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23.11.15

Vieiras a la plancha con salsa de lima

Esta es un plato fusilado de mi admirado cocinero japonés Nobu, así, directamente. Me encantan las vieiras, su sabor a mar y su textura, y me encanta probarlas preparadas de diferentes maneras. Justo ahora en noviembre comienza la temporada hasta febrero, aunque desde hace tiempo se cultivan en bateas, por lo que son bastante fáciles de encontrar en cualquier momento del año. Cuando las compres, fíjate en que sean de buen tamaño, que estén gorditas y jugosas, y no secas por los bordes. Perfecto como cena súper ligera o aperitivo sofisticado, ya que en general no es algo que se coma muy habitualmente. Esta receta es para 2 personas.


Vieiras a la plancha con salsa de lima

8 - 10 vieiras
1/2 lima con piel, picada
1 diente de ajo, picado
1/4 de cebolla roja, picada
1 manojo de cilantro, picado
Aceite de oliva virgen
El zumo de 1/2 lima
Sal y pimienta

Prepara la salsa en un bol combinando la 1/2 lima picada, la cebolla, el ajo y el cilantro; añade el aceite, la sal y la pimienta, y reserva. Prepara una sartén a fuego alto con unas gotas de aceite, salpimienta las vieras previamente limpias y secas. Haz las vieiras a la plancha, unos 2 minutos por cada lado. Sirve de immediato con la salsa y el resto de aceite caliente de la sartén.

Este plato no tiene mayor complicación: primero se prepara la salsa, y después se pasan las vieiras por la plancha, ya que es una cuestión de minutos. Lo único con lo que hay que tener cuidado es con no pasarse en el tiempo de plancha, ya que se quedarían correosas y gomosas. Lo ideal es que queden tostadas y crujientes por fuera, y menos hechas por dentro para conseguir esa textura mantecosa tan característica de las vieiras.

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3.11.15

Patatas guisadas con níscalos

Puede que este plato no gane ningún concurso de belleza, pero es la demostración definitiva de cómo unas humildes patatas alcanzan el nivel de obra de arte cuando se combinan con unos fresquísimos níscalos en plena temporada. Se podría hacer con cualquiera de las variedades de setas que ahora mismo abundan en el mercado, pero lo cierto es que la textura mantecosa de los níscalos casa de maravilla con la patata. Esta receta es para 4 personas.


Patatas guisadas con níscalos

500 gramos de níscalos
4 patatas grandes
10 dientes de ajo, picados
1 hoja de laurel
Pimienta en grano
Aceite y sal
Cayena (opcional)

Lava los níscalos con agua fría, sécalos con papel de cocina, trocea en cuartos, y reserva. Pela las patatas y pela y pica los dientes de ajo, y reserva. En una cacerola calienta un poco de aceite, dora el ajo y añade unas bolas de pimienta, la hoja de laurel y la cayena al gusto (opcional). Da una vuelta y añade las patatas troceadas, da un par de vueltas y permite que se doren durante un par de minutos. Incorpora los níscalos y vuelve a mover. Salpimienta y cubre con agua. Cuece el conjunto hasta que la patata esté blanda y hayas obtenido una salsa espesa. Rectifica de sal. Sirve muy caliente.

Sencillísimo plato de otoño repleto de sabor, que realmente se hace solo. Es una receta contundente, perfecta como entrante o plato único, para entrar en calor en días tan destemplados como éstos.


Imposible no acompañar con un poco de pan, porque la salsa es espectacular...

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16.10.15

Verduras asadas con parmesano y aceite de trufa

El hecho de no tener tiempo para nada no justifica comer mal. Por eso, hoy os recomiendo esta receta sencilla y saludable, que funciona perfectamente como plato único para cenar, o como entrante o acompañamiento para compartir. No requiere ninguna habilidad y el horno lo hace solito, en cuestión de minutos. Yo he usado mis verduras preferidas pero se pueden incorporar muchas más como berenjenas, pimientos, etc.


Verduras asadas con parmesano y aceite de trufa

1 tomate grande y maduro
1/2 calabacín
1/2 cebolla roja
4 champiñones
1/2 manojo de espárragos verdes
1 diente de ajo, picado
Hierbas aromáticas secas, sal y pimienta
Aceite de oliva extra virgen
Queso parmesano rallado o en polvo
Aceite de trufa

Precalienta el horno a 200 grados. 
Lava, seca y corta las verduras y disponlas en una bandeja de horno previamente forrada de papel de plata. Espolvorea el ajo picado sobre el tomate, y las hierbas sobre todas las verduras. Vierte un poco de aceite sobre las verduras y salpimienta al gusto. Hornea durante unos 30 minutos o hasta que las verduras estén asadas. Saca la bandeja del horno, sirve las verduras en los platos, rocía con el aceite de trufa y espolvorea con el queso parmesano. Sirve inmediatamente.

Se trata de una forma estupenda de comer verduras, ya que asarlas en el horno, los jugos y sabores se concentran, logrando un interior tierno y jugoso y un exterior crujiente y tostado.


Ni que decir tiene que el queso parmesano y el aceite de trufa le aportan el toque diferente y sofisticado para convertir un sencillo plato de verduras en una auténtica delicia.

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17.3.15

Hummus de coliflor y pimentón

Soy una enamorada del hummus de garbanzos pero precisamente porque me gusta tanto, creo que es estupendo poder hacer diferentes versiones con diferentes ingredientes, y experimentar un poco en la cocina. Y dicho esto, reconozco que como de costumbre, fruto del impulso, compré una coliflor enorme, y ya llevaba un par de días en la nevera, que yo nunca encontraba el momento ni las ganas de prepararla. Hasta que me enfrenté con la dura realidad de que no me apetecía nada el rollo coliflor con bechamel y queso (sí, buenísimo, pero super engordante, y anticipando lo que no tardando se nos vendrá encima, no quiero adelantar disgustos), por lo que se me ocurrió hacer este hummus, sanísimo y delicioso.


Hummus de coliflor y pimentón

1 cabeza de coliflor de tamaño mediano, partida en flores
Aceite de oliva
1 diente de ajo
1 cucharadita de pimentón
2 cucharaditas de zumo de limón
Sal y pimienta
Para decorar, semillas de sésamo tostadas, aceite de oliva y cilantro

Precalienta el horno a 200 grados y forra con papel de horno una bandeja de horno. Pon las flores de coliflor en la bandeja y aliña con aceite, sal, pimienta y pimentón. Hornea durante 40 minutos, moviendo a la mitad del tiempo. Saca del horno y deja enfriar. Combina la coliflor con el ajo, y el zumo de limón en el vaso de la batidora y procesa hasta obtener una crema. Añade el aceite de oliva sobrante en la bandeja y vuelve a batir. Sirve con un hilo de aceite, las semillas de sésamo tostadas y el cilantro.

Prueba a añadir cualquiera de estos ingredientes a la mezcla en la batidora para improvisar nuevos sabores: tomates secos, albahaca fresca, orégano, tomillo, pimientos asados, cayena, curry, comino, etc.


Sirve acompañado de unas aceitunas Kalamata, de pan pita o de verduras cortadas en bastones.

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17.2.15

Ensalada de langosta con vinagreta de granada

La langosta siempre es una buena idea y por supuesto un lujo, y más aún si se combina con cítricos ahora que estamos en su mejor momento. Partiendo de esta premisa, y quizás por tener aún las comilonas navideñas tan presentes, he sentido la tremenda necesidad de hacer una ensalada sana y refrescante, pero fuera de lo común. Cada bocado es una celebración de texturas, sabores y colores, y la vinagreta de granada y los pistachos son la guinda del pastel. Esta receta es para 4 personas.


Ensalada de langosta con vinagreta de granada

1 cola de langosta cocida y pelada de 400 gramos
1 pomelo rosa mediano, pelado y segmentado
1 naranja navel mediana, pelada y segmentada

4 rábanos, cortados en rodajas finas
1 cebolleta, cortada en rodajas finas
2 cucharadas de pistachos triturados
Microverdes y germinados
Vinagreta de granada: 1 granada (1/2 en granos y la otra ½ en zumo), 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 cucharada de vinagre de módena, sal y bolitas de pimienta rosa

Prepara la vinagreta cortando la granada por la mitad, desgranando una mitad y extrayendo el zumo de la mitad restante. En un bol, mezcla la sal con el vinagre hasta su disolución. Añade el zumo de la media granada y, poco a poco, el aceite hasta su integración total. Rectifica de sal y añade las bolitas de pimienta y los granos de granada. Reserva. En cada plato forma un lecho de microverdes y germinados como fondo. Después dispón los segmentos de pomelo y naranja. A continuación las rodajitas de rábanos y los aritos de cebolleta. Espolvorea con los pistachos. Corta la cola de langosta en rodajas y disponlas en la ensalada. Por último vierte la vinagreta de granada con los granos sobre la ensalada.

Brillante, fresca y llena de sabor, es una ensalada simplemente perfecta, cuyo secreto como siempre es una buena materia prima.


Esta misma receta se puede abaratar sustituyendo la langosta por langostinos, vieiras, cigalitas, cangrejo, o cualquier otro marisco que os guste.

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22.12.14

Zamburiñas con salsa Ponzu

La zamburiña es un marisco que, aunque emparentada con la vieira, laostra y la almeja, a mí me parece que está quizá algo infravalorada, pero lo cierto es que es muy versátil en la cocina y en estas fechas suelen tener bastante protagonismo en la mesa. Lo normal es cocinarlas poco o nada (ceviches, carpaccios), para que su carne resulte tierna, pero sobre todo se hacen a la plancha, dorándolas ligeramente por fuera y procurando que el interior permanezca translúcido.



Zamburiñas con salsa Ponzu

12 zamburiñas grandes
2 cucharadas de aceite de oliva
6 cucharadas de salsa Ponzu
1 cucharadita de jengibre en polvo
2 cucharaditas de cebollino fresco, picado

Lava las zamburiñas, quítales y desecha el coral, y sécalas cuidadosamente con papel de cocina; reserva. Calienta el aceite en una sartén a fuego medio-alto, y soasa las vieiras hasta que se doren, unos 2 o 3 minutos por cada lado. Retira las zamburiñas de la sartén. Añade la salsa ponzu a la sartén, remueve para que no se pegue y reduce el líquido hasta que se espese, entre 1 y 2 minutos. Devuelve las zamburiñas a la sartén. Añade el jengibre y da un par de vueltas a las zamburiñas en la salsa. Añade un poco de cebollino justo antes de retirar la sartén del fuego. Dispón las zamburiñas en el plato de presentación y corónalas con unas gotas de la salsa. Espolvorea con el cebollino picado restante y sirve inmediatamente.

La salsa Ponzu tiene una base cítrica de limón o de lima, y se utiliza comúnmente en la cocina japonesa, en platos de pescado o marisco, ya que ayuda a potenciar su sabor. Esta salsa es fácil de encontrar en cualquier super asiático.


La clave de esta receta está en comprar las mayores y más frescas zamburiñas que podáis encontrar; en mí caso solo encontré estas pequeñas y el plato quedó un tanto deslucido… Como comprobaréis, el resultado es un plato con sabor a mar y un perfecto equilibrio entre toques ácidos, salados y dulces.

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16.12.14

Timbales de salmón ahumado

Sencillísimos y rápidos de hacer, estos elegantes timbales de salmón ahumado rellenos de mousse de salmón, queso crema y alcaparras, son el perfecto entrante para una comida o cena festiva. Aunque no lo parezca, estos timbales son bastante contundentes, por lo que uno por persona es suficiente como primer plato o entrante, acompañado de pan tostado o algún tipo de galleta salada. Esta receta es para 4 timbales.


Timbales de salmón ahumado

200 gramos de salmón ahumado, en lonchas finas
60 mililitros de mayonesa
120 gramos de queso crema
1 cucharada de alcaparras, lavadas, escurridas y picadas
1 cucharada de cebolla roja, picada
2 cucharaditas de zumo de limón
1 cucharadita de tabasco
120 gramos de salmón ahumado, cortado en trocitos, toscamente
1 cucharada de cebollino picado
Para decorar: 1 cucharada de huevas de lumpo, brotes verdes y rodajas de limón

Prepara los moldes forrándolos con papel film, y cubriéndolos con las lonchas de salmón, de forma que sobresalgan por los lados, ya que será lo que nos permita cerrar por debajo los timbales; reserva. En la minipimer mezcla la mayonesa, el queso crema, las alcaparras, la cebolla, el zumo de limón, el tabasco y el salmón cortado durante unos segundos, hasta obtener una crema tipo mousse, sin llegar a licuar en exceso. Añade el cebollino picado y mezcla. Rellena los moldes con la mousse y cierra con los laterales de salmón. Cierra los paquetitos con el papel film y refrigera al menos durante 2 horas, dentro de los moldes. Extrae los paquetitos de los moldes, quita con cuidado el papel film y dispón los timbales en el plato de presentación. Decóralos con cebollino picado y huevas. Decora los platos con brotes verdes y rodajas de limón.

La máxima ventaja de esta receta es que puedes prepararla el día anterior y ahorrarte el estrés de última hora, sin necesidad de horno, cocción o manchar la cocina.


También puedes hacerlos en versión mini, usando por ejemplo un molde para mini cupcakes, y en cuestión de minutos tendrás resuelto un estiloso aperitivo.

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21.10.14

Risotto de calabaza y boletus

Siempre tuve la idea de que el risotto debía ser un plato complicadísimo de hacer, más que nada, porque salvo uno que comí en Milán hace mil años y que seguramente he idealizado en mi memoria, todos los que he comido hasta ahora eran más bien malos. Por eso cuando el otro día me decidí a probar a hacer un risotto en casa, era bastante escéptica con el resultado. Pero, ¡oh, sorpresa!, es uno de los platos más sencillos y rápidos de hacer del mundo. Esta receta es para 6 personas.



Risotto de calabaza y boletus

250 gramos de arroz arborio o arroz bomba
1 cebolla, picada
1 diente de ajo, picado
400 gramos de calabaza, cortada en dados pequeños
2 ó 3 boletus, cortados en dados pequeños
1/2 vaso de vino blanco
Hebras de azafrán
1,5 litros de caldo de verduras casero, hecho con 1 cebolla, 2 zanahorias, 1 puerro, 1 nabo y 1 ramita de apio
50 gramos de mantequilla
80 gramos de queso parmesano rallado

Empieza calentando el caldo en un cacito, y manténlo caliente durante toda la preparación de la receta. En una cacerola grande pon un poco de aceite de oliva y pocha el ajo y después la cebolla hasta que esté transparente, entonces añade los dados de calabaza y de setas, y rehoga todo durante 5 minutos. Añade el arroz, el vino y las hebras de azafrán, y da un par de vueltas hasta que se evapore el vino. Comienza a añadir un poco de caldo caliente poco a poco y sin parar de remover; continúa añadiendo caldo poco a poco cuando veas que ya no va quedando casi líquido, hasta completar los 20-25 minutos que tarda la cocción del arroz. Cuando vaya a terminar la cocción prueba para comprobar el punto del arroz y rectificar de sal. Una vez listo, retira del fuego y añade la mantequilla y el queso parmesano rallado, da un par de vueltas hasta que la mantequilla y el queso se fundan y todo quede perfectamente incorporado. Sirve inmediatamente.

Dos cosas fundamentales para que este risotto salga de rechupete: primero, que el caldo de verduras sea casero y que cuando lo usemos esté caliente; y la segunda, que el arroz sea de buena calidad y lo comamos en su punto adecuado.


Me encanta esta mezcla de sabores tan otoñales de calabaza y setas, pero este es un plato que admite mil y una combinaciones tanto de verduras, hortalizas, pescados, o mariscos, y distintas variedades de quesos.

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14.10.14

Rollitos vietnamitas fritos

Este verano durante mis vacaciones me compré un estupendo libro de platos típicos del sudeste asiático, y en cuanto he tenido ocasión me he puesto manos a la obra con una de las recetas más normalitas pero que sin duda en mi casa triunfa. Está claro que ya no hay que recorrer miles de kilómetros para degustar unos exquisitos rollitos vietnamitas, porque por suerte todos los ingredientes los tenemos al alcance de la mano en cualquier súper asiático, de los que me declaro fan absoluta. Esta receta es para 8 rollitos.



Rollitos vietnamitas fritos

8 obleas de papel de arroz
Aceite de oliva o vegetal para freír
Para el relleno: 2 chalotas picadas, 1 diente de ajo picado, 125 gramos de carne de cerdo sin grasa, 250 gramos de gambas, 125 gramos de carne de cangrejo o surimi, 1 ajete, 50 gramos de brotes germinados, 4 cucharaditas de salsa de pescado, pimienta negra molida
Para acompañar: 8 hojas de lechuga, hojas de menta, cilantro
Para la salsa: 2 cucharadas de salsa de pescado, 2 cucharadas de agua caliente, 1/2 cucharadita de piel de lima rallada, 2 cucharadas de zumo de lima, 2 cucharadas de vinagre de arroz, 1/2 cucharadita de azúcar, 1 guindilla roja cortada en rodajas

Prepara el relleno empezando por pochar el ajo y las chalotas en una sartén. Mientras tanto, corta con cuchillo la carne de cerdo y las gambas, y añádelas la sartén; incorpora la salsa de pescado y la pimienta molida, y cuando esté todo hecho, y espera que se enfríe, y añádele la carne de cangrejo y los brotes de germinados, y reserva. Llena de agua caliente un bol grande y remoja durante unos segundos las obleas, disponiéndolas sobre un trapo limpio con cuidado de que queden estiradas, sin arrugas. Entonces rellena cada oblea con 2 cucharaditas de la mezcla y con las manos húmedas enrolla dándoles forma de cigarrillo, muy apretaditos, y ciérralos por los laterales. Reserva con cuidado de que no se toquen entre sí. Prepara la salsa mezclando en un bol todos los ingredientes, y reserva. Calienta aceite en una sartén y fríe primero 4 rollitos y luego los otros 4 hasta que estén dorados por todos los lados. Saca de la sartén, quítales el aceite sobrante con ayuda de papel de cocina y sirve los rollitos calientes, con el acompañamiento de la lechuga, la menta y el cilantro, y la salsa.

No os aconsejo prescindir del verde ya que la frescura de la lechuga, y el sabor intenso de la menta y el cilantro son el contrapunto perfecto a estos fritos con potente sabor, que como sabéis se enrollan en las hojas de lechuga con las hierbas aromáticas dentro.


Creo que es importante anotar que la salsa de pescado es la base de multitud de platos del sudeste asiático, y se mezcla libremente con cerdo, pollo, u otros ingredientes a priori no muy compatibles, dando como resultado una mezcla deliciosa de poderosísimos sabores.

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7.10.14

Ensalada tailandesa de pomelo rosa y cigalitas

Llevo todo el verano queriendo publicar esta ensalada que he hecho estos pasados meses en multitud de ocasiones y con cualquier variedad de marisco según disponibilidad y presupuesto (langostinos, gambas, gambones, carabineros, etc.), pero cada vez que iba hacerle las fotos, algo pasaba, y esta vez, lo he conseguido, justo in extremis, en este veranillo de San Miguel en que aún apetecen platos frescos y ligeros. Esta receta es para 2 personas, y las cantidades de los ingredientes son un poco a ojímetro y sobre todo, a gusto del consumidor.



Ensalada tailandesa de pomelo rosa y cigalitas

1/3 de paquete de fideos vermicelli de arroz
8 cigalitas, peladas y limpias
2 chalotas, 1 diente de ajo, escamas de chiles rojos secos
1 pomelo rosa grande, con los segmentos pelados y limpios de pieles
3 cucharadas de cacahuetes, triturados en el mortero
Para la salsa: 1 cucharada de salsa de pescado, 2 cucharadas de zumo de lima, 1 cucharada de azúcar morena
Cilantro fresco

Prepara los fideos siguiendo las indicaciones del paquete, y reserva en el bol o fuente en la que vayas a servir la ensalada. Pela el pomelo y separa cuidadosamente los segmentos, quitándoles la piel, y reserva. En un wok o en una sartén calienta un poco de aceite y frie las chalotas y después el ajo hasta que se doren; añade el chile y saltea las cigalitas un par de minutos, y añade a la ensaladera. Espolvorea los cacahuetes machacados. Incorpora los segmentos de pomelo. Prepara la salsa en un bol y añade a la ensalada. Mezcla todo con los manos, con cuidado de no romper el pomelo. Por último, adereza con el cilantro fresco. Sirve inmediatamente para que las cigalitas estén aún templadas.

Potentísima combinación de sabores, ésta es la ensalada tailandesa por antonomasia, y aunque su pomelo autóctono no se parece demasiado al nuestro ni por tamaño ni por sabor, esta es una versión bastante digna del original.


Deliciosa, sana y refrescante, no se me ocurre mejor forma de poner el punto y final definitivo a la temporada de calor, para, en breve, meternos de lleno en un otoño cálido y hogareño.

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8.9.14

Pastel de salmón y espárragos con salsa holandesa

El salmón es un pescado que me aburre soberanamente, y lo digo así, sin rodeos ni paños calientes. O sea que cuando este verano llegó el momento de hacer mi tradicional descongelado y limpieza de congelador, me encontré, allá por los fondos más profundos, medio kilo de salmón congelado al que tenía que dar salida en breve sí o sí; por lo tanto pensé en qué podía hacer con él para darle gracia, y este ha sido el resultado. También tengo que decir que me pirran los pasteles o budines de pescado en cualquiera de sus formas y variantes, ya sean de cabracho, de merluza, de marisco, etc., y que éste de salmón ha resultado francamente delicioso. Es perfecto como entrante ligero y fresco, muy apetecible para estos días de calor que aún tenemos por delante. Yo lo he acompañado de salsa holandesa, pero también resulta riquísimo con mayonesa, salsa rosa o tártara. Esta receta es para 6-8 personas.



Pastel de salmón y espárragos con salsa holandesa

1 manojo de espárragos verdes
500 gramos de salmón fresco
1 puerro
1/2 cebolla roja
6 cucharadas de salsa de tomate
4 huevos
250 mililitros de nata para cocinar
Pimienta, sal, aceite de oliva, pan rallado
4 cucharadas de vino blanco, 1 cucharada de vinagre de vino blanco, 1 cucharada de agua
6 granos de pimienta negra, molidos
2 yemas de huevo
100 gramos de mantequilla fría
50 mililitros de creme fraiche
Sal y pimienta
1 cucharada de zumo de limón, 1 cucharadita de cayena en polvo y 2 cucharadas de cebollino picado

Pon a hervir agua con sal y escalda los espárragos unos minutos, reservando las puntas. Escúrrelos y córtalos en tres trozos y reserva. Pica la cebolla y el puerro y póchalos en un poco de aceite. Mientras tanto corta el salmón en dados, con cuidado de quitar espinas y piel. Una vez pochados el puerro y la cebolla, añade el salmón salpimentado. Aparte, en un bol bate los huevos, la nata, la mezcla del puerro, la cebolla y el salmón, y la salsa de tomate y tritura con la minipimer; corrige la sal si es necesario. Unta un molde con aceite y espolvoréalo con pan rallado. Vierte la mitad de la mezcla triturada en el molde, dispón los trocitos de espárragos, vierte el resto de la mezcla, y espolvorea la superficie con pan rallado. Precalienta el horno a 180 grados, y en una fuente en la que quepa el molde del pastel pon dos dedos de agua e introdúcela en el horno durante una hora; comprueba si está listo pinchando con un palillo, que tiene que salir limpio y seco. Deja templar en el molde y reserva. Haz a la plancha las puntas de espárragos con un poco de aceite y sal, y reserva. Para hacer la salsa pon en una cacerola el vino, el vinagre, el agua y la pimienta molida, lleva a ebullición y reduce hasta obtener dos cucharadas de líquido, y deja enfriar. En una cacerola pequeña mezcla las yemas y el líquido. Coloca esta cacerola pequeña sobre otra mayor al baño maría y sigue batiendo. Añade la mantequilla en tres veces sin dejar de batir, hasta conseguir una salsa cremosa. Retira la cacerola pequeña del calor, salpimienta, incorpora la creme fraiche, el cebollino, el zumo de limón y la cayena en polvo. Una vez templado el pastel, sácalo con cuidado del molde, y acompáñalo con la salsa holandesa templada junto con las puntas de los espárragos.


Facilísimo y rápido de preparar, se puede dejar hecho con antelación (hasta un par de días antes), y en el último momento sólo tendrás que desmoldarlo y decorarlo a tu gusto.

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15.7.14

Carpaccio de calabacín

Para quienes no tienen mucho tiempo pero sí muchas ganas de disfrutar, esta es una receta muy tontorrona que resulta un original entrante, aperitivo o guarnición para estos días de calor. Con muy pocos ingredientes, este carpaccio de calabacín de temporada es una delicia ligera y refrescante, sin ninguna dificultad de preparación.



Carpaccio de calabacín

Calabacines
Zumo de limón
Aceite de oliva virgen extra
Pimienta molida, sal en escamas
Queso parmesano, rallado

Lava y seca los calabacines. Con ayuda de una mandolina o de un pelador corta a lo largo láminas muy finas, desechando la primera loncha de piel verde y la parte central donde están las pepitas. Introduce las láminas en un tupper y adereza a tu gusto con bastante aceite, el zumo de limón, la pimienta y la sal. Cierra el contenedor y deja marinar durante 1 hora en la nevera, agitando el tupper de cuando en cuando para que todas las láminas se impregnen. Pasado ese tiempo, dispón las láminas en una fuente y salpimienta al gusto, aliña con el aceite de la marinada, y espolvorea el queso rallado por encima.


Aprovecha la temporada natural del calabacín, porque aunque es una hortaliza que podemos encontrar en el mercado durante todo el año, los ejemplares con más sabor son los que se recogen entre julio y septiembre.

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6.5.14

Ensalada de pamplinas con fresas, queso fresco, piñones y vinagreta de fresas

Voy a partir de la premisa de que no todo el mundo sabe lo que son las pamplinas, porque yo misma no lo he sabido hasta hace sólo dos primaveras. También conocidas como corujas, borujas, morujas, y una larguísima lista de nombres acabados en "uja" según la zona, las también llamadas pamplinas (que es el nombre que a mí me gusta), son una auténtica delicatessen para confeccionar originales y delicadas ensaladas. Son unas plantitas acuáticas con hojas de color verde brillante, como berros diminutos, que crecen de forma salvaje y espontánea formando verdaderas mantas en las orillas de arroyos de aguas limpias de la sierra, desde principios de primavera hasta inicios del verano. Aparte de la multitud de beneficios para la salud que se le atribuyen, las pamplinas tienen un particular sabor fresco y jugoso, que combina a la perfección con innumerables ingredientes y aderezos. Solas o en compañía de otros, son sencillamente un manjar, muy apreciado gastronómicamente.



Ensalada de pamplinas con fresas, queso fresco, piñones y vinagreta de fresas

150 gramos de pamplinas, frescas y limpias
16 fresas, limpias y cortadas
Queso fresco de cabra, rallado
Un puñado de piñones
Para la vinagreta: 6 fresas trituradas, 2 cucharadas de vinagre balsámico, 4 cucharadas de aceite de oliva virgen, sal y pimienta

En un bol mediano prepara la vinagreta mezclando las fresas trituradas, el vinagre, el aceite, la sal y la pimienta hasta emulsionar por completo. En una ensaladera para 4 personas acomoda las pamplinas, y sobre ellas distribuye los trozos de fresas, el queso fresco de cabra rallado y los piñones. Adereza con la vinagreta de fresas.

Es muy importante limpiar exhaustivamente las pamplinas en agua abundante, eliminando con cuidado restos de otras plantas y cortando sus largas raíces acuáticas.


Aunque no es fácil, a veces en temporada se encuentran ensaladas de pamplinas en algunas cartas de restaurantes; la única pega es que suelen ser muy caras, supongo que por el gran trabajo que tienen de limpieza, pero realmente merece la pena el esfuerzo porque son una delicia.

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4.3.14

Alcachofas guisadas con almejas

Este es un plato muy sencillo para 2 personas, que no tiene ningún misterio más que el hecho de contener dos ingredientes que deben ser de muy buena calidad para que la combinación de sabores resulte sorprendente. Estamos en plena temporada de alcachofas, están en su mejor momento y hay que aprovechar su calidad y su precio. En cuanto a las almejas, más vale pocas y buenas.


Alcachofas guisadas con almejas

6 alcachofas
300 gramos de almejas
2 dientes de ajo, picados
1 guindilla cayena
Perejil fresco, picado
300 mililitros de caldo o fumet de pescado
1 cucharada rasa de harina
3 cucharadas de vino blanco
Aceite de oliva virgen extra

Pela las alcachofas, córtalas en mitades e introdúcelas, según las vayas pelando, en un bol con agua fría y un chorro de limón. Cuécelas en agua con sal y tapadas hasta que estén tiernas, unos 10-15 minutos, y reserva. En una cacerola rehoga el ajo picado y la cayena en un poco de aceite. Antes de que el ajo empiece a dorarse, añade la harina y revuelve con una cuchara de madera.
 Vierte el vino blanco y reduce. Añade el caldo de pescado y dejar arrancar un hervor. Agrega un poco de perejil antes de añadir las almejas. Incorpora las almejas y manténlas en el fuego hasta que se abran, y entonces sácalas y reserva. Introduce en la salsa las alcachofas y deja que hierva suavemente unos minutos para que se calienten. 
 Añade las almejas, da unas vueltas con cuidado de no machacar las alcachofas, espolvorea con un poco más de perejil picado, y una vez servidos los platos, riega con un chorro de aceite de oliva virgen extra. Sirve inmediatamente.

Como véis, se trata de un entrante rápido y sano, idóneo para cualquier comida de diario. Es fundamental el chorro de aceite final, que le da mucha vidilla al conjunto.



Por cierto, ¿también a vosotros os encanta ese gustillo dulce que tiene el agua cuando comes alcachofas? He leído que las hojas de las alcachofas contienen cynarina, una sustancia que inhibe temporalmente la sensación dulce de nuestras papilas gustativas. Así, si después de comer alcachofas se bebe agua, ésta limpia la superficie de las papilas y la percepción del dulce vuelve a funcionar de forma brusca, y es esa rapidez de contraste lo que proporciona una sensación de dulzor a pesar de no haber una sustancia que lo estimule. Al parecer esta es la razón de que sea muy difícil maridar alcachofas con vino, y los expertos recomienden comerlas con cerveza. Yo desde luego pienso seguir comiéndolas con agua, lo hago desde pequeña, y me sigue encantando ese sabor dulzón.
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