16.7.15

Sopa fría de melón con polvo de jamón ibérico

Con este calor no suele apetecer ni cocinar ni comer mucho, por eso esta sopa fría de melón es perfecta como entrante, plato único e incluso tentempié. Se hace en un momento, se mantiene hecha con antelación hasta el momento de servir, refresca al instante y es deliciosa. Se puede hacer con cualquier variedad de melón, pero la dulzura del melón Piel de Sapo contrasta de maravilla con el polvo de jamón ibérico. Esta receta es para 4 raciones.


Sopa fría de melón con polvo de jamón ibérico

1/2 melón Piel de Sapo
1 pepino, pelado
1/2 pimiento verde
1/2 cebolleta
1 diente de ajo
Sal, pimienta, vinagre y aceite de oliva, al gusto
1-2 lonchas de jamón ibérico

Limpia y trocea las verduras y el melón. Tritura todo junto en la batidora. Aliña a tu gusto y guarda en la nevera hasta que lo vayas a servir. Pon el jamón envuelto en papel de cocina en un plato y mantén en el microondas durante aproximadamente 1 minuto, o hasta que veas que está muy crujiente. Seca el exceso de grasa del jamón con papel de cocina y pulveriza las lonchas en un robot, y reserva. Sirve las raciones de la sopa con el polvo de jamón espolvoreado.


Para darle una gracia y mantener fría esta sopa hasta el último momento, hice unos hielos de melón de la siguiente manera: con ayuda de un sacabolas, hice 4 bolitas de melón y las reservé en el congelador. Una vez preparadas las raciones, las serví con un hielo de melón cada una y las espolvoreé con el jamón pulverizado.

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13.7.15

Vasitos de queso de cabra y tomates secos con cebolla crujiente

Ideales como aperitivo o primer plato, es una opción rápida, fácil y práctica para estos calores estivales. A pesar de su tamaño y ligereza, llenan bastante, por lo que un vaso pequeño por persona es más que suficiente. Es una receta muy cómoda, que permite tener hechas con antelación tanto las cremas como la cebolla frita, sólo a falta de montar y servir. Esta receta es para 12 vasitos.



Vasitos de queso de cabra y tomates secos con cebolla crujiente

200 gramos de queso de cabra
150 gramos de yogur griego
350 gramos de tomates secos, en aceite
Sal, pimienta negra, orégano seco, aceite de oliva virgen extra
80 gramos de cebolla, picada muy fina
Harina para rebozar, aceite de oliva, sal

Primero haz la crema de queso: trocea el queso de cabra y ponlo en el vaso de la batidora junto con el yogur; bate hasta obtener una crema fina y homogénea, y reserva. Ahora haz el puré de tomates secos: ponlos en la batidora junto a las especias, sal al gusto y aceite de oliva virgen extra, y tritura hasta obtener un puré ligero, fino y homogéneo, y reserva. Para hacer la cebolla crujiente introduce los daditos en una bolsa de congelación con harina y muévela bien para rebozar por completo la cebolla. Pon abundante aceite a calentar en una sartén a fuego medio, y fríe con cuidado hasta que la cebolla esté completamente dorada. Saca la cebolla a un plato con papel de cocina, deja que se absorba el exceso de grasa, sala ligeramente, y reserva. Para montar los vasitos, llénalos primero con la crema de queso, continúa con una cantidad de puré de tomates, y finalmente corona con la cebolla frita crujiente. Sirve muy frío.

La proporción de queso y tomate es completamente personal, pero sí te digo que el puré de tomate es muy potente y sabroso, por lo que conviene que haya más crema de queso para diluir un poco la fuerza del tomate, y así disfrutar plenamente de la combinación. La cebolla crujiente es la que aporta una textura inesperada y diferente al conjunto.

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7.7.15

Hamburguesa de salmón con mayonesa de Sriracha

Esta es una de esas recetas que por sana, sabrosa y facilona tiene todas las papeletas para convertirse inmediatamente en un plato estrella del verano. También es una forma diferente de comer pescado y una auténtica sorpresa para los escépticos que cuando oímos la palabra “hamburguesa” salivamos pensando en una jugosa hamburguesa de carne. Esta receta es para 4 hamburguesas grandes.


Hamburguesa de salmón con mayonesa de Sriracha

170 gramos de pan rallado grueso
175 gramos de cebolleta, picada
1 cucharada de salsa de soja
1 cucharadita de jengibre fresco rallado
La piel rallada de 1 lima
550 gramos de salmón fresco, sin piel, picado
1 huevo grande
3 cucharadas de mayonesa
1 cucharada de zumo de lima
1 cucharadita de salsa picante Sriracha
4 panes de hamburguesa
Zumo de lima
1 manojo de cilantro

Prepara la mayonesa combinando en un bol pequeño la mayonesa, el zumo de limón y la salsa Sriracha. Reserva. Prepara las hamburguesas mezclando el pan rallado, la cebolleta, un poco de cilantro, la salsa de soja, el jengibre, la ralladura de lima, el salmón picado y el huevo, y mezcla todo el conjunto con las manos. Divide la mezcla en 4 partes iguales y forma las hamburguesas con las manos. Calienta una sartén a fuego medio, añade el aceite y cocina las hamburguesas durante unos 3-4 minutos por cada lado, con cuidado de que no se quemen. Cuando las saques de la sartén y las pongas sobre el pan, exprime por encima un poco de limón, cubre con la mayonesa y corona con el cilantro restante.

Si no tienes picadora, puedes cortar el salmón a mano, de hecho así la textura conserva mejor el sabor del salmón. Yo la he acompañado de una mayonesa picante, pero igualmente estaría buenísima con un poco de salsa tártara, mayonesa a la mostaza, mayonesa de lima, etc.


Una vez preparadas, puedes guardar las hamburguesas en la nevera durante un par de días, e incluso las puedes congelar. Son perfectas en versión mini para niños o para un picapica improvisado.

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3.7.15

Gazpacho de sandía con aceite de albahaca

Vuelve la ola de calor y con ella la necesidad de recetas rápidas, sencillas y refrescantes como este gazpacho de sandía, que por no llevar, no lleva ni pan ni agua, ya que aprovechamos la que aporta la propia sandía. Perfecto como entrante o tentempié veraniego, cargado de vitaminas y con un ligero y delicioso sabor afrutado. La albahaca combina a la perfección con el tomate y la sandía, y le aporta un toque inesperado y fresco. Es una magnífica forma de aprovechar esas sandías que a veces salen sosas y poco dulces, y terminan por morir silenciosamente en el fondo de la nevera. Esta receta es para 4 raciones.


Gazpacho de sandía con aceite de albahaca

600 gramos de tomates en rama maduros
500 gramos de sandía, limpia de pepitas
30 gramos de cebolleta
40 gramos de pimiento verde
1 diente de ajo pequeño
Aceite de oliva, vinagre de vino blanco y sal, al gusto
1 manojo de albahaca
200 mililitros de aceite de oliva
Un pellizco de sal

Pela y trocea los tomates y ponlos en el vaso de la batidora junto con el ajo, la cebolla y el pimiento. Bate hasta que resulte una textura fina. Si quieres, éste es el momento para colar el gazpacho si te molestan las pieles de los tomates. Incorpora la sandía en trozos al vaso de la batidora, y añade el aceite, el vinagre y la sal. Bate de nuevo hasta que vuelva a quedar una textura fina. Rectifica e introduce en la nevera al menos 2 horas. Mientras tanto prepara el aceite de albahaca, triturando el manojo con el aceite y la sal. Reserva. Sirve muy frío, decorado con unas hojas de albahaca y unos hilos del aceite.


Cuando saques el gazpacho de la nevera seguramente verás que se ha separado en dos fases, con el agua abajo y el resto arriba. Sólo tendrás que mezclarlo un poco y ya estará listo para tomar.

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30.6.15

La cocina de Oriente Medio

Este es un post que me ha costado muchísimo escribir, tanto como 3 meses. Y esto ha sido por dos razones: la primera, es que durante este tiempo mi vida ha sido un tanto caótica, con bastantes idas y venidas, en las que siempre me faltaba tiempo, instrumentos y atrezzo tanto para cocinar como para fotografiar. La otra razón es que quería hacerlo bien, porque aunque siempre me había atraído, la cocina de Oriente Medio ha sido para mí una auténtica revelación en los últimos tiempos y me gustaría compartirlo con vosotros.

Pero vamos por partes.

Por razones personales durante los últimos meses he pasado mucho tiempo en una diminuta isla del Golfo Pérsico llamada Bahréin y lo primero que hay que hacer es situarlo en el mapa. Se trata de un pequeño reino musulmán unido por un puente a Arabia Saudí y muy cerca de Catar. Todo el país tiene una población inferior al millón y medio de habitantes, de los cuales, la mitad son extranjeros. Su capital es Manama, y puede que os suene porque allí se corre uno de los premios más importantes de Fórmula 1. A pesar de que al igual que sus países vecinos la economía de Baréin está fundamentalmente basada en el petróleo, la renta media es la más baja de todos los pequeños estados petroleros del golfo Pérsico, aunque Bahréin cada vez tiene una mayor repercusión en la economía del archipiélago, debido a su papel de plaza financiera internacional de gran actividad.

Y hecha esta breve introducción, vamos a lo nuestro, que es la cosa gastronómica.

En Bahréin, como en muchos países de la zona, existe una tradición culinaria común, y aunque las influencias y las historias gastronómicas de cada región son largas y diversas, un mismo plato en distintas versiones puede encontrarse en diferentes sitios con nombres iguales o prácticamente iguales, ya que muchos de estos países comparten lengua e historia.

Si quisiera intentar describir esta comida en dos líneas, diría que es una cocina de fuertes sabores, texturas y colores, de enorme delicadeza, que hace parecer insípida y aburrida a muchas otras. Y sin duda, es adictiva.


Es una gastronomía sana y honesta, que saca lo mejor de los productos que tiene, sin artificios ni adornos, manteniendo la materia prima lo más natural posible, y evitando deliberadamente técnicas de cocina complicadas o sofisticadas. Una cocina donde cada ingrediente tiene voz propia y se distingue claramente dentro del conjunto. No existen muchas reglas a la hora de componer los platos y en perfecta armonía se encuentran mezclas de dulce y salado, y frío y caliente, siempre con unas presentaciones exquisitamente cuidadas. Ingredientes comunes y básicos como el ajo, el limón, el aceite de oliva, el cilantro fresco, la hierbabuena, la granada, el tahini, el yogur, las especias, el agua de azahar o de rosas, los quesos de cabra, etc. La fruta y la verdura fresca están muy presente en esta cocina: dulcísimas naranjas, pepinos crujientes, granadas enormes, higos, pistachos, variedades infinitas de hierbas aromáticas, etc., todo ello procedente de sencillas y fragantes huertas y cultivos, desde siglos antes de que las palabras “orgánico” o “sostenible” se hubieran hecho un hueco en nuestro vocabulario cotidiano.

La cultura y la tradición han sido vitales para hacer que cada plato haya pasado de generación en generación sin alteraciones significativas. La cocina sigue siendo el centro de la vida diaria y al igual que en nuestra cultura, es muy importante cocinar para la familia y los amigos, y toda celebración que se precie siempre gira en torno a una mesa repleta de delicias, en cantidades que darían de comer a medio planeta. Dicho esto, hay que recordar que la aportación árabe a la cocina española es extraordinariamente rica. Muchas recetas de distintas regiones españolas son un testimonio de nuestra herencia cultural árabe, y así, entre los alimentos que los musulmanes introdujeron o popularizaron en España están la berenjena, la espinaca, el dátil, la caña de azúcar, el arroz, la canela, la miel, los frutos secos, el albaricoque o los cítricos. Hoy es fácil encontrar en nuestro país (eso sí, con resultados desiguales) platos tan típicos como los mezzes (aperitivos fríos o calientes que incluyen hummus, tabboule, falafel, samosas, o labaneh, entre otros), deliciosas y coloridas ensaladas como el fattoush, y platos principales como todo tipo de kebabs, aves o cordero. El baklava en sus mil variedades es el postre por excelencia.


En cualquier caso, ya os habréis dado cuenta de que de un tiempo a esta parte, la cocina de Oriente Medio está brillando con luz propia en los grandes escenarios gastronómicos del mundo, y para mí en este momento no hay nadie como el chef israelí Yotam Ottolengi, que junto a su socio y amigo el chef palestino Sami Tamimi han demostrado que cuando hay pasión, las fronteras y las culturas son solo líneas imaginarias. Sus restaurantes y tiendas delicatessen en Londres, así como sus fascinantes libros de cocina, son para mí fuente inagotable de inspiración, y están repletos de platos y recetas sensuales y coloridas, que son un auténtico placer para los sentidos, y que yo sin duda ya he incorporado a mi recetario habitual.


Créditos de fotos: Hotel Ritz-Carlton Bahrain, Lumee Restaurant Bahrain y My little kitchenette.


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