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13.1.15

Sopa Minestrone

Para estos fríos que pillan a traición, nada mejor que una contundente y sabrosa sopa, repleta de verduras, y enriquecida con legumbres y pasta. Nutritiva y completísima receta que funciona a la perfección como plato único, acompañado de unas tostadas de pan. Esta receta es para 6 personas


Sopa Minestrone

3 cucharadas de aceite de oliva
1 diente de ajo, picado
2 lonchas gruesas de panceta, cortadas en daditos
1 cebolla mediana, picada
3 zanahorias, peladas y cortadas en dados pequeños
2 ramas de apio, cortada en dados pequeños
3 patatas medianas, peladas y cortadas en dados pequeños
1 hoja de laurel
1/2 de cabeza de repollo, descorazonada y cortada
1 lata de unos 450 gramos de tomates pelados y cortados, o 60 mililitros de concentrado o pasta de tomate
3 ramitas de perejil
Entre 1,5 o 2 litros de caldo de verduras o de pollo
1 lata de unos 300 gramos de judias blancas, cocidas y escurridas
50 gramos de pasta corta
Queso parmesano rallado

Calienta el aceite de oliva en una cacerola grande, a fuego medio. Añade el ajo y la panceta, y fríe hasta dorar ligeramente. Añade la cebolla, las zanahorias, el apio, las patatas y la hoja de laurel. Tapa y baja el fuego a medio-bajo, pochando las verduras hasta que se empiecen a ablandar. Mueve ocasionalmente. Cuando las verduras estén blandas, añade el repollo. Tapa y pocha otros 5 minutos o hasta que el repollo esté blando. Quita la tapa a la cacerola y sube el fuego a medio-alto. Incorpora los tomates y cocina hasta que adquieran un color anaranjado (si se usa pasta de tomate, cuidado que no se queme). Añade el perejil y el caldo o el agua. Lleva a ebullición, tapa, y baja el fuego. Cuece a fuego lento 25 minutos, entonces añade las judías. Lleva a ebullición de nuevo y añade la pasta. Rectifica de sal. Tapa y cuece otros 10 minutos o hasta que la pasta esté hecha. Retira la hoja de laurel. Sirve muy caliente, con el queso parmesano rallado, un chorrito de aceite de oliva extra virgen, pimienta recién molida y unas hojas de albahaca fresca.

Esta receta me encanta porque, aparte de ser deliciosa, es perfecta para acabar con esos trocitos de queso parmesano que terminan quedando por los siglos de los siglos en la nevera, con los últimos gramos de pasta que siempre rondan por la despensa, y con cualquier verdura, ya que admite múltiples combinaciones.

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11.3.14

Lasaña boloñesa a los tres quesos

Antes que nada y para que nadie se sienta decepcionado, quiero advertir que esta lasaña NO LLEVA BESAMEL. Ya sé que en nuestro país, aparte de que lo normal es que las lasañas que se comen por ahí sean bastante malas, también lo normal es que naden en una especie de sopa de besamel que a mi personalmente me da mucho asco. Por tanto, yo he seguido la receta italo-americana que es la que se hace en mi casa de siempre y es la que a mí me gusta, es decir, pasta, carne, tomate, albahaca y quesos. Punto. Nada de besamel. Con esta receta salen 6 raciones generosas.


Lasaña boloñesa a los tres quesos

225 gramos de pasta de lasaña
450 gramos de queso ricotta
225 gramos de queso mozarella, rallado
75 gramos de queso parmesano, rallado
450 gramos de carne de ternera, picada
700 gramos de tomates enlatados
170 gramos de concentrado de tomate, en pasta
1 cebolla, picada
2 dientes de ajo, picados
Albahaca fresca, picada
Aceite de oliva, sal, 1 cucharadita de azúcar

En una cacerola grande pon un poco de aceite y cuando esté caliente pocha la cebolla y dora el ajo. Añade la carne picada y dora, desmenuzándola con una cuchara de palo. Cuando esté lista, añade el tomate enlatado, la pasta de tomate, la albahaca picada, y el azúcar. Deja cocinar destapado a fuego muy bajo, removiendo de vez en cuando, hasta que el resultado sea una salsa boloñesa, aproximadamente durante 1 hora. Prueba, rectifica de sal y reserva. Mientras tanto, cuece la pasta siguiendo las instrucciones del envase. Precalienta el horno a 160 grados. En una fuente para horno dispón 3 o 4 capas en el siguiente orden: pasta, ricotta, salsa boloñesa, mozarella y parmesano. Asegúrate de terminar la lasaña con la capa de parmesano. Hornea durante 45 minutos y sirve inmediatamente.

Creo que la lasaña tiene fama inmerecida de trabajosa y complicada, pero lo cierto es que salvo la preparación de la boloñesa, que lo único que requiere es tiempo supervisado y fuego lento, el resto se hace en un momento, y sólo es una cuestión de horneado. Eso sí, como siempre en recetas sencillas como esta, lo importante es la calidad de la materia prima: buena carne, quesos y albahaca frescos, y productos envasados de primeras marcas, a ser posibles, italianas.


Sinceramente, está tan buena que dudo que os sobre nada, pero si es así, puedes congelarla perfectamente cortándola en raciones y envolviéndolas en papel de plata. Sólo tendrás que calentar el horno y meter las raciones durante unos 20 minutos a 180 grados para volver a tener una excelente lasaña en perfectas condiciones.
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