1.8.14

Tarta helada Selva Negra

Esta es una versión bastante sui generis de la famosa tarta alemana Selva Negra, empezando porque la he hecho helada con objeto de sobrellevar las altas temperaturas que nos están tocando sufrir, y porque para ser una auténtica tarta Selva Negra, el bizcocho debería estar mojado con un poco de kirsch de cerezas, pero como la iban a comer niños, lo he dejado para otra ocasión. En cualquier caso se trata de una deliciosa combinación de bizcocho de chocolate, helado casero de vainilla y compota de cerezas, ideal para darle un toque festivo a cualquier comida o cena.



Tarta helada Selva Negra

1 tableta de chocolate negro para repostería
3 huevos
125 gramos de mantequilla
1 yogur griego
5 cucharadas de leche
6 cucharadas de azúcar
8 cucharadas de harina
1 sobre de levadura en polvo
320 mililitros de leche entera
4 yemas de huevo
130 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
Un pellizco de sal
400 gramos de nata líquida para montar
Compota de cerezas (receta aquí)

Para preparar el bizcocho: Precalienta el horno a 170 grados y engrasa un molde de bizcocho. En una cacerola mediana calienta la leche junto con el chocolate cortado en trozos y la mantequilla, incorpora el azúcar, los huevos y el yogur. Retira del fuego y añade la harina y la levadura. Mueve poco a poco hasta que todos los ingredientes queden bien mezclados e incorporados. Vierte la masa en el molde y hornea durante unos 30 minutos, hasta que al pinchar el centro con un palillo éste salga limpio y seco. Deja enfriar en el molde sobre una rejilla durante unos 10 minutos, después sácalo del molde, deja enfriar por completo y reserva. Para preparar el helado de vainilla: en un cazo pequeño y a fuego muy bajo pon las yemas, la leche, el azúcar, la sal y el extracto de vainilla. Mezclamos bien los ingredientes con varillas sin dejar de mover, hasta que veas que la mezcla se empieza a espesar un poco; entonces añade la nata fría, sigue mezclando y deja enfriar tapado. Una vez a temperatura ambiente, mete la mezcla en el frigorífico y manténla un mínimo de ocho horas, y si puedes, toda una noche, para que se asienten los sabores. Entonces sigue las instrucciones de tu heladera y manteca hasta obtener el helado, y reserva. Para hacer la compota de cerezas, sigue esta receta. Para el montaje de la tarta helada: engrasa un molde rectangular de bizcocho y fórralo de papel de horno. En el fondo del molde pon una capa de helado; sobre ella, una capa de compota de cerezas, y sobre ella, una capa de bizcocho de chocolate. Repite la operación para acabar con la capa de bizcocho. Cubre la superficie y mete en el refrigerador durante un par de horas para que se asiente bien. Diez minutos antes de servir, sácalo de la nevera y déjalo reposar, tira del papel de horno hacia arriba para desmoldarlo fácilmente, retira el papel y vuélcalo sobre una fuente de presentación. Si te sobra compota de cerezas como en mi caso, vierte un poco sobre cada ración cuando sirvas.

Os propongo aparcar por un día el horno, y hacer este riquísimo postre refrescante y cremoso para no tener que recurrir al típico helado sin más, y hacer algo diferente para variar.


Sencillamente irresistible.

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29.7.14

Huevas de merluza aliñadas

Sí, estoy en la playa, lo confieso, y precisamente por eso desde aquí os envío una receta con sabor a mar y a chiringuito de playas del sur, y para lo que para mí es sin duda mi aperitivo de verano preferido. Acompañadas de una cerveza bien fría para combatir el calor, esta delicia me transporta inmediatamente a la incomparable sensación de estar de vacaciones. Eso sí, precisamente porque la receta apenas requiere ingredientes, conviene que la materia prima sea de primerísima calidad.



Huevas de merluza aliñadas

400 gramos de huevas de merluza, crudas
1 tomate
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
1 cebolla
1 hoja de laurel
Aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal

Cuece las huevas enteras durante unos diez minutos en un cacerola con abundante agua, sal y la hoja de laurel; añade dos cucharadas de vinagre al agua de cocción para que no se rompan durante el proceso. Una vez cocidas, deja que se enfríen por completo, quita la membrana que las recubre con cuidado de no romperlas, y córtalas en rodajas con un cuchillo muy afilado. Pica el tomate, los pimientos y la cebolla. Por último, aliña a tu gusto con aceite, vinagre y sal.


Acompañadas de unas regañas o de unos picos, ya tienes una tapa de lujo que se hace en cuestión de minutos.

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25.7.14

Vasitos de bizcocho y crema de horchata con coulis de mango

Refrescante gracias al mango y ligero como una nube gracias al merengue, este postre es perfecto para poner la guinda a una buena comida de verano. Los coulis de frutas ácidas son idóneos para postres muy dulces porque el contraste es espectacular.
 A pesar de ser una receta que hay que elaborar en varios pasos, tanto la crema, como el coulis y el merengue se pueden tener preparados con cierta antelación, bien tapados y guardados en la nevera, para así montar el postre fácilmente en el en el último momento. Esta receta es para 4 vasitos de tamaño medio.



Vasitos de bizcocho y crema de horchata con coulis de mango

Base de bizcocho de horchata (receta aquí)
Crema pastelera de horchata (1/4 litro de horchata, 2 cucharadas rasas de azúcar, 2 yemas de huevo y 1 huevo entero, 3 cucharadas rasas de maicena)
Coulis de mango (170 gramos de mango
, 30 mililitros de agua
, 15 mililitros de zumo de limón
, 45 gramos de azúcar)
Merengue sencillo (2 claras de huevo, 1 pizca de sal, 125 gramos de azúcar)

Haz el bizcocho de horchata siguiendo esta receta. Mientras se hornea el bizcocho, prepara la crema pastelera de horchata; para ello pon la horchata y el azúcar en una cacerola a fuego bajo, reservando aparte un poco de horchata en un bol mediano. A esta horchata reservada añádele la maicena y mezcla muy bien. Incorpora los huevos y vuelve a mezclar. Vierte la mezcla resultante en la cacerola y remueve con varillas continuamente, hasta que espese, y reserva. Para preparar el coulis de mango, pela y corta el mango en trozo pequeños. En una cacerola pequeña pon el agua, el zumo de limón colado y el azúcar, mezcla bien y añade el mango. Cuece a fuego lento hasta que al pinchar el mango con un tenedor esté muy blando. Retira del fuego, deja enfriar, pasa por un chino o por un colador, y reserva el coulis resultante. Para hacer el merengue, pon las claras y la sal en el vaso de la batidora y empieza a batir. Añade el azúcar poco a poco y sigue batiendo hasta que las claras queden bien montadas. Comprueba poniendo el vaso boca abajo para ver que las claras ni se mueven ni se caen. Para montar los vasitos, empieza acomodando en la base el bizcocho de horchata, a continuación pon la crema pastelera, después el coulis de mango, y por último, el merengue, con ayuda de una manga pastelera. Si tienes soplete, puedes quemar ligeramente el merengue. Guarda los vasitos en la nevera hasta que los vayas a servir.

Por supuesto el bizcocho se puede cambiar por un sencillo bizcocho genovés o de vainilla si no se tienen los ingredientes para hacer el de horchata. A mí me sobró un poco del bizcocho de horchata que hice recientemente, y esto es lo que se me ocurrió hacer con ello. ¡En mi casa se aprovecha todo!

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22.7.14

Tostas de roast beef con rúcula, confitura de higo y mostaza a la miel

Hoy la cosa va de aprovechar sobras, pero claro, cuando se trata de roast beef, las sobras son de auténtico lujo. Con algo de carne asada y unos pocos ingredientes más, puedes componer en cuestión de minutos unas deliciosas tostas para picar en cualquier ocasión. El potente sabor de la carne, y el punto picante de la rúcula y la mostaza en contraposición a la dulzura de los higos y de la miel, se combinan para crear una auténtica delicatessen. Si te gusta el combo salado-dulce, ésta receta te va a encantar.



Tostas de roast beef con rúcula, confitura de higo y mostaza a la miel

Rebanadas de pan, tostadas en el horno
Lonchas finas de roast beef
Confitura de higos (si la quieres hacer casera, pela y trocea 1 kilo de higos muy maduros y pónlos en una cacerola a fuego lento, junto a 500 gramos de azúcar y 1 vaso de agua. Remueve frecuentemente con una cuchara de madera y cuece unos 25 minutos a fuego bajo, hasta que los higos estén translúcidos).
Hojas frescas de rúcula
Mostaza a la miel (si la quieres hacer casera, emulsiona 4 cucharadas de miel con 3 cucharadas de mostaza de Dijon, 2 cucharadas de mayonesa y 2 cucharadas de vinagre de vino blanco).

Para el montaje de la tosta, extiende una capa de confitura de higos sobre las rebanadas de pan y reserva. Forma los rollitos de carne fría con las hojas de rúcula dentro y coloca con cuidado los rollitos sobre las tostadas. Vierte la mostaza a la miel sobre los rollitos de carne. Sirve las tostas frías.


Te soplo aquí mi receta de roast beef por si acaso aún no tienes la tuya propia: calienta el horno a 250 grados. Pon 1 kilo de carne para roast beef en una fuente de cristal, previamente engrasada con mantequilla, e introduce en el horno. Pasados 10 minutos, sin dar la vuelta a la carne, añádele sal gorda, pimienta en grano, una hoja de laurel y una copita de coñac. Deja hornear otros 10 minutos más. (Recuerda: 20 minutos de horneado por cada kilo de carne).

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18.7.14

Bizcocho de horchata

Soy una loca de los gadgets de cocina, y aunque ya no me cabe ni uno más en casa, sigo acumulando cachivaches, que con el paso del tiempo, han resultado más o menos útiles, (o más bien inútiles), pero bueno, cada uno tiene sus vicios, y salvo el hecho de que nos salimos de casa, tampoco hago daño a nadie con mi manía… Dentro de la lista de cacharros absurdos (deshuesador de cerezas tan complicado que tardo menos con un cuchillo, máquina para hacer pasta con mil piezas adjuntas que no hay quien entienda, mandolina para hacer doscientos cortes diferentes y que sólo en lo que tardo en montarla ya hubiera cortado 20 patatas, etc.), el que sin duda se lleva la palma es la horchatera que me regaló mi marido para hacer las paces un día que volvió de Valencia y nos habíamos enfadado… (sin comentarios). Ni que decir tiene que sólo la he utilizado una vez, ya que hay que comprar los ingredientes ad hoc que venían con la máquina, y nunca más he encontrado la ocasión (ni las ganas, a pesar de lo que me gusta la horchata). Pero entre los ingredientes adjuntos también venía una botella de concentrado de horchata que debía llevar unos 2 años en mi nevera. Es de esas cosas que ves todos los días y que se ha convertido en parte del atrezzo diario, pero como estoy decidida a vaciar por completo la nevera antes de irme de vacaciones, por fin le he dado salida a la dichosa botellita. Eso sí, el resultado ha sido magnífico, aunque no es difícil que yo lo diga porque a mí me encanta la horchata: un bizcocho ligero, jugoso y esponjoso, con un tenue sabor de fondo a chufa delicioso, y que se hace en un pis pas.


Bizcocho de horchata

165 gramos de harina de repostería
150 mililitros de concentrado de horchata
125 gramos de azúcar
3 huevos
12 gramos de levadura en polvo
40 gramos de aceite de oliva suave

Precalienta el horno a 180 grados y engrasa un molde de bizcocho. En un bol mezcla la harina con la levadura. Con la minipimer bate los huevos con el azúcar hasta duplicar su volumen, quedando muy esponjosos. Añade el aceite a los huevos en forma de hilo fino y sin dejar de batir hasta integrarlo por completo. A continuación añade la harina en tres veces alternando con el concentrado de horchata en dos veces, y mezcla con ayuda de una espátula mediante movimientos envolventes. Vierte la mezcla en el molde y hornea con calor arriba y abajo durante 25-30 minutos, comprobando que está hecho con un palillo en el centro del bizcocho. Saca el bizcocho del horno y deja reposar unos 15 minutos; después saca el bizcocho del molde y deja enfriar por completo.

Aunque ya lo sabréis, la horchata de chufa aporta nutrientes y antioxidantes, es rica en minerales como fósforo, magnesio, hierro y calcio, y en vitaminas, principalmente C y E. No contiene lactosa ni colesterol, además de ser una bebida vegetal nutritiva y energética.


Perfecto para desayunos, acompañado de té, chocolate, café, o un vaso de leche o de horchata bien fría.

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