4.11.14

Tarta de queso manchego y membrillo

He tardado un año exacto en hacer esta receta tan otoñal que tanto me apetecía, desde que el año pasado probé en Navarra una deliciosa tarta de queso y membrillo. Entre pitos y flautas nunca encontraba la ocasión y por fin ha vuelto la temporada de membrillos y he aprovechado una reunión familiar para quitarme la espinita. Realmente no tengo palabras para explicar lo riquísimo de esta combinación de galletas saladas, queso manchego y dulce de membrillo; es sencillamente espectacular.



Tarta de queso manchego y membrillo

1 caja de galletas Ritz de 200 gramos, trituradas
3 cucharadas de mantequilla, derretida
500 gramos de queso crema, a temperatura ambiente
200 gramos de azúcar
4 huevos tamaño L
1 tarrina de creme fraiche de 200 gramos
2 tarrinas de crema de queso manchego semi curado de 125 gramos cada una
225 gramos de dulce de membrillo (aquí la receta)

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa un molde desmontable. Para hacer la base, en un bol pequeño mezcla las galletas trituradas y la mantequilla con las manos, y con la masa forra la base de un molde desmontable, aplastando con los dedos para asegurar que la base queda firme y compacta. Hornea durante 10 minutes. Retira del horno y deja enfriar a temperatura ambiente. En un bol mediano mezcla los quesos y el azúcar hasta integrarlo. Incorpora los huevos batiendo uno a uno y la creme fraiche hasta combinar por completo. Vierte la masa en el molde y hornea a 180 grados durante 30 minutes. Apaga el horno y deja el molde enfriarse dentro del horno durante dos horas. En un bol pequeño mezcla el dulce de membrillo con 2 cucharadas de agua, añadiendo más agua si fuera necesario para poder extender la pasta sobre la superficie de la tarta aún sin desmoldar. Refrigera unas horas para que se asiente por completo. Saca la tarta de la nevera media hora antes de servir y desmolda en el último momento.

Esta tarta no reviste ninguna dificultad y el único truco consiste en esperar a que se enfrié durante un par de horas en el horno apagado.


Esta es la clásica tarta que al día siguiente está incluso mejor que recién hecha, cuando todos los sabores han tenido tiempo de asentarse y mezclarse bien.

Image and video hosting by TinyPic

31.10.14

Pan de pipas

Rápido de hacer, contundente pero no seco, este delicioso pan con costra crujiente está delicioso simplemente tostado, con un poco de mantequilla y mermelada, aunque también es perfecto para acompañar a quesos, fiambres o cualquier plato salado.



Pan de pipas

250 gramos de harina
240 gramos de harina integral
80 gramos de pipas de girasol, y algunas más para decorar
80 gramos de pipas de calabaza, y algunas más para decorar
1 cucharada de levadura en polvo
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de sal
2 huevos tamaño L
85 gramos de miel
60 gramos de mantequilla, derretida
350 mililitros de leche

Precalienta el horno a 190 grados y engrasa un molde de bizcocho. En un bol grande mezcla las harinas, las semillas, la levadura, el bicarbonato y la sal. En un bol mediano, bate los huevos, la miel, la mantequilla derretida y la leche, hasta integrar todos los ingredientes. Incorpora esta mezcla al bol de la harina y mezcla sólo hasta que la harina esté incorporada. Vierte la masa en el molde, espolvorea la superficie con las pipas de girasol y calabaza reservadas, y hornea durante unos 35-40 minutos, o hasta que el pan esté dorado. Deja enfriar en el molde al menos durante 10 minutos y luego saca del molde y deja enfriar por completo.

Se conserva estupendamente durante días bien envuelto en papel de plata y guardado en un lugar fresco y seco, y también admite congelación.

Image and video hosting by TinyPic

28.10.14

Pollo a la naranja al estilo chino

Es rarísimo que yo aquí vaya a un restaurante chino, porque siendo una comida que me encanta, salvo honrosísimas (y carísimas excepciones, véase el restaurante Asia Gallery, el Tse Yang o El Bundt), me espanta la comida china que se hace en España. Por eso cada vez que tengo la ocasión de viajar a otros países siempre encuentro un momento para darme el gustazo de comer platos chinos que me encantan, como el pato lacado pekinés, el buey a la pimienta szechuan, y por encima de todos, este pollo crujiente a la naranja, que me enloquece. Y como hace tiempo que no lo como y ya he visto que todo es posible hacerlo en casa, desde hace semanas me ha dado por investigar sobre esta receta, y he descubierto con bastante sorpresa, que es bastante fácil de hacer, por lo que, !otra receta asiática desentrañada! Y ¡cómo está de rico!: tiernos y crujientes trocitos de pollo envueltos en una marinada agridulce con fuertes tonos cítricos y algo picantes. Perfecto ying y yang de sabores y texturas, que resulta altamente adictivo. Esta receta es para 4 personas.



Pollo a la naranja al estilo chino

500 gramos de pechugas de pollo, cortadas en tiras o daditos
240 mililitros de caldo de pollo
1 cucharada de piel de naranja rallada
120 mililitros de zumo de naranja
80 mililitros de vinagre blanco
60 mililitros de salsa de soja
80 gramos de azúcar
1/4 cucharadita de gengibre en polvo
2 cucharadas de cebolla picada
2 dientes de ajo, picados
1 cucharadita de salsa picante Sriracha (opcional)
Pimienta recién molida
2 cucharadas de Maizena + 150 gramos
2 cucharadas de agua caliente
2 huevos
Aceite para freír
Cebollino para decorar

Pon los trozos de pollo en una bolsa de congelación o para bocadillo, y reserva. En una cacerola mediana combina el caldo de pollo, la piel de naranja, el zumo de naranja, el vinagre, la soja, el azúcar, el gengibre, la cebolla y el ajo, la salsa picante y la pimienta. Mezcla bien y extrae 170 mililitros de esta mezcla y vierte en la bolsa con el pollo para que se marine. Refrigera durante al menos 30 minutos. Mientras tanto lleva a ebullición lo que queda de la salsa en la cacerola, moviendo frecuentemente. En un bol pequeño mezcla muy bien 2 cucharadas de maizena con 3 cucharadas de agua caliente, sin que queden grumos, y vierte en la cacerola. Reduce el fuego y cocina a fuego medio, moviendo constantemente hasta que se espese; entonces retira del fuego. Pon 2 dedos de aceite en una sartén grande y calienta a fuego fuerte. Mientras tanto bate los huevos en un plato hondo. Pon la maizena restante en un plato aparte. Saca el pollo de la nevera, escurre los trozos y tira la marinada. Reboza los trozos de pollo en huevo y después en maicena, sacudiendo el exceso, y pon una primera tanda de trozos de pollo en el aceite durante 5-7 minutos hasta que estén dorados, dándoles la vuelta de vez en cuando. Sácalos de la sartén y pásalos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Pasa los trocitos de pollo rebozado por el bol con la salsa marinada. Sirve en los platos sobre un poco de arroz blanco y decora con el cebollino.

Aunque nos seas muy fan del picante, te recomiendo no prescindir porque sin llegar a arder, la salsa shriracha le da un toque fundamental al plato, en fuerte contraste con la dulzura de la salsa de soja y naranja.



Pocas veces he hecho un plato y he estado deseando volver a repetir a los pocos días. Es cierto que requiere un poco de tiempo y cariño, pero el resultado de vibrantes sabores sin duda merece la pena.
Image and video hosting by TinyPic

24.10.14

Bizcocho de ciruelas

Con esto de que disfrutamos de un comienzo de otoño que más bien parece un final de verano, todavía he encontrado unas dulces y jugosas ciruelas a las que no me he podido resistir. Estaban deliciosas y pensé en hacer algo con las pocas que sobraron, aunque aquí no sea una fruta que utilicemos mucho para cocinar. Como resultado, un bizcocho jugoso y dulce, original y diferente. Muy rico para merendar o desayunar.



Bizcocho de ciruelas

120 mililitros de aceite vegetal
150 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
2 huevos
180 gramos de harina
1/2 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de levadura química
80 mililitros de yogur natural
6 ciruelas negras pequeñas, maduras, deshuesadas, y cortadas en cuartos

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa un molde de bizcocho. En un bol grande mezcla el aceite, el azúcar y el extracto de vainilla hasta obtener una mezcla ligera y esponjosa. Incorpora los huevos, batiendo uno a uno. En otro bol diferente mezcla la harina, la sal y la levadura. Incorpora los ingredientes secos a los húmedos, alternando con el yogur, hasta que la mezcla conforme una masa suave y homogénea. Con cuidado incorpora los trozos de ciruelas a la masa y viértela en el molde previamente engrasado. Hornea unos 45 minutos, hasta que al clavar un palillo en el centro, éste salga limpio y seco. Deja enfriar al menos 10 o 15 minutos dentro del molde. Pasa un cuchillo por los bordes, suelta el bizcocho, y deja enfriar sobre una rejilla antes de servir.

Esta receta es también válida para hacer una original tarta de un piso y acompañar de un poco de nata montada recién hecha.


Es importante respetar el tiempo de enfriamiento antes de cortar el bizcocho para servir, ya que si no, corres el riesgo de que se rompa y desmigue.

Image and video hosting by TinyPic

21.10.14

Risotto de calabaza y boletus

Siempre tuve la idea de que el risotto debía ser un plato complicadísimo de hacer, más que nada, porque salvo uno que comí en Milán hace mil años y que seguramente he idealizado en mi memoria, todos los que he comido hasta ahora eran más bien malos. Por eso cuando el otro día me decidí a probar a hacer un risotto en casa, era bastante escéptica con el resultado. Pero, ¡oh, sorpresa!, es uno de los platos más sencillos y rápidos de hacer del mundo. Esta receta es para 6 personas.



Risotto de calabaza y boletus

250 gramos de arroz arborio o arroz bomba
1 cebolla, picada
1 diente de ajo, picado
400 gramos de calabaza, cortada en dados pequeños
2 ó 3 boletus, cortados en dados pequeños
1/2 vaso de vino blanco
Hebras de azafrán
1,5 litros de caldo de verduras casero, hecho con 1 cebolla, 2 zanahorias, 1 puerro, 1 nabo y 1 ramita de apio
50 gramos de mantequilla
80 gramos de queso parmesano rallado

Empieza calentando el caldo en un cacito, y manténlo caliente durante toda la preparación de la receta. En una cacerola grande pon un poco de aceite de oliva y pocha el ajo y después la cebolla hasta que esté transparente, entonces añade los dados de calabaza y de setas, y rehoga todo durante 5 minutos. Añade el arroz, el vino y las hebras de azafrán, y da un par de vueltas hasta que se evapore el vino. Comienza a añadir un poco de caldo caliente poco a poco y sin parar de remover; continúa añadiendo caldo poco a poco cuando veas que ya no va quedando casi líquido, hasta completar los 20-25 minutos que tarda la cocción del arroz. Cuando vaya a terminar la cocción prueba para comprobar el punto del arroz y rectificar de sal. Una vez listo, retira del fuego y añade la mantequilla y el queso parmesano rallado, da un par de vueltas hasta que la mantequilla y el queso se fundan y todo quede perfectamente incorporado. Sirve inmediatamente.

Dos cosas fundamentales para que este risotto salga de rechupete: primero, que el caldo de verduras sea casero y que cuando lo usemos esté caliente; y la segunda, que el arroz sea de buena calidad y lo comamos en su punto adecuado.


Me encanta esta mezcla de sabores tan otoñales de calabaza y setas, pero este es un plato que admite mil y una combinaciones tanto de verduras, hortalizas, pescados, o mariscos, y distintas variedades de quesos.

Image and video hosting by TinyPic