16.9.14

Huevos rellenos de ensaladilla de cangrejo

Con los huevos rellenos me pasa algo curioso, y es que me encantan en todas sus versiones pero jamás me acuerdo de hacerlos. Bueno, pues este verano no sólo me he acordado de hacerlos si no que me ha dado fuerte y los he preparado de formas diferentes en estas últimas semanas, aprovechando que ha hecho tanto calor y siguen apeteciendo platos fresquitos. Además son tirados de hacer, se preparan en un pis pas, y admiten infinitas versiones. Esta receta es para 4 personas.



Huevos rellenos de ensaladilla de cangrejo

8 huevos duros
Carne de cangrejo o surimi
Alcaparras
Pepinillos en vinagre
Cebollino
Mayonesa, ketchup y un pellizco de cayena molida
Huevas de salmón

Corta la parte superior de los huevos duros y con la punta de un cuchillo pequeño, extrae las yemas. En un bol mezcla las yemas con la carne de cangrejo, los pepinillos picados, las alcaparras picadas, y el cebollino. Añade la mayonesa, el ketchup y la pizca de cayena molida, al gusto. Con cuidado rellena los huevos con una cucharita pequeña y decora con las huevas de salmón. Mantén los huevos refrigerados hasta el momento de servir.


Los huevos rellenos son de lo más socorrido y te sacan de mil apuros, desde un aperitivo contundente hasta un entrante o primer plato muy refrescante. En cuanto a los rellenos, casi cualquier cosa que tengamos en la nevera o en la despensa nos sirve, y si la mayonesa es casera, pues mejor que mejor.



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12.9.14

Yogur con higos, piñones y miel

Me apasionan los higos; probablemente sea una de mis frutas preferidas del verano, y con mucha tristeza en unas semanas me despediré de ellos hasta el verano que viene. Por eso no he querido dejar de dedicarles una receta que a pesar de ser de lo más sencilla, no puede ser más deliciosa y mediterránea. Las cantidades de esta receta son para 4 personas.



Yogur con higos, piñones y miel

4 yogures griegos naturales
30 mililitros de miel
2-3 gotas de esencia de tomillo (de venta en herbolarios)
4 higos maduros
Piñones tostados

En una sartén pequeña tuesta los piñones durante unos 3 minutos, y reserva. En una cacerola pequeña calienta la miel junto con unas gotas de la esencia de tomillo a fuego bajo, sin dejar hervir, y reserva. Para montar el plato, sirve en cada uno el yogur y los higos, vierte la miel caliente y pon los piñones por encima. Sirve inmediatamente.


La dulzura de los higos maduros combina a la perfección con el punto ácido del yogur, y la miel y los piñones le dan el toque de gracia, haciendo de esta simple receta un exquisito postre, desayuno, o merienda.

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8.9.14

Pastel de salmón y espárragos con salsa holandesa

El salmón es un pescado que me aburre soberanamente, y lo digo así, sin rodeos ni paños calientes. O sea que cuando este verano llegó el momento de hacer mi tradicional descongelado y limpieza de congelador, me encontré, allá por los fondos más profundos, medio kilo de salmón congelado al que tenía que dar salida en breve sí o sí; por lo tanto pensé en qué podía hacer con él para darle gracia, y este ha sido el resultado. También tengo que decir que me pirran los pasteles o budines de pescado en cualquiera de sus formas y variantes, ya sean de cabracho, de merluza, de marisco, etc., y que éste de salmón ha resultado francamente delicioso. Es perfecto como entrante ligero y fresco, muy apetecible para estos días de calor que aún tenemos por delante. Yo lo he acompañado de salsa holandesa, pero también resulta riquísimo con mayonesa, salsa rosa o tártara. Esta receta es para 6-8 personas.



Pastel de salmón y espárragos con salsa holandesa

1 manojo de espárragos verdes
500 gramos de salmón fresco
1 puerro
1/2 cebolla roja
6 cucharadas de salsa de tomate
4 huevos
250 mililitros de nata para cocinar
Pimienta, sal, aceite de oliva, pan rallado
4 cucharadas de vino blanco, 1 cucharada de vinagre de vino blanco, 1 cucharada de agua
6 granos de pimienta negra, molidos
2 yemas de huevo
100 gramos de mantequilla fría
50 mililitros de creme fraiche
Sal y pimienta
1 cucharada de zumo de limón, 1 cucharadita de cayena en polvo y 2 cucharadas de cebollino picado

Pon a hervir agua con sal y escalda los espárragos unos minutos, reservando las puntas. Escúrrelos y córtalos en tres trozos y reserva. Pica la cebolla y el puerro y póchalos en un poco de aceite. Mientras tanto corta el salmón en dados, con cuidado de quitar espinas y piel. Una vez pochados el puerro y la cebolla, añade el salmón salpimentado. Aparte, en un bol bate los huevos, la nata, la mezcla del puerro, la cebolla y el salmón, y la salsa de tomate y tritura con la minipimer; corrige la sal si es necesario. Unta un molde con aceite y espolvoréalo con pan rallado. Vierte la mitad de la mezcla triturada en el molde, dispón los trocitos de espárragos, vierte el resto de la mezcla, y espolvorea la superficie con pan rallado. Precalienta el horno a 180 grados, y en una fuente en la que quepa el molde del pastel pon dos dedos de agua e introdúcela en el horno durante una hora; comprueba si está listo pinchando con un palillo, que tiene que salir limpio y seco. Deja templar en el molde y reserva. Haz a la plancha las puntas de espárragos con un poco de aceite y sal, y reserva. Para hacer la salsa pon en una cacerola el vino, el vinagre, el agua y la pimienta molida, lleva a ebullición y reduce hasta obtener dos cucharadas de líquido, y deja enfriar. En una cacerola pequeña mezcla las yemas y el líquido. Coloca esta cacerola pequeña sobre otra mayor al baño maría y sigue batiendo. Añade la mantequilla en tres veces sin dejar de batir, hasta conseguir una salsa cremosa. Retira la cacerola pequeña del calor, salpimienta, incorpora la creme fraiche, el cebollino, el zumo de limón y la cayena en polvo. Una vez templado el pastel, sácalo con cuidado del molde, y acompáñalo con la salsa holandesa templada junto con las puntas de los espárragos.


Facilísimo y rápido de preparar, se puede dejar hecho con antelación (hasta un par de días antes), y en el último momento sólo tendrás que desmoldarlo y decorarlo a tu gusto.

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5.9.14

Muffins de moras silvestres

Después de innumerables pinchazos y arañazos en pies, piernas y brazos (por supuesto, yo siempre con la ropa inapropiada…), este es el primer resultado de una divertida excursión en familia para recolectar moras silvestres, de la que volvimos cargados. Y aunque a priori no es de mis bayas favoritas, tengo que reconocer que puede ser una de las recetas más jugosas y deliciosas que he hecho nunca, en cuanto a magdalenas, muffins y demás parentela. Esta receta es para 18 unidades.



Muffins de moras silvestres

115 gramos de mantequilla, ablandada
280 gramos de azúcar
2 huevos
240 gramos de harina
2 cucharaditas de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
120 mililitros de leche entera
400 gramos de moras
Un poco de azúcar

Precalienta el horno a 190 grados y dispón cápsulas de papel en un molde para muffins. En un bol grande, combina la mantequilla y el azúcar. Añade los huevos, uno a uno, hasta que resulte una crema homogénea, sin grumos. En un bol aparte mezcla la harina, la levadura y la sal, y gradualmente incorpora estos ingredientes secos al bol de la mantequilla, alternando con la leche, y batiendo bien después de cada adición. Por último, incorpora cuidadosamente las moras. Vierte la masa en las cápsulas de papel, llenándolas dos tercios de su capacidad. Espolvorea la superficie de los muffins con un poco de azúcar. Hornea unos 20-25 minutos, comprobando si están hechos con un palillo. Retira el molde del horno y deja enfriar 5 minutos sobre una rejilla antes de sacar los muffins de los huecos. Deja que se enfríen un poco y sírvelos templados.

Estos muffins son esponjosos y ligeros, repletos de notas dulces y ácidas. Se hacen en un tiempo record, con ingredientes básicos en cualquier cocina.


Recién hechos y aún un poco calientes están riquísimos pero aguantan perfectos un par de días, y si aún te sobran, los puedes congelar sin problema.

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2.9.14

Bonito con tomate y pimientos

Aunque para muchos las vacaciones ya se han terminado, el verano no, por lo que aún tenemos tiempo para preparar este plato sano y delicioso, con uno de los pescado más nutritivos y versátiles de nuestra cocina más tradicional, que todo este mes de septiembre sigue en plena temporada. Esta clásica receta de verano no puede ser más sencilla y fácil de hacer, lo único realmente importante es la calidad del pescado y no pasarse en el tiempo de cocción para que no quede seco.



Bonito con tomate y pimientos

400 gramos de bonito del Norte
500 gramos de tomates maduros
1/2 pimiento rojo
1/2 pimiento verde
1 cebolla mediana
1 hoja de laurel
1 chorrito de vino blanco
Sal, azúcar, y harina

Corta el bonito en dados, añádeles sal y enharínalos ligeramente. En una cacerola mediana, calienta un dedo de aceite de oliva a fuego medio-alto; cuando el aceite esté caliente, fríe los dados de pescado un par de minutos por cada lado y reserva. Corta la cebolla y los pimientos en trozos. En la misma cacerola y con el aceite restante, sofríe las verduras hasta que la cebolla se vuelva transparente. En ese momento, añade el vino blanco y deja que se evapore. Por otro lado, lava los tomates, quítales el tallo y tritúralos con la batidora. Tamiza el puré resultante con un colador, y añádelo junto con la hoja de laurel a la cacerola. Salpimienta al gusto y pon una cucharadita de azúcar para reducir la acidez del tomate. Deja que la salsa de tomate se reduzca y se espese a fuego lento, unos 30 minutos. Una vez la salsa de tomate se ha espesado, incorpora los dados fritos de bonito y cocínalo todo junto unos 10 minutos más para que se mezclen bien los sabores, con mucho cuidado de que no se pegue.


Espectacular acompañado sencillamente de unas patatitas fritas cuadradas o un poco de arroz blanco.

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