos. En la misma cacerola y con el aceite restante, sofríe las verduras hasta que la cebolla se vuelva transparente. En ese momento, añade el vino blanco y deja que se evapore. Por otro lado, lava los tomates, quítales el tallo y tritúralos con la batidora. Tamiza el puré resultante con un colador, y añádelo junto con la hoja de laurel a la cacerola. Salpimienta al gusto y pon una cucharadita de azúcar para reducir la acidez del tomate. Deja que la salsa de tomate se reduzca y se espese a fuego lento, unos 30 minutos. Una vez la salsa de tomate se ha espesado, incorpora los dados fritos de bonito y cocínalo todo junto unos 10 minutos más para que se mezclen bien los sabores, con mucho cuidado de que no se pegue.


Espectacular acompañado sencillamente de unas patatitas fritas cuadradas o un poco de arroz blanco.

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10.6.14

Rabo de toro con curry rojo

Como supongo que muchos de vosotros, yo ya tengo mis vacaciones de verano preparadas y estoy tachando en el calendario los días que me faltan para irme… Y para sentirme un poquito más cerca de mi destino, hoy he preparado este delicioso curry rojo típico del sudeste asiático, uno de los más picantes, profundos y sabrosos, y que a mí personalmente me apasiona. Para hacer este guiso he elegido rabo de toro porque es una de las carnes más melosas y suaves; también se puede hacer perfectamente con morcillo o carrillera, el único truco consiste en estofarlo previamente durante largo tiempo a fuego lento, dando como resultado una carne muy sabrosa y tierna. Se trata de una receta relativamente sencilla de preparar, porque como veréis, se utilizan ingredientes que ya podemos encontrar fácilmente en cualquier tienda especializada de productos orientales. Como cualquier otro guiso, está más rico si la carne se hace el día anterior.



Rabo de toro con curry rojo

1, 250 gramos de rabo de toro
2 cebollas rojas, cortadas en cuartos
1 puerro, cortado en rodajas
2 zanahorias, peladas y cortadas en rodajas
3 dientes de ajo, picados
6 bolitas de pimienta en grano, 2 hojas de laurel, sal
2 vasos de vino tinto y 1 vaso de agua
4 dientes de ajo, picados
1 cucharada de semillas de cilantro, machacadas

1-2 guindillas rojas frescas, cortadas en rodajas (según el nivel de picante que te guste)
1 cucharada de piel rallada de lima
1 tallo de lemon grass, machacado
2 hojas de lima kafir o en su defecto, de limón
1 cucharada de pasta de curry rojo
1 lata de leche de coco

300 mililitros del jugo de la cocción del rabo

2 cebolletas, cortadas en cuartos

1 pimiento rojo, cortado en tiras


Las hojas de 2 ramas de cilantro fresco, picadas


Calienta un dedo de aceite en una sartén. Sala la carne y enharínala; retira el exceso de harina y dora los trozos y resérvalos. En la misma cacerola donde hemos dorado la carne y quitando un poco del aceite, pocha la cebolla, el puerro y el ajo, y después las zanahorias. Añade los granos de pimienta y el laurel. Vierte el vino y el agua, dale un hervor, incorpora la carne reservada, tapa la cacerola y guisa durante unas 5 horas (unas 3 horas en olla exprés), hasta que la carne esté muy hecha. Separa la carne del hueso y quita la grasa sobrante, reservando la carne en trozos lo más grandes posible. Cuela el líquido restante de la cacerola y reserva. Para preparar el curry, en una cacerola calienta un poco de aceite y sofríe las semillas de cilantro machacadas, los ajos, las guindillas, y la piel rallada de lima, en este orden. Una vez sofrito, añade la pasta de curry y dale unas vueltas; a continuación incorpora la leche de coco, el lemon grass, las hojas de lima y el caldo resultante de la cocción del rabo. Deja cocer esta mezcla unos minutos y añade las cebolletas, el pimiento y la carne del rabo. 
Mézclalo todo con cuidado de no deshacer la carne, hasta que todos los ingredientes estén incorporados. Decora con el cilantro picado y sirve caliente.

Aunque originario de la India, los países del sudeste asiático adoptaron y versionaron el curry hace mucho tiempo, haciendo de él uno de sus platos más característicos. Todos los currys me gustan, pero éste me parece especialmente adictivo porque me apasiona la combinación de la cremosa dulzura de la leche de coco, el olor del cilantro, el frescor y la acidez de la lima, y la mezcla absolutamente perfecta de las especias que lo componen.


El mismo plato estará también riquísimo sustituyendo la carne por pollo, cerdo, gambas o verduras. Esta receta es para 6 raciones, especialmente si lo vamos a acompañar de arroz jazmín u otro tipo de arroz de grano largo, que sería lo suyo.

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24.2.14

Patatas guisadas con costillas

Despues de una tregua mínima, vuelve el frío y la lluvia, y de nuevo las ganas de tomar un plato calentito y consistente. Hoy os propongo una receta tradicional, sencilla y fácil, que desmonta el mito de que los platos de cuchara son pesados de hacer.



Patatas guisadas con costillas

500 gramos de costillas adobadas
3 patatas grandes, peladas y desgajadas
1 cebolla y 1 diente de ajo, pelados y picados
1/2 pimiento rojo, cortado en juliana
1/2 pimiento verde, cortado en juliana
1 cucharadita rasa de harina
1 vasito de vino
1 pastilla de caldo de carne
Aceite de oliva virgen, pimienta, sal

En una cacerola pon un poco de aceite de oliva, dora las costillas y resérvalas. En ese mismo aceite rehoga la cebolla y el ajo, y cuando estén listos, añade las tiras de pimiento; sofríe a fuego bajo hasta que las verduras se hayan pochado. Entonces añade la harina y remueve hasta que se disuelva y quede totalmente incorporada. Salpimenta ligeramente (cuidado porque las costillas ya están adobadas), añade el vino e incorpora las costillas al sofrito. Deshaz la pastilla de caldo en un poco de agua e incorpóralo; entonces cubre con agua, tapa y deja cocer a fuego bajo durante una hora, comprobando que las costillas quedan blandas; si es necesario, deja más tiempo hasta que la carne se ablande del todo. Entonces añade las patatas y termina de cocinar moviendo la cacerola de vez en cuando, unos 20 minutos, y comprueba que las patatas están muy tiernas. Si te gusta la salsa más espesa, saca unos trozos de patata y algo de caldo, aplástalas con un tenedor y devuélvelas a la cacerola. Sirve muy caliente.

Ya que este plato se compone de pocos ingredientes, lo fundamental es que la materia prima sea buena para que el resultado sea excelente. Esta receta es para 4 personas.



Se trata de un plato básico de nuestro recetario tradicional, perfecta como receta de fin de mes, bien como plato único o acompañada de una buena ensalada o verdura de primero.

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7.2.14

Cazuela marinera

Esta receta tan tradicional, donde lo importante es la materia prima y la amalgama de sabores marineros, tiene muchas cosas a favor, entre ellas, que es muy fácil y se hace en un periquete, concretamente en tres pasos, vamos, que se hace casi sola, siempre que tengamos los ingredientes organizados y preparados previamente. Además puede ser tan espléndida como queramos, siendo perfecta para una celebración o para una comida de fin de semana. Como curiosidad, yo he optado por un término medio y la cazuela para 4 personas me ha salido por unos 25 euros.


Cazuela marinera

400 gramos de pescado de roca, 400 gramos de almejas, 500 gramos de mejillones, 400 gramos de langostinos
1 calamar grande, cortado en anillas
1/2 pimiento rojo, 1/2 pimiento verde, 2 zanahorias, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 2 patatas grandes
2 cucharadas soperas de tomate frito
1 copa de vino blanco
Unas ramitas de perejil

Lava las almejas con agua fría y reserva; pon a hervir un vaso de agua en una cacerola pequeña, añade las almejas y cuando se abran, retíralas y resérvalas, guardando el agua de la cocción. En ese agua cuece los mejillones limpios y cuando se abran, retíralos y resérvalos, guardando de nuevo el agua de la cocción. En ese agua cuece un par de minutos los langostinos, cuando estén, retíralos y resérvalos, guardando el agua de la cocción. Ahora haz el sofrito con el aceite, el ajo y la cebolla picados, los pimientos cortados en juliana y las zanahorias en rodajitas. Deja que todo se ablande, unos 10 minutos; entonces incorpora el tomate frito y deja unos minutos más. Añade el vino blanco, las anillas del calamar, y el pescado; sazona. Deja cocer unos 10 minutos, y añade las patatas desgajadas, y deja cocer otros 15 minutos más. Comprueba que las patatas y los calamares ya se han ablandado lo suficiente, y si es así, añade los mejillones, las almejas y los langostinos. Deja cocer durante 5 minutos para que se acaben de integrar todos los sabores. Decora con perejil picado y sirve bien caliente.

Es muy importante elegir un pescado de carne fuerte para que no se desmigue durante la cocción. Son idóneos los pescados de roca como la gallineta, el congrio, el sargo o el cabracho, y también algún pescado de carne firme como el rape o el mero.



Con un buen aperitivo, la cazuela acompañada de un poco de pan tostado, y un buen postre, tienes una comida sabrosa y completa, para chuparse los dedos.

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