2.12.14

Londres para "foodies"

Esto de la escapada pre-navideña se está convirtiendo en un hábito y en esta ocasión la ciudad elegida ha sido Londres. En buena compañía y sin ver una gota de lluvia en cuatro días, allá nos lanzamos a patearnos de la mañana a la noche las calles de una ciudad que aunque se haya visitado en anteriores ocasiones, nunca deja de sorprender. El otoño le sienta bien a la ciudad, que de día luce todos los posibles colores de la estación en parques y jardines, y de noche se ilumina para hacernos sentir el gusanillo de la ya próxima Navidad en todos los escaparates y decoraciones que engalanan la ciudad. Y como para mí no sería un viaje completo si no incluyese un periplo gastronómico, previamente habíamos preparado nuestro itinerario con esmero y cariño. Atrás quedaron los tiempos en que la escena gastronómica de Londres dejaba bastante que desear. Hoy en día la capital británica es reconocida como uno de los mejores destinos del mundo para "foodies", desde restaurantes galardonados con estrellas Michelín, hasta humildes puestos callejeros, pasando por una miríada de restaurantes de las más diversas especialidades y etnias. Además es una de las ciudades del mundo en la que hay un mayor número de mercados de comida internacional por metro cuadrado, o un sinfín de pequeñas tiendas de productos locales orgánicos en cada esquina. Obviamente en una ciudad tan viva como esta, cada día se abren nuevas direcciones interesantes y a distancia es difícil estar al día, pero por si tenéis planeado un viaje próximo, os propongo una mini-guía gourmet actualizada y testada de mis últimos descubrimientos o re-descubrimientos. Por supuesto la gracia de estas recomendaciones es que se trata de sitios económicos o cuando menos asequibles, porque todos sabemos comer bien gastándonos una pasta, pero lo difícil es hacerlo gastando poco, lo cual en esta ciudad es difícil pero no imposible.

Supermercado Whole Foods. Cadena de supermercados de alimentos naturales y orgánicos, de origen norteamericano, con tiendas también en el Reino Unido. Tienen absolutamente de todo, y además una sección de comida para llevar muy apetecible. Varias direcciones.

Harrod’s Food Hall. Sólo dar un paseo entre sus expositores y vitrinas ya es capaz de hacer la boca agua a cualquiera. No es barato, pero aunque no se compre nada, es un placer para los sentidos. 87-135 Brompton Road (Knightsbridge).

Delicatessen "take-away" Ottolenghi. Propiedad de un chef israelí, sus tiendas con comida para llevar tienen sus raíces en la cocina de Oriente Medio que consigue fusionar con la cocina mediterránea y asiática, dando lugar a una variedad de platos vibrantes, sanos y deliciosos. Los postres son tan ricos como estéticos. En la ciudad hay varias direcciones, entre ellas 63 Ledbury Road (Notting Hill). En una versión más económica L’Eto, en varias direcciones, entre ellas 149 King’s Road (Chelsea), tiene buenas y variadas ensaladas, sándwiches recién hechos, tartas y postres a precios más asequibles, eso sí, no tan exóticos.

Restaurante Nopi. Convenientemntemente ubicado en el Soho, Nopi es el restaurante del chef israelí Ottolenghi, (con el mismo espítiru y filosofía de sus delicatessens con comida para llevar), que para mí ha sido el descubrimiento del viaje, por distinto y especial. Tiene dos zonas: arriba, para comidas más formales; y abajo, con dos mesas comunales frente a la cocina abierta, donde yo comí y caí rendida ante sólo 2 platos que me transportaron directamente al cielo. Imprescindible reservar. 21-22 Warwick Street (Soho).

Café, panadería/pastelería y tienda gourmet Albion en el edificio del moderno hotel The Boundary, en Shoreditch, el barrio hipster por excelencia. Ya el nombre del local nos hace adivinar que los productos van a ser obviamente ingleses. Está abierto todo el día para desayunar, comer, picar o cenar. El ambiente y la decoración están cuidadísimos, como no podía ser de otra manera, siendo uno de los propietarios el diseñador Sir Terence Conran. 2-4 Boundary Street, (Shoreditch).

Carnicería Allens. En el elegante barrio de Mayfair, en una pintoresca calle de tiendecitas independientes y junto a un precioso jardín, esta carnicería de estilo victoriano que lleva abierta 120 años, es toda una institución en la ciudad. Aunque posiblemente no compres nada, es una delicia de tienda, que además tiene la curiosidad de que imparte clases de carnicería. 117 Mount Street (Mayfair)

Quesería Androuet. El paraíso de los amantes del queso. Una coqueta tienda con gran variedad de quesos locales e internacionales. 107b Commercial Street, Old Spitalfields Market.

Productos British en supermercados Sainsbury y Marks & Spencer Food, para compras básicas y no tan básicas como té, scones, mermeladas, curds, curries, quesos, etc.. Varias direcciones.

Mercado tradicional Borough Market. A la sombra de un gran puente por el que pasan las vías del tren, en la ribera sur del Támesis, este mercado de productos frescos, el más antiguo de Londres y templo de peregrinación de cualquier amante de la comida, es una sucesión de puestos de todo tipo de alimentos, rodeado por pubs, tiendas y restaurantes. Lo más divertido es comprarse alguna de las exquisiteces que se venden en la variedad de puestos y comer directamente en las zonas cubiertas habilitadas en el mercado, o si el tiempo acompaña, hacer un improvisado picnic en el cercano jardín de la catedral de Southwark con cualquiera de las deliciosas comidas callejeras que se venden en el vecino Green Market. 8 Southwark Street (Southbank).

Para tomar el té (y aquí es difícil que sea barato, si queremos experimentar la quintaesencia del "afternoon high tea") he elegido dos lugares en absoluto tradicionales para una costumbre tan arraigada y sacrosanta: el ultra moderno y surrealista Sketch, si estás dispuesto a gastar las 39 libras que cuesta y desde luego vale (9 Counduit Street, Mayfair), y el salón de té de la Saatchi Gallery, Gallery Mess Café, que por la mitad de precio ofrece un experiencia exquisita en un entorno moderno con el gustazo de poder disfrutar de obras de arte colgadas de sus paredes y de un jardín muy apetecible en verano (The Duke of York’s Square, King’s Road, Chelsea).

La tienda gourmet/café con clases de cocina en vivo Recipease, otra nueva apuesta del genial Jamie Oliver, y un placer para la vista, el olfato y el gusto. 92-94. Notting Hill Gate (Notting Hill).

Para una comida rápida elijo sin duda la cadena de restaurantes japoneses y "noodle bar" Wagamama, en el que siempre pido el "super spicy chilli chicken ramen" y un zumo recién hecho de frutas y verduras. Para mí es una cita sentimental obligada, ya que mi madre me llevó por primera vez allá por 1992 y me fascinaron las primeras mesas comunales que veía en mi vida, la enorme cocina abierta con toda su despliegue de actividad a la vista, y sus enormes cuencos de "noodles" que entonces me parecían el summum de lo exótico. Varias direcciones.

Restaurante indio Tayyab’s. Restaurante familiar abierto en los años setenta, su especialidad es la cocina india de la región del Punyab, y sus curries, tikkas y tandooris son sencillamente irresistibles, a un precio inbatible. Es imprescindible reservar. 83-89 Fieldgate Street (Whitechapel).

Para una cena divertida, sin duda la izakaya o taberna japonesa Kurobuta, donde se toma la cerveza Kiren con un copete de espuma helada que hacen con una máquina como la de hacer granizados, y unos cócteles deliciosos hechos por un "barista", como dicen allí, encantador, como el resto del personal. Pequeño, estrecho, ruidoso y abarrotado, la comida es diferente, creativa e innovadora. Y sí, éste es de los caros, pero también de los que hacen que el viaje merezca realmente la pena. Imprescindible hacer reserva con al menos una semana de antelación. Hay dos direcciones pero el que yo conozco está en 251 King’s Road (Chelsea).

Para tomar un trozo de tarta, un pastelito o un tentempié salado en cualquier momento del día, Balthazar es el sitio adecuado. Un oasis de paz en un espacio mínimo abarrotado de deliciosas tentaciones caseras, dulces y saladas, entre las que te será difícil elegir. Personalmente, para recuperar fuerzas y entrar en calor, te recomiendo el bizcocho de jengibre y lima acompañado de un té muy caliente. 4-6 Russell Street (Covent Garden). Otra buena sugerencia para hacer una paradita en la dura jornada del turista y relajarse ante un generoso trozo de tarta y un café es Kahaila. 135 Brick Lane (Whitechapel).

Para darse un capricho (o varios), no te pierdas los chocolates artesanales de Dark Sugars, en formas, sabores y colores completamente inesperados. 141 Brick Lane (Whitechapel).

Toda una institución tanto del barrio como de la ciudad desde los años setenta, Beigel Bake, abierto las 24 horas todos los días de la semana, ofrece auténticos "bagels" y otras delicias judías; los mejores para mí son los clásicos rellenos de salmón y queso, y los de carne asada y mostaza. 159 Brick Lane (Whitechapel).

Tienda de utensilios de cocina Divertimenti. El bazar de los cacharros de cocina. Presumen de tener cerca de 4.500 utensilios tanto para cocina y mesa, así como una reconocida escuela de cocina. Varias direcciones, entre ellas 227-229 Brompton Road (Knightsbridge).

Y por último, todos los libros de cocina del mundo mundial en un espacio dedicado sólo a este tema, la librería Books for Cooks, en el número 4 de Blenheim Crescent (Notting Hill).

Como podéis comprobar no paré en los cuatro días de viaje, y me dio tiempo a hacer de todo. Lo único que se me quedó en el tintero fue una visita a uno de los gastropubs que han proliferado por la ciudad, es decir, los viejos y clásicos pubs ingleses reconvertidos en modernos templos gourmet que sin duda han dado un giro radical a la gastronomía inglesa. Pero bueno, así tengo una excusa para volver en breve.




De izquierda a derecha: Balthazar, Ottolenghi, Harrod's Food Hall, Allens Butchers, Recipease, Borough Market, Dark Sugars, Albion, y Kahaila.


De izquierda a derecha: L'eto, Nopi, Beigel Bake, Kurobuta, Sketch, Tayyab's, Wagamama, Androuet, y Books for Cooks.



Y así de bonita y mágica estaba la ciudad, preparada y lista para las próximas fiestas.

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28.11.14

Bizcocho de limón y moras

Pues con la cantidad de moras que cogimos a finales del verano y que congelé para momentos como éste, sigo haciendo combinaciones, hoy con limón y en forma de riquísimo bizcocho para desayunar o merendar. Dulce, pero con toques ácidos; simplemente delicioso...


Bizcocho de limón y moras

225 gramos de azúcar
2 huevos
2 yogures naturales
La piel rallada de 1 limón
50 gramos de harina de almendra o almendras molidas
100 gramos de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
150 gramos de moras

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde de bizcocho. En un bol bate el azúcar y los huevos durante unos 5 minutos, hasta obtener una mezcla pálida y aireada. Añade los yogures, la piel rallada del limón y un pellizco de sal, y envuelve con una espátula. Incorpora las almendras molidas, la harina y la levadura, envolviendo hasta combinar. Añade las moras y vierte la masa en el molde. Hornea durante unos 50-60 minutos, y haz la prueba del palillo para comprobar que está listo. Retira el molde del horno y deja enfriar sobre una rejilla antes de desmoldar.

Pequeño consejo: es mejor poner en la masa las moras congeladas para evitar que éstas se vayan al fondo durante el horneado, y para evitar, en la medida de lo posible, teñir el bizcocho de color morado.


Reserva unas moras para el momento de servir y espolvorea con un poco de azúcar glass, y tendrás un bizcocho de lujo.
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25.11.14

Mejillones al curry rojo

Hoy he sentido (de nuevo) la imperiosa urgencia de comer algo asiático y me he dado cuenta de que tenía muy abandonado mi maravilloso curry rojo tailandés, ese con el que hice un riquísimo rabo de toro con curry rojo que todavía recordamos entre suspiros de placer. Y como en una compra de esas un poco sin sentido y por impulso compré una malla de mejillones, me he lanzado a combinar sin miedo ambos ingredientes. Los mejillones congenian de maravilla con ingredientes asiáticos como el curry, la leche de coco, el cilantro o la lima. Este plato tiene muchas ventajas, entre ellas, que se prepara en un cuarto de hora, y que constituye un entrante o un primer plato de esos que gustan a todos. Esta receta es para 4 personas.


Mejillones al curry rojo

2 kilos de mejillones
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla, picada
1 cucharada de pasta de curry rojo tailandés
120 mililitros de vino blanco seco
El zumo de 1/2 lima
120 mililitros de leche de coco
Cilantro picado

Limpia bien los mejillones. En una cacerola grande calienta el aceite de oliva a fuego bajo y pocha la cebolla hasta que esté trasparente. Sube el fuego a medio-alto y fríe la pasta de curry hasta que empiece a pegarse al fondo de la cacerola. Añade el vino e incorpora inmediatamente los mejillones. Tapa la cacerola y deja cocer al vapor durante unos minutos hasta que se hayan abierto. Desprecia los mejillones cerrados. Añade la lecha de loco y mueve, tapa de nuevo y deja que se caliente e integre todo el conjunto. Espolvorea el cilantro picado y sirve inmediatamente.

Importante el nivel de picante. Del 1 al 5, con la cantidad de curry de esta receta resultará un 4, porque a mí me apasiona el picante, pero no tienes más que rebajar la cantidad si no te gusta tanto, aunque la verdad es que la gracia de este plato es que los mejillones piquen…


Imprescindible un buen cesto de pan para mojar y así no perder ni una gota de una salsa exquisita.

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17.11.14

Sopa de pescado y marisco

Nada tan reconfortante en un día frío como el de hoy como una buena sopa casera. A pesar de lo que pueda parecer, esta sopa de pescado y marisco es muy fácil de hacer y siempre sale bien. Lo único que hay que tener en cuenta es que los ingredientes deben ser de buena calidad, y debemos de partir de un fumet casero que podemos tener previamente hecho y congelado, o hacer directamente en el momento. Esta receta es para 4 personas.



Sopa de pescado y marisco

Para el fumet: espinas y cabeza de pescado, cabezas de gambas, 1 zanahoria, 1 puerro, 1 hoja de laurel, granos de pimienta.
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla, picada
2 ajos, picados
1 tomate maduro, pelado y picado
250 gramos de rape, en trozos, limpios de espinas y piel
Un puñado generoso de gambas, peladas y limpias
Un puñado generoso de anillas de calamar
16 mejillones

En primer lugar prepara el fumet o caldo de pescado, introduciendo todos los ingredientes en una olla grande con agua fría, a fuego máximo. Mientras se va calentando, ve espumando el caldo con ayuda de una espumadera. Cuando empiece a hervir añade un poco de agua fría y calcula media hora desde el momento en que vuelve a hervir de nuevo. Pasado ese tiempo, cuela y reserva. En una cacerola grande calienta el aceite y rehoga la cebolla hasta que esté transparente. Entonces rehoga el ajo durante unos minutos. A continuación añade y sofríe el tomate. Incorpora las anillas de calamar y deja que se hagan durante unos minutos; a continuación los trozos de pescado vuelta y vuelta, y por último incorpora las gambas peladas dejando que se hagan mínimamente. Añade el sofrito a la cacerola del caldo, y llévalo a ebullición. Entonces incorpora los mejillones y espera unos minutos a que se abran. Tapa y cuece a fuego lento durante 5 minutos. Retira los mejillones que no se hayan abierto. Salpimienta al gusto y sirve muy caliente.

Esta es una sopa que tradicionalmente se ha comido en muchas casas españolas en Navidad, pero esta versión, algo más sencilla, es perfecta para cualquier día de frío, siendo un primer plato muy sabroso. Por supuesto, esta sopa se puede enriquecer cambiando o añadiendo pescados y mariscos.


Hay quien le incorpora un poco de arroz, unos fideos cabellines, o unos picatostes de pan, pero a mí sinceramente, es así como más me gusta. Resulta exquisita acompañada por una rebanadas de pan rústico tostado.

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11.11.14

Tarta de chocolate y castañas

Deliciosa, con una textura muy especial y melosa, tipo brownie, nada pesada y de sabor suave. Esta es de esas tartas que lo tienen absolutamente todo. Primero y más importante: ya sólo las palabras galleta + chocolate + castaña tienen la cualidad de hacer que se le haga la boca agua a cualquiera. En segundo lugar, y no menos importante, no puede ser más sencilla de hacer. Y por último, os garantizo que es una tarta que no dejará a nadie indiferente, incluso a aquellos que dicen eso de “no, es que a mí no me gustan las castañas” (como yo, ejem). Además es muy vistosa y aprovechamos uno de los productos de temporada más prolíficos del otoño.


Tarta de chocolate y castañas

200 gramos de harina
110 gramos de mantequilla fría
50 gramos de azúcar glas
30 gramos de harina de almendras o almendras molidas
1 huevos tamaño M
5 gramos de azúcar avainillado
Un pellizco de sal
350 gramos de crema de castañas
1 tableta de chocolate para repostería de 250 gramos
120 gramos de mantequilla
3 huevos tamaño L

Prepara primero la base de masa sablé, poniendo en un bol grande la harina, la sal, los azúcares y la harina de almendras, y mezclando bien todos los ingredientes con las manos. Incorpora la mantequilla fría cortada en dados y con las manos combina formando una masa de consistencia arenosa. Bate el huevo y agrega la mitad de éste a la masa, y continúa mezclando con las manos. Poco a poco y si fuera necesario, incorpora el resto del huevo batido hasta conseguir una masa homogénea, dándole forma de bola. Pon la masa entre dos papeles de horno y con un rodillo extiéndela, y colócala sobre el molde, ajustándola con los dedos y recortando los bordes sobrantes. Tapa el molde con papel film y deja enfriar en la nevera al menos durante una hora. Pasado ese tiempo, precalienta el horno a 160 grados
. Saca el molde de la nevera, quita el papel film, pon un papel de horno sobre la masa con un puñado de legumbres para hacer peso, y hornea durante 10 minutos. Retira el papel con el peso y hornea durante 15 minutos más; saca el molde del horno y reserva. Baja la temperatura del horno a 150 grados. Lleva el chocolate troceado y la mantequilla al baño maría y mezcla hasta obtener una crema homogénea y lisa. En un bol mezcla a mano con varillas la crema de castañas y los huevos, e incorpora el chocolate, mezclando bien. Rellena la base de masa sablé y hornea durante 50 minutos. Saca el molde del horno, deja enfriar y sirve.

Me hubiera gustado tener tiempo para hacer la crema de castañas de forma casera, pero no pudo ser y utilicé una envasado y lista para usar. Hay diversas marcas, yo escogí La Vieja Fábrica; se encuentran en la zona de las mermeladas, y ya advierto que no son baratas, pero es lo que tiene no tener que andar pelando castañas durante horas. A mí en esta ocasión me compensaba, pero lo suyo es aprovechar este momento...


Me parece un postre o merienda perfectos para las Navidades, que ya no están tan lejos…

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